Miguel Barros: “Blackthorn surge por una casualidad”.

 

Por Luis Muñoz Díez.

 

Fotos: Pablo Álvarez.

Montaje: Pedro Rodrigo.

 

Se presentaba en Madrid Blackthorn. Sin Destino (2011), segundo trabajo como director del muy peculiar cineasta Mateo Gil. Era un acontecimiento esperado, Gil volvía con una nueva película después de haber hecho una travesía por el desierto del alma, afrontando las mil dificultades que le impidieron poner en pié la adaptación de la novela Pedro Páramo, del escritor mexicano Juan Rulfo. Había contado en varias ocasiones lo importante que era este proyecto para él. La novela le interesa desde los 18 años, se siente muy identificado con la visión de profunda melancolía de la obra de Rulfo. Esta obra estaba tan arraigada en él que escribió su guión, un trabajo realmente complejo, en sólo dos meses.

 

Mateo Gil no volvía con un encargo, volvía con un trabajo igual de quimérico y arriesgado que su aplazado Pedro Páramo, un proyecto con guión ajeno. Nada menos que de otro peculiar cineasta Miguel Barros, autor del magnifico documento Los sin tierra (2004), que le convierte a lo poco en un cineasta atractivo para cualquiera que sienta curiosidad por la aventura.

 

La misma curiosidad que llevó a Miguel Barros a Brasil para interesarse por el mayor movimiento social existente “los sin tierra”, que da título a su conmovedor documento, le llevó a Bolivia con el fin de dar testimonio del levantamiento campesino que precedió a la llegada al poder de Evo Morales. Acompañado de nuevo por Clara Bilbao, compraron unos caballos y cabalgaron por los caminos del altiplano.

 

Causalidades de la vida, frustraron la filmación del documental, pero en ese camino cabalgado apareció la huella de Butch Cassidy, forajido americano con categoría de leyenda y mito cinematográfico por ser el personaje que inspira a George Roy Hill en  Dos hombres y un destino (1969), o Sam Peckinpah en Grupo salvaje (1969). Miguel Barros volvió a Galicia acompañado de una idea con nombre y una duda:

La idea giraba sobre  la duda de si Butch ha sobrevivido o no, y la duda no es mía. En la literatura americana posterior, se debate mucho esto, hay versiones y muchas hipótesis sobre dónde llegó. Si llegó a algún sitio a partir del tiroteo. Yo partí de esa idea y nos inventamos una historia mucho más humilde, que era la de que este señor se había quedado escondido criando caballos durante veinte o veinticinco años. Esa fue la génesis de la película.”

Esta génesis se materializó en papel por la única razón que se debería escribir:

Escribí el guión por el placer de escribirlo. Nunca pretendí escribir un western. Fui a Bolivia con Clara Bilbao para rodar un documental. Estuvimos viviendo en Bolivia varios meses, compramos unos caballos y recorrimos toda esa zona donde estuvo Butch,  y a la vuelta, por simple placer y capricho, escribí el western, no pensé que se iba a hacer. Lo escribí muy rápido en mi casa, y era para leerlo con los amigos. A Mateo le gustó y luego apareció Andrés.”

Quizá el hecho de haber sido concebido y escrito únicamente por el placer de hacerlo sea la razón de que un proyecto casi imposible sobre el papel se pusiera en pié. Un western a rodar en Bolivia con producción europea, cuando el género está fuera de circulación y sólo se lo permiten, muy ocasionalmente,  exquisitos directores.

 

La quimera es realidad y está filmada, quizá el cruce de dos cineastas con una personalidad tan peculiar como Mateo Gil y Miguel Barros hayan propiciado una confluencia de elementos intangibles que ha permitido el rodaje.

 

Miguel, es un buen guionista porque es un buen narrador de historias, la voz le acompaña, y nadie mejor que él para explicarnos su  propia aventura y cómo surgió Blackthorn. Sin Destino (2011).

 

 

Miguel Barros con Luis Muñoz Díez

 

Si quieres leer la entrevista que Luis Muñoz Díez realizo al director y a los actores de Blackthorn. Sin Destino (2011): Mateo Gil, Eduardo Noriega y Stephen Rea nos hablan de “Blackthorn. Sin Destino (2011)”.

 

Blackthorn. Sin Destino (2011) se estrenó en España el pasado 1 de julio de 2011

 

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