Coloquio sobre el Presente y Futuro de las Artes Escénicas

 

Con Ainhoa Arteta, José Carlos Martínez y Rafael Banús.

 

Por Ana Martos

Fotografía: Pablo Álvarez

 

 

“Los Jóvenes del Siglo XXI y las Artes Escénicas, Presente y Futuro” fue el título del coloquio que tuvo lugar el pasado mes de enero en el marco del Club Siglo XXI. Para esta ocasión Paloma Segrelles (directora y moderadora del evento) reunió a tres personajes vinculados al mundo de la escena: la soprano Ainhoa Arteta, el director de la Compañía Nacional de Danza José Carlos Martínez y el crítico musical Rafael Banús (presentador del acto). Entre los asistentes, el maestro Antón García Abril, excepcional músico y compositor que aportó también su punto de vista al debate.

¿Qué debería contemplar de la nueva ley de mecenazgo?, ¿cómo se puede atraer al público joven no especializado? ¿cuáles son las soluciones al momento actual que atraviesan las artes escénicas?… Estas son algunas de las cuestiones que surgieron durante la pasada tarde,desde disciplinas como la ópera, la danza y la música. A través de dos de sus representantes, intentaremos conocer cómo viven ellos el presente y las posibles soluciones de cara al futuro.

Para empezar, Ainhoa Arteta resumió en algunas palabras el estado general que atraviesa la ópera, ya que actualmente se encuentra en una encrucijada compleja. Este tipo de montajes exigen un costo elevado (son varias las facetas del arte que se unifican en una misma representación), y para amortizarlo cada vez se construyen salas con mayor aforo que no tienen en cuenta las limitaciones vocales y desvirtúan el resultado final. A continuación propuso lo que desde su punto de vista podrían ser una serie de medidas para impulsar lo construido en las últimas décadas: En primer lugar la importancia de la educación; la mejor garantía para seguir cultivando el amor a las artes que puede desterrar la idea de que la ópera es un espectáculo para clases pudientes. En segundo lugar, una selección de repertorios que se ajusten a los gustos del público y no a los de los mecenas (con títulos de renombre como Carmen o La Traviata junto con autores cuyo lenguaje llega con la misma facilidad que cualquiera de los compositores de repertorio clásico). En este punto puso el ejemplo de la obra Divinas Palabras de Antón García Abril con la que se inauguró el Teatro Real (“un exponente de cómo con la buena música contemporánea el espectador no necesita una preparación especial para emocionarse”).

La puesta en escena es otro factor a tener en cuenta por la cantante; “se puede y se debe innovar; adaptar muchas de las historias a la problemática actual, pero no a costa de reescribir la obra de otro”. Además subrayó que el equilibrio entre lo clásico y las nuevas producciones es posible y rentable desde el punto de vista económico, ya que se pueden aprovechar la innovación, la creatividad y las enormes posibilidades de medios técnicos que existen hoy en día. Otra medida sería abaratar costos, potenciando fórmulas como las coproducciones y colaboraciones en reposiciones, (que ya se vienen utilizando en varios teatros), y poner también en práctica cada temporada funciones con un reparto joven de indudable calidad, todo ello con el fin de bajar el precio de la entrada. Así mismo, afirmó que “Los teatros tendrían que pensar en la capacitación de mayores fondos privados, por ello, es necesario que la administración pública adopte medidas de apoyo como un tratamiento fiscal adecuado, una nueva ley de mecenazgo (que verá la luz en breve), la reducción o supresión del IVA en el sector, etc”.

Por último, trajo algunos ejemplos que ilustran la situación actual en España y el resto de países. Afirmó por ejemplo, que en el país vecino, cuentan con una desgravación fiscal por mecenazgo del 65%, mientras que en España es del 35%. En el Reino Unido los servicios culturales están exentos de IVA, y en nuestro país se grava con un 18%… Tras estos datos, la administración pública tiene que afrontar un momento decisivo y saber actuar. También los medios de comunicación tienen su parte de responsabilidad; se dedica mucho tiempo al deporte y poco a la cultura. “La ópera (como uno de sus mayores exponentes) ha sabido solucionar en el pasado etapas complicadas” y la soprano confía en la búsqueda de soluciones y en la mejor adaptación de las escénicas al nuevo marco económico y social.

 

Por su parte, José Carlos Martínez, ha apostado por una nueva etapa en la CND justo en un momento complicado, en el que también tiene que asumir las labores de gestión. El bailarín y director artístico recalcó la necesidad de poner en común leyes de mecenazgo, y llamó la atención sobre el momento que atraviesa la compañía (actualmente sin repertorio y con el peligro de que las dificultades económicas puedan frenar su evolución). Sin embargo, él y su equipo han elaborado una serie de proyectos para involucrar a los jóvenes; desde la campaña de publicidad “Ven a verme bailar” (con el fotógrafo Fernando Marcos), hasta el tweet-seat del ensayo general, en el que el público podía compartir y enviar información a través de la red social. En palabras del director, “el intercambio entre artista y público es una prioridad absoluta, los creadores tienen la responsabilidad de hacer accesible su trabajo y no encerrarse en él”. Desde el punto de vista de la programación, opta por apoyar a los jóvenes creadores españoles para la nueva temporada, sin dejar de apostar por coreógrafos de renombre que sigan atrayendo al público, para que tras este primer acercamiento, sea posible fidelizarlo y llevarlo hacia nuevas creaciones.

Sacar la pieza del teatro es otra de las posibilidades que contempla, en esa búsqueda de nuevos espacios pueden tener cabida espectáculos de diferente formato al que puedan acceder todo tipo de espectadores.

¿Y qué hay de la nueva ley de mecenazgo?; ¿por dónde debería ir? Según Martínez, no se puede seguir trabajando y creando como hasta ahora con la ley actual, “la danza depende de una voluntad política que conoce este arte y no se acerca al teatro”. Los mecenas tienen que ser generosos y no imponer sus gustos ni siquiera en títulos. Para Arteta, “el artista debería mantener su libertad y capacidad de crear”, confía en la generosidad del mecenas siempre que no imponga títulos y en la habilidad de los programadores para ofrecer proyectos interesantes.

 

Tanto Ainhoa Arteta desde la ópera, como José Carlos en la danza coinciden en que hay que apoyar el patrimonio anterior, sin dejar de apostar por la innovación y la creación de nuevos públicos. Estos son precisamente el futuro de las artes escénicas, pero para que esto sea posible, es necesario fomentar esa inquietud por descubrir cosas nuevas y valorar el espectáculo en vivo; la comunión única entre artista-público en el que según la soprano, es “donde de verdad se engancha al espectador”. Por su parte, el maestro Ántón García Abril finalizó el coloquio con unas palabras que merecen toda una reflexión; todas las conclusiones sobre el presente y futuro de las escénicas se pueden resumir en una; la desinformación y la falta de contenidos de calidad que desde los medios de comunicación hacen más oscuro y complicado el acceso a la información. Los niños y el público más joven, están expuestos a lo que mayoritariamente se emite en la televisión y, “la redención del arte está en la espiritualidad y la luz interior que podemos ver en muchas partes”.

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