“Monta al toro blanco”, de Íñigo Guardamino: Europa devorada por sí misma

Por Horacio Otheguy Riveira

El vendaval de familias que huyen al paraíso europeo ha de perderse en el camino o alternar bajo mínimos en un mundo incomprensible. El mito del floreciente continente que renovó su vitalidad tras la segunda guerra mundial está herido gravemente. Dos grandes fotografías alojan a los personajes: una ciudad destruida por la guerra bajo el categórico mandato de Adolf Hitler, el hombre que amaba a los perros y se enternecía con las niñas, y una playa bella y desierta. Dos imágenes en blanco y negro, una voz potente. Y hombres y mujeres en pateras, con flotadores y miradas de espanto dirigidas al público que va acomodándose en las butacas. A partir de aquí, la frivolidad de los pudientes, la ironía de la gente de a pie, o su brutalidad espontánea… son algunos de los comportamientos con que Íñigo Guardamino adereza situaciones límite en el lugar donde crecieron esperanzas que se truncaron y nuevamente se mezcla la violencia “deportiva”, con el violento devenir del odio racial, del desprecio hacia la pobreza… mientras el propio ámbito de confort se resquebraja, hace aguas.

El humor escénico de Guardamino tiene precedentes muy festejados en espectáculos propios en los que domina un tipo de divertimento donde no parece haber ninguna diversión; extrañas situaciones en las que los personajes se desenvuelven como seres demasiado corrientes o monstruos de ilimitadas proporciones, y cuando menos se lo espera surge un toque de lucidez, cuando no de oblicua mirada en un mundo imposible en el que, sin embargo, unos y otros se aferran a la primera balsa que se les cruce.

La soledad de las parejas y seres eternamente solitarios, en Monta el toro blanco todos por igual se apelmazan en palabras circulares de las que no consiguen huir; por el contrario, de la ventolera de expresiones verbales surge un discurso egocéntrico por el que se despeña el entretenimiento, y quien cree estar en festín de humor negro se sorprende con un nudo en la garganta.

Planteamientos surrealistas en un ámbito de realismo social para motivarnos a la incomodidad de sobrevivir en situaciones imposibles. Un continente que no aprende de su historia, la gran corrupción generalizada y la voracidad del tráfico de armas en medio de guerras que expulsan a su propia gente y supuestos enemigos a la misma deriva de hambre y desolación, mientras los más pulcros juegan al sadomasoquismo, a los negocios con trampa, a la febril situación de saberse y sentirse solos en medio de multitudes. De allí que el trabajo del autor-director y los intérpretes profundice en monólogos más que en diálogos: textos muy interesantes que no evitan el agobio, la agitación, la mueca simpática del criminal o la criminal actitud del que aparenta ser el más generoso…

Sara Moraleda (foto) ofrece los registros más completos, ya que tiene ocasiones muy variadas de representar tipos de mujer en la boca del lobo del sistema. Su voz y actitud corporal arroja al cercano espectador a un paisaje estremecedor. Fernando Sainz de la Maza tiene en los personajes más jóvenes una dimensión de inquietante desamparo. Gemma Solé y Sáenz de Heredia aportan singular dramatismo en cada aparición, por breve que sea, sobre todo en los personajes más cínicos, supervivientes habituales de un mundo en caída libre… Todos unidos por el arte de Alessio Meloni dentro de una escenografía que tiene la fuerza de un personaje más.

Una función que invita al espectador a comprometerse donde todo invita a evitar el compromiso en una Europa que mira para otro lado, y cuando mira de verdad sólo ve lo que cree conveniente. En un tiempo muy cercano sucedían situaciones desesperantes en las que sus ciudades estaban siendo destruidas y su gente huía con las manos vacías, con España a la cabeza.

Inmigración, populismo, caída del euro, terrorismo… La Unión Europea está en plena crisis existencial, atacada de los nervios. “Monta al toro blanco” quiere reflejar este estado de ánimo fragmentado en una comedia con historias delirantes de amor, sexo y muerte que hablan de cómo el sueño europeo se está convirtiendo en pesadilla. ¿Podremos despertar antes de que sea demasiado tarde? (Íñigo Guardamino)

 

 

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Otras obras de Guardamino en CULTURAMAS:

Este es un país libre, y si no te gusta vete a Corea del Norte

Castigo ejemplar yeah

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Texto y dirección Íñigo Guardamino
Intérpretes Sara Moraleda, Rodrigo Sáenz de Heredia, Fernando Sainz de la Maza, Gemma Solé
Ayudante de dirección Pablo Martínez Bravo
Escenografía Alessio Meloni (AAPEE)
Diseño de vestuario Pier Paolo Alvaro (AAPEE)
Diseño de iluminación Pedro Guerrero
Fotografía Carmen Prieto
Asesora de movimiento Gemma Solé
Música David Ordinas
Canciones David Ordinas (música) e Íñigo Guardamino (letra)
Voz en off David García Vázquez, Alessio Meloni, David Ordinas
Espacio Sonoro María José Pazos
Comunicación Lemon Press
Diseño gráfico Andrés Sansierra
Una producción de La Caja Negra Teatro

EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE, Sala Ambigú, del 20 septiembre al 6 de octubre. 

 

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