‘Johnny empuñó su fusil’, de Dalton Trumbo

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Siempre impresionados por la adaptación cinematográfica, una de esas películas que uno inevitablemente recuerda en algún momento a lo largo del día, Navona rescata la novela original de Dalton Trumbo. Johnny empuñó su fusil es una obra maestra de la literatura y el mayor grito contra la guerra que ha salido de boca de hombre. Para corazones con valor. Eso sí, uno sabrá qué entiende por valor y si prefiere apuntarse a la tribu inhumana de los que miran para otra parte. Os ofrecemos aquí toda la información necesaria sobre la obra. Gracias a El Mundo y Revista de letras por su colaboración

 

Fuente: EL MUNDO (Javier Memba)

Según consta en un acta del Congreso de los Estados Unidos fechada el 28 de diciembre de 1952, el guionista Dalton Trumbo -denunciado, entre otros, por Frank Tuttle- fue emplazado por el Comité de Actividades Antiamericanas el 28 de octubre de 1947. Frente a John Parnell y el resto de los alguaciles de la inquisición maccarthysta, rechazó afirmar o negar ser miembro del Partido Comunista. Enviado por ello durante once meses a prisión, Trumbo -que siguió escribiendo entre rejas- se vio obligado a no firmar sus libretos o a hacerlo con diferentes seudónimos. Fue Kirk Douglas quien lo rehabilitó empeñándose en que su nombre apareciera como guionista de ‘Espartaco’ (Stanley Kubrick, 1960).

Antes de su peripecia durante la inquisición maccarthysta, una de las más destacadas de los Diez de Hollywood -aquellos que no se prestaron a la caza de brujas-, Trumbo había publicado su primera novela ‘Johnny empuñó su fusil’. Fue en 1939 con el sello de Lippincott Williams & Wilkins y aquel año mereció el Premio Nacional del Libro en su país. Ya ensalzado y alabado por ese mismo Hollywood que otrora le negó al dictado de senador Joseph Raymond McCarthy, en 1971 el propio Trumbo llevó a la pantalla su celebrada novela con el título de ‘Johnny empuñó su fusil’, Timothy Bottoms fue su protagonista. Aunque la cinta se exhibió comercialmente en España en los años 70, la primera edición de la novela, debida a El Aleph, no llegó hasta 2005. Agotada a los pocos meses, el texto, ya convertido en un auténtico clásico de la literatura pacifista, vuelve ahora a las librerías con el sello de Editorial Navona.

“Johnny coge tu fusil” era el eslogan utilizado en las cajas de reclutamiento, invitando así a los jóvenes a alistarse en el ejército estadounidense que combatió en Francia durante la Gran Guerra. Tras acudir a la llamada, al Joe Bonham de Trumbo le explota un obús que le hace perder los brazos, las piernas y la cara. Aunque incomprensiblemente sigue vivo, se ha quedado sordo, ciego y mudo. Reducido a tan patética condición, el joven quiere matarse pero no puede. Sólo le restan sus recuerdos para seguir viviendo.

Desde su aparición -dos días después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial-, ‘Johnny empuñó su fusil’ ha estado envuelta en la eterna polémica entre pacifistas y belicistas. En 1940 conoció una versión radiofónica debida a Arch Oboler con James Cagney como protagonista. Una edición seriada en el Daily Worker -órgano del Partido Comunista de los Estados Unidos-, atrajo sobre Trumbo la atención del FBI y fue uno de los principales argumentos que el Comité de Actividades Antiamericanas esgrimió contra él. De nada le sirvió entonces haber firmado los libretos de cintas tan inequívocamente patrióticas como Treinta segundos sobre Tokio (Mervyn Leroy, 1944), un acercamiento al primer bombardeo estadounidense al suelo japonés en respuesta al de Pearl Harbor.

Reseña, fuente: Revista de letras (Roger Simeon)

Hay libros que la pátina del tiempo los cubre de misticismo, idolatría y prestigio. Los convierte en clásicos, en símbolos o emblemas de un momento determinado, de una queja o de un ensalzamiento concreto. Johnny empuñó su fusil llega a las librerías en esta nueva edición de Navona Editorial con la etiqueta inseparable de libro antibelicista. Más allá de pacifismo, es decir, de canto a la paz, se trata de una novela que desnuda la realidad de la guerra, cualquier guerra, y nos pone delante nuestro la cruda verdad de lo que significan las luchas armadas:

“cuatro quizá cinco millones de hombres muertos sin que ninguno de ellos quisiera morir mientras cientos quizá miles se volvían locos o quedaban ciegos o lisiados sin poder morir no importa lo mucho que lo intentaran.”

