La activista Míriam Hatibi publica su primer cuento infantil

REDACCIÓN.

Ya está en librerías Leila, el primer cuento infantil de Míriam Hatibi, publicado en castellano por Timunmas (Planeta) y en catalán por Estrella Polar (Grup62).

Míriam Hatibi y Màriam Ben-Arab, la ilustradora, han unido su sensibilidad e historia personal para hablarnos de diversidad y convivencia. La autora ha publicado también su libro de adultos Mírame a los ojos, que ya va por su segunda edición.

Leila trata sobre una niña musulmana, de seis años, los ojos muy grandes y la piel oscura. Es muy amiga de Héctor y juntos comparten juegos, desayunos y nuevos descubrimientos; pero los mayores a menudo se equivocan.

Un libro con escenas cotidianas ilustradas para romper estereotipos (comida, educación, religión, etc.) con los más pequeños. Una dulce historia que nos enseña a ver las diferencias como una oportunidad para enriquecernos y ser más felices.

Las autoras

Míriam Hatibi nació en Barcelona hace 25 años. Cuando se mira al espejo se siente catalana, española, marroquí y musulmana. Recuerda con ilusión su escuela, los veranos en Marruecos y jugar por las calles de Bellpuig. Estudió International Business Economics en la Universidad Pompeu Fabra e hizo un máster en la Universidad de Barcelona.

Màriam Ben-Arab nació en Barcelona hace 35 años, de madre catalana y padre tunecino. La mitad de su familia es musulmana. Ha crecido pasando los veranos en Túnez, dibujando bajo la sombra de la palmera del jardín y jugando en el lavadero de su casa con sus primos para sobrevivir al sofocante calor. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y se especializó en ilustración infantil en la Escola Llotja.

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Una respuesta a La activista Míriam Hatibi publica su primer cuento infantil

  1. Sí, claro. Y lo bonito que es el velo. Esa prenda que es obligatoria en países tan feministas como Irán o Arabia Saudita. Así aprendemos qué bueno es que las mujeres sean castas y sumisas mientras que los hombres son libres de casarse o follarse a quien quiera. Y que no se les ocurra a las mujeres bailar en público, o tatuarse, porque pueden acabar presas.
    Y no puedes criticarlas porque si lo haces eres racista, fascista, eurocentrista y no sé que más.

    Ana
    6 diciembre 2018 at 14:28 pm

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