La novela de tu vida: Miguel Sanfeliu

Por Miguel Sanfeliu

Pregúntale al polvoElegir una novela por su influencia y significado en la propia experiencia lectora, incluso en la formación de uno, resulta muy complicado. Supongo que es una tarea imposible y que lo único que se puede hacer es optar por uno de los muchos libros que, sin duda, habrán producido la satisfactoria sensación de haber descubierto algo realmente importante. Hace tiempo que, cuando me hacen esta pregunta, me decido por el libro de John Fante, Pregúntale al polvo, para responderla. Sin duda porque el descubrimiento de este autor fue para mí un acontecimiento determinante en muchos aspectos. No sólo por la excitación que produce encontrar un autor nuevo que consigue fascinarte, sino porque es uno de esos libros que parecen haber estado esperándote precisamente a ti, una historia que hablaba de mi pasión por la literatura, de amor, de desesperación, sin dramatismo, con un estilo muy poderoso en el que jugaba un papel fundamental el humor, elemento distanciador y esencial. Su estilo directo, sus descripciones, limitadas a breves pinceladas, su extrañeza y su delicadeza, su crueldad y su ingenuidad, su ferocidad y su humor negro, son rasgos de una obra que se adelantó a su tiempo. Fante es un autor potente que te atrapa sin remedio.

Recuerdo exactamente el momento en que vi el libro, lo cogí y empecé a hojearlo, de pie, en la librería. Editado por Empúries/Paidós, abril de 1989. No hay mayor placer que pasar una tarde rebuscando entre libros. Es un proceso casi mágico. El prólogo de Charles Bukowski, proclamando a Fante como un autor poderoso, auténtico, de una fuerza y una honestidad poco frecuentes, resulta lo suficientemente convincente y sincero como para que uno deje todo lo que ha estado haciendo y todo lo que pensaba hacer, para entregarse a la fascinante lectura de un libro cautivador. Bukowski fue responsable de la recuperación de este libro y, por ende, de su autor, a quien proclamó como una influencia decisiva en su obra.

Fante habla de la vida, de los deseos, habla de sentimientos, de miedo, sin rubor y con un estilo capaz de arrastrarte fuera de la realidad y sumergirte en ese Los Ángeles de los años treinta sin que puedas resistirte. Su personaje, Arturo Bandini, se nos ofrece sin máscaras y, al contrario de los héroes de Bukowski, se nos antoja un ser ingenuo, casi fuera de su tiempo, alguien que intenta sobrevivir y alcanzar sus metas, para lo cual tiene que recorrer un camino demasiado tortuoso y derribar muchas barreras internas, alguien que está permanentemente fuera de lugar. Intenta ser malo y se arrepiente de inmediato, intenta ser cruel y cuando lo consigue siente la necesidad de pedir perdón. Es de origen italiano, católico, y se aferra a la literatura, a su sueño de ser escritor con obsesiva determinación. Ser escritor es lo más importante, lo único que puede distinguirle de los demás. Arturo Bandini, el gran autor, el genio cuya mano todo el mundo querrá estrechar. Qué alegría cuando le publican su cuento “El perrito rió”, y cuando gracias a eso puede decirle a Camila que él no es uno más, que él es escritor, y ella haría bien en enamorarse de él.

El libro está narrado en primera persona y nos cuenta lo que le ocurre al protagonista, pero también lo que piensa y lo que calla, y esto es lo más interesante de esta historia, el torrente de ilusiones, de sueños, de anhelos de este héroe a veces ingenuo y a veces patético que lucha por abrirse camino entre la miseria, por sacar algo limpio de la suciedad que le rodea. Obsesionado por el amor y la literatura Bandini es un antihéroe fascinante, a la altura de creaciones memorables como Holden Cauldfiel, Harry Haller o Mersault. Quien se acerca a él, ya no puede olvidarlo.

* Miguel Sanfeliu (1962) es escritor y responsable del blog literario Cierta distancia. Su último libro publicado es Gente que nunca existió (Eda, 2012). 

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