María Luisa Borruel estrena en Madrid la adaptación de una novela de Rosa Montero

Redacción ESCENA

Debut de la novelista Rosa Montero en una traslación creada por una gran Compañía teatral extremeña que cada tanto pasa por Madrid y deja una estela de impactante calidad. Su protagonista es la primera figura de la casa, María Luisa Borruel y alrededor de su talento, una adaptación de La ridícula idea de no volver a verte, publicada en 2014, un libro que entrecruza la biografía de la científica Marie Curie con la evocación de la muerte de su pareja y reflexiones sobre la creación artística y las relaciones entre mujeres y hombres.

María Luisa Borruel interpreta el papel de la escritora en un monólogo que bucea en recuerdos y memorias como vías que ayudan a superar el dolor que dejan las pérdidas. Se ofrecerán once funciones en el teatro Fígaro.

La lectura del diario de la científica Marie Curie y la evocación de la muerte de la que fue pareja de la novelista Rosa Montero, desembocaron en un sentido libro de recuerdos, memorias y biografía. En él, una mujer, la propia novelista, bucea en su intimidad y utiliza las palabras como una vía de sanación. La ridícula idea de no volver a verte, publicado en 2013, pasa ahora de las páginas del libro al escenario de un teatro. La compañía extremeña Aran Dramática estrena el 4 de junio en el teatro Fígaro de Madrid una versión para la escena protagonizada por María Luisa Borruel y dirigida por Eugenio Amaya, autor también de la dramaturgia.

Rosa Montero, de larga trayectoria periodística y narrativa, tomó como motivo de su libro la vida de la científica y premio Nobel Marie Curie, quien también perdió a su marido tras diez años de matrimonio. Y establece un paralelismo entre los sentimientos de Curie y su relación con su esposo Pierre y los de la propia novelista a lo largo de la relación que mantuvo con su pareja, que en esta obra aparece bajo el nombre de Carlos.

En un único escenario, el personaje de la Escritora recorre momentos de la existencia de la científica francesa, de su sufrimiento y marginación como mujer, cuando, por ejemplo, su marido Pierre recibió el Nobel de Física en 1903 y se negó a aceptarlo si no incluían a Marie como premiada, lo que así ocurrió. Sin embargo, el galardón lo recogió solo él; aunque en su discurso atribuyó a ella el mérito del reconocimiento de la Academia sueca.

En un movimiento entre el pasado de Curie, muerta en 1934 a causa de la radiactividad fruto de sus experimentos, y el presente desde el que evoca momentos de plenitud y tristezas vividos con su pareja, la Escritora va construyendo una narración colectiva y personal, de época, sobre las relaciones entre hombres y mujeres, el esplendor del sexo, sobre la ciencia y la ignorancia, sobre la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría, de quienes aprenden a vivir con plenitud y con ligereza.

 “A mí me sucedió que tomé mi duelo como una enfermedad de la que había que curarse cuanto antes –se escucha a la Escritora en escena–. En nuestra sociedad la muerte es vista como una anomalía y el duelo, como una patología. Yo no quería sentirme avergonzada por mi dolor. Así que procuré plegarme a lo que creía que la sociedad esperaba de mí tras la muerte de Carlos. En los primeros días la gente te dice: ‘Llora, llora, es muy bueno’, y es como si dijeran: ‘Ese absceso hay que rajarlo y apretarlo para que salga el pus’. Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tenía de llorar, porque estás en shock, extenuada y fuera del mundo”.

 El proyecto teatral de Aran Dramática plantea respetar el espíritu y la letra del material original, buceando en lo más esencial del texto escrito por Rosa Montero, sintetizándolo para el buen desarrollo de su adaptación a la escena. Este montaje es, según la compañía extremeña, una oportunidad para explorar la relación entre literatura y teatro.

La ridícula idea de no volver a verte muestra la atención que Rosa Montero presta en su literatura a la relevancia de mujeres a lo largo de la historia. Su trayectoria como novelista ha sido paralela a su labor como periodista, especialmente como entrevistadora en el diario El País desde finales de los años 70. Ya entonces empezó a publicar literatura, con la que obtuvo premios como el Primavera, por La hija del caníbal, o el Grinzane Cavoir por La loca de la casa. Otros títulos de su producción son El corazón del Tártaro, Historia del rey transparente, El peso del corazón, La carne o, el más reciente, Los tiempos del odio.

María Luisa Borruel ha demostrado en su trayectoria una notable ductilidad en papeles interpretados en solitario, como recuerdan los de Tejas verdes, de Fermín Cabal, donde asumía a cinco personajes diferentes, o en el monólogo Mujer rota, de Simone de Beauvoir.

El espacio escénico, que representa el lugar de creación de la escritora, ha sido diseñado por Claudio Martín y la iluminación por Xavi Mata. Óscar López Plaza es el autor de la música, y Álex Pachón de las proyecciones de fotografías que van apareciendo durante el relato de la protagonista.

Se trata del último proyecto de la compañía Aran Dramática. Fundada en 1990 por María Luisa Borruel y Eugenio Amaya, debutó ese año con Estrellas en la madrugada, de Alexander Galin. Desde entonces ha realizado más de veinte montajes sustentados en la reflexión crítica sobre la sociedad actual y un tratamiento moderno del teatro clásico, como refleja su presencia en el Festival de Teatro Clásico de Mérida en cuatro ediciones.

La compañía ha sido candidata a los Premios Max en 2014 por Anomia, en coproducción con el Centro Dramático Nacional, en las categorías de Mejor autoría teatral (Eugenio Amaya) y Mejor empresa privada de artes escénicas, y en 2015 por Coriolano, en las categorías de Mejor actriz de reparto (María Luisa Borruel), Mejor actor de reparto (Quino Díez) y Mejor versión teatral (Fermín Cabal). Sus últimos estrenos fueron obras escritas por Eugenio Maya: En familia, 2015, dirección del autor, y La torre,. 2016, dirección de Jorge Moraga.

Entre otros montajes del grupo extremeño figuran Historia del zoo, de Edward Albee (2009); Manual del perfecto trepa,  de Miguel Murillo (2006); La serva padrona, de Pergolesi (2004);  Los cañones, de Juan José Marín Torvisco (2003); Agripina, de Fermín Cabal (2002), Medea (1998) y Mujer rota, de Simone de Beauvoir (1996).

Por su parte, Eugenio Amaya dirigió también, fuera de la Compañía, Marco Aurelio, de Tomás Muñoz Sanz con Vicente Cuesta y José Vicente Moirón, un encargo del Festival de Mérida de 2016.

Tras el preestreno en Alburquerque (Badajoz), La ridícula idea de no volver a verte se estrenará el 4 de junio en el teatro Fígaro de Madrid donde ofrecerá un total de 11 funciones. Dos previas al estreno, el 7 y 21 de mayo, y después del 4 de junio, se representará los días 11, 18 y 25 de junio, y los días 1, 8, 15, 22 y 29 de julio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.