“La inconstancia de nuestras acciones”, Montaigne [Acantilado]

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La editorial Acantilado posee en su catálogo una gran obra, en cuanto a volumen y calidad literaria se refiere, que hoy recogemos a modo de homenaje a su autor: Michel de Montaigne. En 1580, Montaigne dio a la imprenta la primera edición de sus dos libros de Los ensayos. El éxito fue tan arrollador que, dos años más tarde, apareció una nueva edición, aumentada con un tercer libro y con notables adiciones y correcciones en los dos primeros. Se completaba así la redacción de uno de los libros que mayor prestigio e influencia han tenido en el pensamiento occidental. Sin embargo, el gentilhombre perigordino siguió trabajando en el texto de sus ensayos hasta su muerte, acaecida en 1592. Tres años más tarde, Marie de Gournay, «fille d’alliance» de Montaigne, presentaba una edición de Los ensayos siguiendo las instrucciones que le diera su autor, edición que durante siglos ha sido considerada canónica, hasta que Strowski preparó la suya entre 1906 y 1933. Hoy, el de Marie de Gournay es visto de nuevo, con justicia, como el texto de referencia, y sirve de base a todas las ediciones recientes fiables. Éste es también el que el lector hispano encontrará en la presente edición, enriquecida con referencias a los múltiples estadios que experimentó el texto y con un completo aparato de notas. Una edición útil al especialista y próxima al lector común.

Os dejamos un fragmento perteneciente al “Capítulo I” del Libro II: “La inconstancia de nuestras acciones”:

«La irresolución me parece el vicio más común y evidente de nuestra naturaleza […]. Fluctuamos entre opiniones distintas; nada queremos con libertad, nada de manera absoluta, nada con constancia […]. Aquél a quien ayer viste tan osado, no te extrañe verlo mañana muy cobarde. La cólera, o la necesidad, o la compañía, o el vino, o el sonido de una trompeta le habían infundado un gran valor; no se trata de un ánimo formado así por razonamiento. Las circunstancias se lo fortalecieron; no es extraordinario que lo veamos transformado en otro por otras circunstancias contrarias. […] No sólo el viento de los accidentes me mueve según su inclinación, sino que además me muevo y agito yo mismo por la inestabilidad de mi postura; y aquel que se observa minuciosamente, apenas se descubre dos veces en el mismo estado. Le doy a mi alma tan pronto un semblante como otro, según el lado al que la inclino. Si hablo diversamente de mí, es porque me miro diversamente. […] Todo lo veo en mí de algún modo según donde me vuelvo; y cualquiera que se estudie con suficiente atención encuentra en sí mismo, aun en su propio juicio, esa volubilidad y discordancia. Nada puedo decir de mí entera, simple y sólidamente, sin confusión y sin mezcla, ni en una sola palabra. […] Por lo tanto, un hecho valeroso no debe llevar a inferir que se trata de un hombre valiente; quien lo fuera por entero, lo sería siempre y en cualquier ocasión. Si se tratara de un hábito de virtud, y no de un arrebato, haría a un hombre igualmente resuelto en todos los azares, tanto a solas como en compañía, tanto en un duelo como en una batalla. Porque, dígase lo que se diga, no hay un valor en la calle y otro en la guerra. […] Por lo tanto, no es un giro propio de un entendimiento sosegado juzgarnos simplemente por nuestras acciones externas; debe explorarse hasta el interior, y ver por qué motivos se produce movimiento».

Colección: El Acantilado, 153
Temática: Ensayo / Miscelánea, Historia, política y sociedad, Clásicos, Filosofía
Traducción: J. Bayod Brau
Edición: J. Bayod Brau
Prólogo: Antoine Compagnon
ISBN: 978-84-96834-17-0
Nº de edición: 5ª
Encuadernación: Rústica Cosida
Formato: 13 x 21 cm
Páginas: 1736
Precio: 58.00 €

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