Yogur piano: “Una fiesta en la que poder ser la mejor o la peor versión de uno mismo”

Por Horacio Otheguy Riveira

Sólo cuatro días para disfrutar de “Yogur Piano”, la obra sorpresa de 2016. Del 22 al 25 de febrero en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle Inclán, seis intérpretes (uno de ellos autor y director) brindan un espectáculo vitalista, que va del caos a un orden nuevo, en búsqueda de paz. El trayecto es absurdo, intenso, divertido, angustioso y finalmente liberador: en un singular cara a cara con los espectadores, mirándoles a los ojos: Una fiesta en la que poder ser la mejor o la peor versión de uno mismo, una oportunidad para ver más allá.

 

 

 

Yogur Piano ha ido circulando por distintas ciudades durante 2016-2017 y en todas ha dejado una estela de grata sorpresa ante un trabajo muy alejado de los convencionalismos teatrales. Ni mejor ni peor que todo lo conocido, algo diferente creado con una notable fuerza de voluntad por sus integrantes. La autoconfianza imprescindible para bregar con una función que muchos pensaron que era imposible de interesar “a la gente”, como si hubiese un único espectador enfilado para aplaudir todas las representaciones. Ante ese criterio tan estandarizado se han ido abriendo camino con éxito. Salas de diverso tamaño han acogido la experiencia cargada de diversas intenciones que se van aclarando según la disposición de cada espectador, abierto o cerrado a comunicarse con nuevos lenguajes, nuevas sensaciones… acerca de la soledad en compañía, y otras circunstancias humanas, más que humanas.

 

La compañía se formó por la necesidad de una experimentación profunda, formada por actores que en su conjunto no habían trabajado en un proyecto común hasta entonces. Gon Ramos tomó más adelante el papel de dramaturgo y director, aparte de seguir en el elenco. Esta experimentación se llevó a cabo desde una ausencia de texto pre-escrito ya que pretendimos que fueran nuestros cuerpos, recuerdos, y encuentros con nosotros mismos los que dictasen el mensaje. El nombre proviene de una similitud fonética con Fjogür Píanó, canción de Sigur Rós que fue clave para la gestación de la obra y la compañía, ya que un videoarte de dicha canción fue un gran generador de imágenes, atmósferas e ideas con las cuales trabajar. De hecho el final de la obra vibra con la melodía de esta canción, tocada en el piano a cinco manos por nosotros. Sigur Rós, podría decirse, fue una de las semillas primigenias del proyecto.

 

Yogur Piano. Dos palabras. Dos realidades que al unirse producen un nuevo mundo de imágenes. Yogur Piano. Un  encuentro. Dos órdenes de realidades que al unirse permiten ver algo más allá. Esta pieza experimental ha sido compuesta mediante una creación a la par textual y escénica en los propios ensayos. Propone asistir a una transformación de la textura y estructura propia de lo real, a partir de un encuentro en una fiesta, de cinco personajes y un ausente.

Una fiesta en la que poder ser la mejor o la peor versión de uno mismo, una oportunidad para ver más allá, para resolver algo concreto con un nuevo mundo de imágenes propias, para después abandonarla para siempre.

 

 

 

YOGUR PIANO

Dramaturgia y dirección Gon Ramos

Reparto
Itziar Cabello, Nora Gehrig, Daniel Jumillas, Marta Matute, Gon Ramos,
Jos Ronda

Espacio escénico Gon Ramos
Iluminación Miguel Ángel Ruz Velasco
Música en vivo Jos Ronda
Espacio sonoro Matías Rubio
Ayudante de dirección Luis Sorolla

Fotos Pablo Bonal

Producción: In Gravity, Compañía Gon Ramos y Espacio Labruc

Teatro Valle Inclán. Sala Francisco Nieva. De 22 al 25 de febrero 2018. Horario: martes a sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas

 

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