‘Como una novela’, de Daniel Pennac

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Ficha técnica:

Título: Como una novela.

Autor: Daniel Pennac.

Editorial: Anagrama.

La verdad es que en el colegio, cuando nos daban los libros que nos tocaba leer en cada evaluación, había de todo, si nos tocaba novela… pase; si te tocaba teatro… genial, se lee más rápido; poesía… la desgracia. Y efectivamente, los libros que tuve que leer por obligación en bup no quedaron en mi memoria, no soy capaz de dar un título. Sin embargo, los que empecé a leer en las horas de biblioteca de egb, cuando nos llevaban en 7.º u 8.º, si los tengo presentes. Leí una versión juvenil de La Odisea y la colección de Los Cinco. Es decir, que como dice Pennac, leer por placer es totalmente diferente a leer por obligación.

¿Por qué leer? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿El qué?… preguntas que nos lanza y responde el autor en su Como una novela. En cualquier caso lo que deja claro es que leer ni es obligatorio, ni un dogma moral, ni hace mejores personas a quienes sí leen y peores a quienes no. el borde es borde lea o no lea; el simpático lo es con independencia de que lea o no. Cada persona tiene sus motivos para leer o no hacerlo, y todos son tan buenos como válidos; cada persona lee con una finalidad o sin ella, todo es válido; lee como quiere y donde quiere o puede; y, por descontado, lee lo que quiere.

Este libro de Pennac nos lleva del desamor con los libros de los adolescentes, en general, hasta el amor de aquellos que se presentan como casos perdidos. Termina con los diez derechos del lector. Comenzando por el derecho a no leer, pues siempre el derecho a debe incluir el no derecho a, o sería una obligación (la de los libros que debemos leer por programa en el colegio, y que solemos leer con tanta antipatía); y pasando por el derecho a releer, a hojear, a leer en voz alta o a leer unas páginas sí y otras no, en busca de la parte de la historia que más nos motiva. Incluso el derecho a no terminar un libro (¡sacrilegio!). en definitiva Como una novela nos deja entre sus párrafos fragmentos de obras que han permitido a este profesor de literatura de instituto a “enganchar” a la lectura a alumnos suyos que no sentían ninguna atracción y lo ha conseguido no obligando, sino animando, mostrando, estimulando con la lectura en voz alta para que estos alumnos despertaran ante las historias, ante las palabras… y buscaran su propio camino en la lectura y descubrieran que para ser lector no hay necesidad de ser el mejor, solo sentir pasión por leer, enamorarse de la lectura.

Y como todo enamoramiento, las razones que nos llevan a elegir a una persona/libro son muchas veces inexplicables. Por eso, cada libro es tan digo de ser leído como cualquier otro, como cualquier persona es susceptible de enamorarse de otra por mucho que no peguen. Cada lector encuentra su camino de lectura, sus temáticas, sus autores, sus formas de leer, sus saltos ilógicos en los estilos, sus épocas favoritas… su biblioteca personal de libros leídos, por leer, releíbles, imposibles y un sinfín de categorías que cada cual debe asignar como lector a sus libros y a sus elecciones. Pero siempre, leer es pasión libre por los libros.

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