Madre! (2017), de Darren Aronofsky

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Por Rafael S. Casademont.

De carrera irregular, alternando éxitos de crítica y público con fracasos estrepitosos en ambos lados, lo cierto es que la filmografía de Darren Aronofsky denota al menos una cosa, ego. Hace falta mucha fe en uno mismo, en “tus geniales cualidades” de creador cinematográfico para plantear la siguiente película sin importar cómo haya ido la anterior. Madre! es su siguiente trabajo tras lo que en su momento (veremos en el futuro) sigue siendo un estrepitoso fracaso, Noé (2014) que, a su vez, se realizó tras un exitazo como Cisne negro (2010). Lo cierto es que Madre! guarda una relación íntima con esta última. Sin embargo, las similitudes se encuentran solo en su base, conforme avanza Madre! se revela más extrema, más lúdica, más disparatada y menos elegante.

Si una grieta cruzaba el rostro de Natalie Portman en el poster de Cisne negro, es Jennifer Lawrence la que es fracturada en la imagen del cartel de Madre!. Ambas son mucho más que las protagonistas, la cámara no se despega de ellas en ningún momento, o las seguimos de cerca o vemos a través de sus ojos. Sin embargo, mientras en Cisne negro la cámara seguía a su protagonista para adentrarse en su mente, en pleno estado de desdoblamiento y paranoia (como hiciera aún mejor Satoshi Kon en Perfect Blue, 1997, fuente de la mayoría de ideas de la película), en Madre!, Jennifer Lawrence es todo, es el espacio fílmico y existencial en sí. Sin ella no hay suelo ni apoyo, no nos adentramos en su mente sino en su físico.

Ante las airadas protestas de cierto tipo de público desde su estreno, siempre irascible cuando el producto que consume no le dota de más confianza en su inteligencia, Aronofsky se apresuró en Venecia a dar una explicación innecesaria a su película, quizás temiendo encadenar dos batacazos seguidos. Antes de reproducirla, veamos por qué era innecesaria. Como ya hemos dicho, el personaje de Jennifer Lawrence funciona como apoyo a toda la película, ella se proyecta en el cuidado de su casa, de la que no sale en todo el filme. Su marido, un delicadamente inquietante Javier Bardem es un creador cuyo ego llenará su casa de visitantes que irán destrozando el hogar de ambos. Aronofsky se recrea en el cuerpo de Jennifer Lawrence, explora su voluptuosidad con transparencias, luces a contraluz, poses de perfil y, por si había dudas, continuos planos del escote y demás curvas corporales. Su piel, de color ocre al igual que su pelo largo y liso es acompañada de un vestuario blanco y beige, que solo se tiñe con la masa y la pintura con las que arregla la casa. Los objetos que usa, la propia casa, su mobiliario e incluso la vegetación que rodea a esta se corresponden con los colores del cuerpo de Lawrence. Todo, absolutamente todo, adquiere los tonos de la tierra de una forma insistente y descarada. El final, de corte casi bíblico y entre la hipérbole sublime o ridícula que es toda la película, viene a decir, aún más directamente lo que Aronofsky quiso aclarar en Venecia, una lectura ecologista donde ella es la Tierra, la naturaleza (más color marrón por favor) y él es, bueno, dejemos algo de misterio.

Estamos, entonces, ante un relato que parte claramente de una metáfora e insiste en ella como articuladora de y durante toda la narración pero, por encima del mensaje, ¿cómo se sucede su desarrollo? La cámara nos posiciona junto a “la Tierra” y nos convoca a sufrir los atropellos a los que ella se resiste, tímida y educada, después impotente, ante el ser que la ocupa. El relato alegórico dota a Aronofsky de la posibilidad de materializar físicamente ciertos desvíos genéricos que en Cisne negro se mantenían siempre en el terreno de la fantasía mental. La sangre y la descomposición del hogar se suceden junto con sus ocupantes mientras el carácter bíblico, ambicioso y sin mesura del relato absorbe géneros y sucesos por doquier en un aumento constante de extrañeza donde el género fantástico se va revelando a la vez que la metáfora que lo justifica se desarrolla. El romance, la paternidad, el voyerismo y el desvío violento e irracional del fanatismo religioso hacen acto de presencia en una película que recrea tanto el génesis como el apocalipsis pasando por Caín y Abel o la creación de las sociedades modernas, todo sin salir de ese espacio visto como un microcosmos, la casa.

Esta aproximación frontal y sin concesiones de una alegoría tan inmensa y ambiciosa deriva en un relato incómodo. Si Cisne negro funcionó para una franja amplia de espectadores era porque sus variaciones jugaban a estar en ese limbo misterioso entre la alucinación y la realidad. Quedaba claro que todo era solo un juego de dualidades, había comodidad. Sin embargo, Madre! prescinde de forma valiente y algo suicida de ello, vamos a ver a la Tierra personificada en una famosa estrella de Hollywood y la vamos a ver destruirse, más bien la vamos a destruir, poco a poco, hasta el fin del mundo o el fin de la película. Las cartas están sobre la mesa y, como decía Luis Martínez para El Mundo en su crónica desde Venecia, el resultado “es esa película que apetece odiar, pero de la que es imposible no enamorarse”.

 

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3 respuestas a Madre! (2017), de Darren Aronofsky

  1. Ya solo por Barden merece la pena verla, ya que me parece unos de los actores españoles que están muy poco valorados por la critica del cine,debo recordar que fue pionero del español en américa ese cine tan difícil.

    pintores madrid
    2 octubre 2017 at 20:25 pm

  2. Vi en Internet de las ofertas de préstamo y me puse en contacto con uno ellos y me tomaron más de 6675 dólares, son los estafadores.
    Nos encontramos en la calle, mi familia y mí, era muy difícil para nosotros de encuentran a comer.
    Pero Dios es de verdad grande, aún vi a otro prestamista soy una mujer de nacionalidad francesa y me tiene hace un préstamo de 13000 euro.
    Al principio tenía tanto miedo, miedo de perder aún dinero tuve mi préstamo sin ningún problema.
    Volvamos gracias a dios, vivo muy bien hoy con mi familia…
    Es justo un testimonio, nada el más
    Información de la dama prestadora que me hizo este préstamo
    Número: LUCIA RIPONT
    Correo electrónico: luciaripont@gmailcom
    Número Whatsapp: +33 7 56 83 69 79

    rose
    3 noviembre 2017 at 13:09 pm

  3. Vi en Internet de las ofertas de préstamo y me puse en contacto con uno ellos y me tomaron más de 6675 dólares, son los estafadores.
    Nos encontramos en la calle, mi familia y mí, era muy difícil para nosotros de encuentran a comer.
    Pero Dios es de verdad grande, aún vi a otro prestamista soy una mujer de nacionalidad francesa y me tiene hace un préstamo de 13000 euro.
    Al principio tenía tanto miedo, miedo de perder aún dinero tuve mi préstamo sin ningún problema.
    Volvamos gracias a dios, vivo muy bien hoy con mi familia…
    Es justo un testimonio, nada el más
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    Número: LUCIA RIPONT
    Correo electrónico: luciaripont@gmailcom
    Número Whatsapp: +33 7 56 83 69 79

    rose
    3 noviembre 2017 at 13:10 pm

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