“Barro”, de Guillem Clua y Nando López: bravía entrada de La Joven Compañía en la Gran Guerra

Por Horacio Otheguy Riveira

No hay piedad en la Europa de hoy, minada de conflictos, pero La Joven Compañía entiende que hay origen de males mayores en el siglo XX, con dos guerras mundiales y otros conflictos violentos, y se ocupa de encargar una tetralogía a diversos autores: Barro / Mapa de las ruinas de Europa I. La primera parte se encuentra en la Primera Guerra Mundial (“la Gran Guerra”, 1914-1918) y discurre a través de sus jóvenes protagonistas integrados en la tropa que va al frente con entusiasmo familiar y aquella otra vilmente obligada. Entre los muchachos alemanes o franceses —los dos bandos históricamente enfrentados— se entablan fieros combates y un célebre encuentro solidario en una patética primera tregua navideña, y cada uno de ellos sufre su propio proceso de encuentro y desencuentro con la vida que le toca padecer.

Pero son tres mujeres las que intervienen con mano de hierro y a la vez con fantástica ternura representando comportamientos clave fuera de convencionalismos clasistas, tan marcados por entonces. Ellas no pueden portar armas, pero son imprescindibles: dos enfermeras y una prostituta rusa en el frente que se enorgullece de la guerra paralela, esa sí de clases, en su país natal, origen de la primera gran revolución del siglo en 1917, con el fin de una nación feudal en manos de la aristocracia zarista.

El espectáculo aporta una visión del conflicto con gran carga sentimental, bien nutrida de la poética de los expresionistas alemanes e inclasificables escritores franceses. Guillem Clua y Nando López firman el texto con gran bagaje cultural, histórico y teatral, sin discursos ni proclamas, con diálogos agiles, punzantes, de vibrante tensión dramática en un viaje descarnado que crece a galope tendido con la precisa dirección de José Luis Arellano, cuyo amplio conocimiento de la expresión corporal en el arte de la interpretación actoral logra aquí un encomiable alcance en disciplinas especialmente complejas.

Barro es un acontecimiento especialmente dirigido a estudiantes de Instituto, para quienes se realizan funciones matutinas. Pero por las tardes, en la Sala Negra de los Teatros del Canal, el encuentro es también para adultos que agradecen con entusiasmo una epopeya teatral de un conflicto nunca antes ofrecido en un escenario español por intérpretes tan jóvenes y con un nivel de profesionalidad tan intenso como es habitual en esta Joven Compañía de teatro contemporáneo.

Junto a los impulsos de los soldados se entrecruzan conceptos importantes, trascendentales, del enorme bagaje cultural de la época. En boca del personaje más lúcido, la alemana Ingrid (María Romero, en una nueva composición de gran relieve, muy diferente a los personajes interpretados hasta ahora) admira al soliviantado dramaturgo naturalista Gerhart Hauptmann, así como los versos encendidos de Una temporada en el infierno de Rimbaud, el poeta anárquico y blasfemo que Paul Claudel admira, el católico ideológicamente reaccionario y poéticamente extraordinario. Contradictorios y geniales, circulan en un goteo de conocimiento sin otro ánimo que el de ubicar lo extraordinario de algunos escritores  frente a la barbarie de la primera guerra de trincheras con grandes cantidades de horrores como el gas tóxico y largas desesperaciones en un mar de barro…

Brotan filósofos y artistas que invaden la riqueza cultural histórica de países que poblaron de cadáveres sus paisajes en infinidad de guerras a lo largo de los siglos. Mas en este conflicto hay raíces donde coinciden los intereses económicos de las potencias, y donde Alemania puja por romper el imperio Austrohúngaro a brazo partido, pero fracasa y de su fracaso surgirá Hitler, pero esa es otra historia que llegará más adelante. Sin embargo, ese futuro está ya presente en la imposibilidad profunda del amor y la amistad entre contrarios que son iguales, la hermandad europea que tanto ha tardado en consolidarse, ahora, en el siglo XXI vuelve a peligrar mostrando su fondo mezquino, con una clase dirigente dispuesta a forjar nuevas derrotas morales y sociales. Y por eso es importante que los más jóvenes sepan para no olvidar, y los adultos refresquemos la amarga memoria… para no repetir.

En este Barro confluyen pasiones diversas. Y en cuanto a la voluntad teatral no puede ser más audaz, ya que para los jóvenes intérpretes resulta especialmente difícil tornar verosímil su energía de soldados en un tiempo tan lejano. La dirección vitalista, muy física, de Arellano indaga y logra una armonía de talentos que por momentos alcanza cierta plenitud poética en un conglomerado óptimo de armonía musical y lumínica para alcanzar un trabajo en equipo que emociona progresivamente para estallar en un final donde el drama consolida sus fuertes lazos con la impotencia de las principales víctimas en la juventud lanzada a un sórdido barrizal mientras los negocios de la guerra dan suculentos beneficios.

 

PIERRE
Tierra de nadie, así la llamamos.
Porque solo pertenece a los espectros.
Tierra de nadie.
La última vez que entré en ella, murió todo mi pelotón.
Un obús acabó con todos en un segundo.
Con todos menos conmigo.
Me encontré tumbado bajo el fuego de mortero, hundiéndome en el barro.
Y por primera vez en meses tuve un momento de paz.
Envuelto por el barro helado del Marne.
Con la mirada fija en el cielo. Suplicando. Sin saber bien a quién.
Viendo a los aviones caer como pájaros heridos.
Sin pensarlo, agarré la cruz que colgaba de mi pecho.
Como si eso pudiera protegerme de algo.
KLAUS
Como quien coge la mano de un niño a punto de dormirse.
Y pensé en dejarme atropellar.
Acabar con todo.
En el barro helado del Marne.
Pero alguien me sacó de mi mortaja y me arrastró por los pies hasta la trinchera.
Mientras en la tierra de nadie no era posible distinguir si el barro era carne o la
carne era barro.
Y entonces me di cuenta de que en realidad no me estaban sacando del barro.
Porque todo era barro.
El barro de la trinchera, con agua hasta el tobillo.
El barro en la comida.
El barro en nuestra piel.
El barro en nuestras bocas.
El barro en nuestras almas.

Transcripción del texto original, cedido por uno de sus autores, Nando López. El texto completo lo publicará en 2019 la editoral Antigona.

Autores Guillem Clua y Fernando J. López

Dirección José Luis Arellano

INGRID
María Romero
HELMUT
Samy Khalil / Jose Cobertera (1)
KLAUS
Alejandro Chaparro
ERIKA
Cristina Varona
ANDRÉ
Víctor de la Fuente
MARCEL
Álvaro Quintana / Mateo Rubistein (2)
PIERRE
Jota Haya
MASHA
María Valero

(1) (2) Jueves y viernes José Cobertera y Mateo Rubistein. El viernes 30 de noviembre y los sábados y domingos, Samy Khalil y Álvaro Quintana.

TEATROS DEL CANAL, HASTA EL 23 DE DICIEMBRE 2018

WEB DE LA JOVEN COMPAÑÍA

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