Moderna de Pueblo nos muestra con su novela gráfica lo ‘Idiotizadas’ que estamos

Por Estíbaliz García.

Moderna de Pueblo se cansó. Rompió con toda la estética aceptada y con los esquemas establecidos por la sociedad. La evolución de Raquel Córcoles, quién está detrás de este personaje, lo plasma en cada una de las desventuras que sufre Moderna de Pueblo desde que nace (como todas las mujeres) y a partir de ahí cuenta experiencias que le han pasado al llegar a la ciudad, que por desgracia nos son muy familiares.

Moderna de Pueblo cuando se muda a la ciudad se encuentra con cuatro personajes que son la parodia de cuatro princesas Disney, distintas a las versiones con las que hemos crecido, pero siempre dejando unas características comunes a la versión Disney: Gordinieves, una mujer a la que no le importa lo que le digan por su condición de gorda, pero admite en esta novela gráfica que no siempre fue así: ella tuvo que pasar por toda una serie de inseguridades, y parte de esas inseguridades son debido a mensajes externos que nos manda la sociedad, “desde pequeña aprendí que la belleza era un gran valor, sobre todo en una chica” dice en una de las páginas. Gordinieves, al igual que la versión Disney, se ve frente a un espejo “espejito espejito ¿quién es la más gorda del pueblo?” en este caso, el espejo mágico no sólo te da la respuesta a esa pregunta. Ese espejito, que todas tenemos en casa refleja nuestro físico, pero también la autoestima, en este caso la baja autoestima de Gordinieves, hasta el punto de plantearse si salir de casa o no. Zorricienta, la amiga rebelde que prácticamente todas hemos tenido, que sale hasta las tantas y se enrolla con todo el mundo. A los ojos de esta sociedad machista y patriarcal, es la “zorra” y la “impura” puesto que sale hasta más tarde de las doce. La Sirenita Pescada, siguiendo el argumento Disney, lo deja todo por un hombre y se olvida de sus amigas. Ella muerde el anzuelo y de repente ya sólo quiere estar con su pareja. Además, había cambiado sus gustos por él.

Y por último, Moderna de Pueblo tiene parte de su papel en la Bella Durmiente (con el reloj biológico) que siempre intenta ir a contracorriente. Y como persona que intenta desprenderse de todo lo que nunca deberían habernos enseñado, es señalada. Se encuentra con los siete hechizos más comunes que la sociedad nos ha idiotizado. La propia Moderna de Pueblo, aun pensando que estaba libre de prejuicios y tópicos machistas, ella también tenía mucho por deconstruirse, y es a través de esa deconstrucción que vemos la gran autocrítica que Raquel Córcoles hace.

Utilizando un humor ácido y sin restricciones, nos explica que la vida real es muy distinta. Nos han metido con calzador el amor romántico que automáticamente acaba en final feliz, pero nadie nos dice que hay después de ese final feliz. Y es que seguir disfrutando de tu independencia, salir al centro, empoderarte, aceptarte tal y como eres, tomarte algo con tus amigas, deconstruirte con ellas y no parar de aprender, forma parte de otros finales felices. Pero eso no está en ningún libro. Salvo en este.

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