Y, de entre estos cientos o miles, Dalton Trumbo nos muestra la experiencia de Johnny, un joven normal con un futuro tradicional por delante, con una novia que le espera para casarse, a quien la guerra se lo ha arrebatado todo salvo la vida dejándolo convertido en un tronco inerte incapaz de moverse ni comunicarse. Un retrato vegetal de la guerra.

“Con él la gente no aprendería mucho sobre anatomía pero aprendería todo cuanto había que saber sobre la guerra. Sería grandioso concentrar la guerra en el tronco de un cuerpo y mostrárselo a la gente para que pudieran ver la diferencia entre una guerra en los titulares de los periódicos y en las bonos de la libertad y una guerra que se libra solitariamente en el barro en alguna parte una guerra entre un hombre y un obús altamente explosivo.”

Pero, como ocurre a menudo con las etiquetas, son incapaces de contener todo aquello que pretenden albergar. Johnny empuñó su fusil es un libro antibelicista, sí, pero es mucho más. Es un viaje al corazón de las tinieblas que nos rodean y nos amenazan constantemente; al mundo corrompido y violento que encadena guerra tras guerra. Pero, también, es un viaje al interior desconocido, olvidado, aislado, del individuo. Un descenso a las profundidades del ser que se halla alejado de la sociedad pero que, a pesar de todo, se niega a huir de ella. Que lucha para volver a formar parte de ella, primero a través del cálculo del tiempo, símbolo inequívoco de la humanidad, una de las creaciones humanas de control más maquiavélicas, y después a través del intento de comunicarse con los demás, con el mundo exterior del que su condición no le permite participar.

Muchos de los párrafos del libro, vaciados de comas para poder mostrar el flujo de pensamiento del protagonista que ya hizo grande a Joyce Saramago, se convierten en una pugna por, primero, descubrir qué significa ser hombre, qué elementos necesita un hombre para seguir siendo considerado hombre y, después, para entrar en contacto con otros seres humanos. Tal vez porque el hombre en soledad no es hombre. No sabemos lo que es porque no podemos compararlo con otros elementos. Parafraseando a Harold Pinter, si solo hay uno de una cosa, no podemos saber si se trata del mejor. O del peor. O tal vez ni si en realidad es lo que afirmamos que es. Johnny, tumbado en su cama, su cárcel sin barrotes, se pregunta sobre la identidad, la individual y la colectiva, sobre la insensatez de las guerras y las luchas por la supuesta democracia, sobre las patrias, la libertad, la amistad, el amor…

Dalton Trumbo nos dibuja brillantemente este terrible retrato de un ser a quien le han arrebatado el cuerpo y se pregunta, nos pregunta, ¿qué puede hacer un hombre a quien le han anulado el cuerpo? ¿Qué puede hacer una mente que no cesa de pensar pero que está incapacitada de conectar sus ideas con las sensaciones físicas de un cuerpo? ¿Qué diabólico castigo cartesiano ha dejado a esta res cogitans sin posibilidad de una realidad empírica? Porque, “cómo podría demostrar que estaba despierto si no podía abrir los ojos y mirar a su alrededor en la oscuridad?”¿Qué puede hacer que no sea enloquecer?

Y así lo vemos desde las primeras páginas del libro hasta el final cargado del anti belicismo más visceral. Trumbo muestra la angustia, el pánico, los sudores no percibidos físicamente, los gritos no emitidos, los golpes no dados que Johnny lucha por realizar pero no puede. La angustia opresora de una mente sin cuerpo vivo, sin posibilidades de mejoría que, a pesar de todo, sigue viva. No tiene, pues, que sorprendernos la conclusión a la que llega:

“nada era real salvo el dolor.”

Y, a veces, ante la irrealidad de las barbaridades que nos escupen televisores y redes sociales, no podemos evitar plantearnos si en realidad, y por desgracia, no sea así.

 

Película completa en VIMEO

http://tanaltoelsilencio.blogspot.com.es/

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