Laberinto de celuloides, o la memoria de un niño de los 70

 

Por Marina Fernández Bielsa.

 

Laberinto de celuloides. Sergio Villanueva. Alupa Editorial. Valencia, 2011. 296 páginas.

  

LABERINTO DE CELULOIDES, de Sergio Villanueva, es una novela bella, nostálgica, una historia sobre el modo en que las vivencias se vuelven recuerdos y cómo esos recuerdos pueden torturarnos o salvarnos, si somos capaces de reconciliarnos con ellos. “Laberinto de celuloides” habla también de cine, de cine antiguo y de cine moderno, del cine por dentro y por fuera, del cine como vehículo de emociones, del cine que une a las personas, a las familias, a un padre y a un hijo, a un hombre y a una mujer. “Laberinto de celuloides” recrea un mundo que comienza a dejar de existir y refleja la forma de ser de una generación, la de su autor, la de los nacidos en los años 70, que empieza a transformar su memoria en literatura. Esa generación, ahora entre los 30 y los 40, que toleró mal hacerse adulta y que sigue sin saber crecer, enfrentándose a realidades que no desean afrontar.

 

“Los problemas de entonces eran aprobar cálculo, lenguaje… Los problemas de ahora comenzaban a ser pagar las hipotecas o poner cara, cada mañana que uno se despertaba junto a su pareja, de que todavía la quería como el primer día. Algo estaba pasando, algo se precipitaba en el tiempo, eso pensaba Hipólito mientras cambiaba impresiones con su amigo Minglanilla, mientras recordaban a sus compañeros de antes, ahora casados o separados, con hijos, con hipotecas(…) Algo que no es sino la muerte de los veinte porque ya están naciendo los treinta. Una edad que en la generación anterior suponía el inicio con ilusión de tantas cosas, solo que en la generación taciturna de Hipólito, eran esas cosas el motivo de desencanto, justo antes de empezar a vivirlas“. 

 

Hipólito Gaset, actor, recuerda su infancia en aviones de ida y vuelta a lugares en los que sus sueños se formaron y materializaron de la forma menos prevista, porque esa es la esencia de la vida: que nos sorprende donde y cuando menos lo esperamos, obligándonos a adaptarnos a ella con toda su realidad, que a veces es dolorosa y otras gozosa. El viaje a la selva de Brasil para rodar una película es un momento clave en la vida del protagonista, que se siente por fin realizado profesionalmente y en paz con una historia familiar que ha arrastrado durante años.  Hipólito cuenta las impresiones de ese viaje y repasa su vida, su infancia en Valencia, sus compañeros del colegio, sus aventuras escolares, sus escarceos adolescentes, sus primeros y segundos y terceros amores, sus anhelos profesionales y vitales, su relación con sus padres que, como en todos los hijos, pasa por encuentros y desencuentros, alejamientos y acercamientos, incomprensión y frustración y silencios y un amor no siempre encauzado de la manera más adecuada.

 

“En cualquier calle hay muchas casas. Y en todas esas casas hay, más o menos, una familia. En cualquier familia han existido muchas palabras que nunca se llegaron a decir, o palabras que, por el contrario, se estrellaron contra los rostros, contra las almas de padres, hijos, nietos y hermanos de todas esas familias, de todas esas casas, de cualquiera de esas calles. En cualquier familia han acontecido llantos mordidos, gritos desconsolados, emociones funestas que en ocasiones se han compartido, pero que también han podido llegar a vivir ocultas en densos bosques de angustia por los miedos y las dudas. Así, con los años, tal vez se han ido disfrazando los verdaderos torrentes que se daban cita en el fondo de todas las almas, formando todo ello, tanto el daño como la más inmensa de las felicidades, parte de la historia de las familias de esas casas de cualquier calle, parte de la historia de todos nosotros”.

 

Con una prosa solvente, sensible, llena de imágenes poéticas, a veces de colores, brillantes como el amor o las lágrimas y otras en el tono sepia de los recuerdos antiguos, salpicada de referencias cinematográficas y culturales, Sergio Villanueva nos trae y nos lleva en el tiempo de la vida de Hipólito Gaset, remontándose también a la historia de sus padres, Eulalia y Rafael, a un tiempo en blanco y negro.

 

“¿Un deseo? Quedo con mis padres…Y vamos a cenar, y hablamos y reímos, y ellos… ellos tienen mi edad…”

 

“Laberinto de celuloides” es, podría ser, la historia de cualquiera de nosotros, la historia de un niño que sueña, y descubre, y calla, y se hace mayor confusamente, como todos, y tiene que aprender a amar a su manera, que es la única posible, porque en el amor no hay fórmulas para el éxito, sino formas de vivirlo.

 

“Hipólito había coleccionado ayeres, los había colocado en su sitio, se había enfrentado a ellos para así poder enfrentarse al presente en España. O tal vez Hipólito se había preparado para enfrentarse, al llegar a casa, a sí mismo (…) Así son nuestras vidas, novelas escritas en hojas de viento, en cuadernos de aire, a partir de un enorme laberinto de celuloides, que es la memoria de todos aquellos que hemos crecido delante de una pantalla de cine”.

 

Se abre el telón. Se apagan las luces. Es hora de abrir este libro, esta aventura bella y cuidadosamente editada por Alupa Editorial, y dejarse llevar por la magia de las palabras.

 

 

EL AUTOR

 

Sergio Villanueva (www.sergiovillanueva.com) es actor, escritor y miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. “Laberinto de celuloides” es su segunda novela, que junto con la ya publicada “Ausencias” y la de próxima aparición “Los adioses póstumos” conforma un tríptico en el que el autor homenajea sus raíces.

 

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