Amigo, ¡qué palabra tan Alta!

Por Dinorah Polakof.

Sobrevino el Día del Amigo y yo, ajena a esa clase  de celebración, pensé que iba a tener una jornada exenta de saludos y frases hechas. En la madrugada del jueves para el viernes, ya comenzaron a los augurios y felicitaciones. Por no silenciar el WathsApp, me despertó una máquina de brillo y sonidos advirtiéndome que desde el más recóndito lugar del mundo, seguiría recibiendo mensajes a través de las múltiples redes sociales.

Cabe destacar que el día previo a la celebración de la amistad padecí las consecuencias de un apagón de casi ocho horas. Subí cinco pisos, bajé cuatro, subí cuatro, bajé cuatro. Cada escalón se grababa en mi cansancio de modo que luego de tomar una ducha a la luz de una mini linterna, pensé que vendría el sueño reparador. Pero a eso de las tres, la señal intermitente de mi  celular  provocaba destellos imposibles, inevitables. Empecé a dar lectura al millar de enhorabuenas al mismo tiempo que decidí responder cuando el astro rey estuviera en su esplendor. Acierto beneficioso para mis ojos.

Es la duermevela un estado donde la creatividad se potencia, dicen. En mi caso, reconozco que esa instancia sirvió para dar espacio a una reflexión introspectiva: no eres tan diferente a los otros, te encanta saber que tus amigos se acuerdan de ti acá y más allá.  Y como todo, este despertar también me condujo a la literatura infantil.

Mi amigo escritor, el  cubano Luis Cabrera Delgado me anuncia que su libro Alto como un pino. Comino, acaba de ser seleccionado por la Editorial Costa Rica para optar por el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría de ese país. ¡Mis felicitaciones, amigo! Cuando le pregunto de qué se trata, a vuelta de correo recibo lo siguiente: Es un libro de cuentos que tiene tres partes. Supongo que conozcas la adivinanza de “alto como un pino y pesa menos que un comino. Tiene un primer cuento policíaco que tiene que ver directamente con la respuesta de la adivinanza; una segunda parte con siete cuentos todos relacionados de diferentes maneras con la palabra pino; y un tercer cuento largo en el que el protagonista es Comino, un pícaro, y en el andar de sus fechorías de alguna manera enlaza con todo lo anterior”. Rápidamente, tuve que buscar muy adentro de mi cabeza el acertijo, lo que me llevó a pensar que eso es lo que hacen los amigos por uno. Dificultarnos la vida o quererlos entrañablemente.

Ricardo Alcántara, amigo uruguayo radicado en España y que regresa asiduamente a  nuestro país, ha creado a Óscar dando pie a una colección que recomiendo ad eternum. El oso Óscar es mi amigo también. Espero con ansias cada nuevo título porque sé de manera fehaciente cuánto me conmoverá. Óscar y sus amigos es la  última aparición y sin pensarlo mucho esta vez  impliqué a mis nietas (de 2 y 4 años) en la crítica. Total aprobación recibió su lectura. ¿Qué mejor forma de verificar el gusto de los niños? En la edición de mayo/2018 de Santillana, el autor se suma al tema que captó largamente la atención nacional y mundial, incluyendo al personaje principal en una situación plena, verosímil: el oso es invitado a participar en un equipo de fútbol pero se da cuenta de que se siente inútil  para hacer deporte. De todas maneras y para no defraudar a sus amigos se presentará en la cancha. Todos se visten con “la celeste” y comienza el partido. Se suceden los hechos, hay conflicto y en esta ocasión, final feliz. Los amigos, ya conocidos de  anteriores propuestas -siempre solidarios- estarán para ayudarlo a elevar la autoestima. El texto llena de gozo al lector y se disfruta al máximo con las ilustraciones de Emilio Urberuaga.

Verónica Lecomte nació en Montevideo. Es mamá de tres hijos, estudió escribanía y asistió a la Facultad de Psicología. Además de escribir da talleres para niños y adultos. Le gusta tener amigos y expresa  que estos son como el sol, dan calor y mucha luz.  Ante la somera biografía se me ocurre afirmar que tiene inspiración para rato. Si a la inspiración se le agrega oficio, buena letra y templanza, se obtiene ¿Y SI SOMOS AMIGOS? La ilustradora Genoveva Pérez Volpe es montevideana. Se dedicó al Diseño Gráfico y aunque vivió varios años en Barcelona, dice que las diversas geografías no escatimaron su deseo de garabatear y dibujar en todo momento. Le encanta ilustrar animales y árboles. ¿Y si somos amigos?, es un ejemplo vital de libro – álbum donde dos profesionales aportan lo mejor de sí para obtener un óptimo resultado. El puercoespín Martín está triste porque no fue invitado a la fiesta de cumpleaños de su amigo. Tampoco invitaron a la jirafa Aurora ni a la cerdita Carola. Buscando la razón por la que han sido excluidos del convite,  constatan que sus características personales han definido tan lastimoso episodio. Como son amigos encuentran solución al problema y en lugar de desalentarse, “dan vuelta a la tortilla”, tirando por el suelo toda forma de discriminación. El libro integra la colección Luna Nueva de Ediciones Santillana para LOQUELEO.

 

Foto vía| Loqueleo

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