Los Relatos de Culturamas: Todavía estamos buscando, de Nerea Pallares

Querid@s lector@s y cuentistas, volvemos. Resucitamos este 1 de noviembre con un relato sugerente, fresco, que os gustará. Se trata de Todavía estamos buscando, de la escritora Nerea Pallares.

Podéis descargarlo aquí

Todavía estamos buscando, Relato Culturamas 1 de noviembre

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Todavía estamos buscando

Por Nerea Pallares

El acto del amor es lo más parecido
a un asesinato.
En la cama, en su terror gozoso, se trata de borrar
el alma del que está,
hombre o mujer,
debajo.

Leopoldo María Panero, Poesía.

Él me ofrece una lengua de latón, en movimiento y musculosa como un índice que dice ven ven ven y yo voy. Hay que reconocer que bombea muy bien. Dormimos en una cama a la que suben en hilera las hormigas, las paredes del cuarto son de madera y también suben y bajan como nosotros, rodeados de sus cuadros sin vender, los fardos de ropa manchada y las sábanas se confunden, nunca encuentro a tiempo mi tanga por la mañana cuando tengo que llegar al trabajo deprisa, apurando el café en la taza siempre con restos, él vive de restos y yo también. En nuestra espalda nos hemos dejado las huellas, la carga, la carne levantada en alguna inicial y nuestro amor ahora es también un residuo, solamente nos queda la furia de los orgasmos simultáneos, igualitos a los de antes del desastre, ¿por qué todos hacen lo mismo, se enamoran de mujeres libres para luego tratar de asirles las muñecas?, todo era mejor antes de la testosterona, quizás un poco más puro. O no, en realidad los dos siempre supimos que esto acabaría así y eso buscábamos. Ahora vivimos instalados en la urgencia de los últimos días, temiendo repetir el ciclo, el duelo de egos, los portazos, prohibiciones, las recomendaciones de quienes saben que al final no me resisto, y es que él bombea mejor que ninguno, es un vicio aunque sus besos son siempre escasos y mis reflexiones no son más que excusas. Nos amamos sucio. Nuestras conversaciones se han vuelto un tanteo, amarnos es cercar una catástrofe. Evadimos el conflicto latente y sólo nos queda follarnos con rabia antes de que vuelvan los tiempos intermedios como quien permanece expectante a las puertas de Hiroshima y bum.

La tranquilidad nos aterra y nos gustan las sustancias. Él trata de retenerme pero no le dejo o si, si quiere ser coherente de una vez debería recordar que Thoreau dijo que todo lo bueno es libre y salvaje. Nosotros pensamos lo mismo. Lo pondría como tatuaje en las paredes de mi habitáculo, siempre intervenidas de las palabras que me rehúyen. A menudo es bueno recordarse, recordarse a una para que la rutina, los años, los días, las experiencias, las olas, no la lleven y la dejen siendo lo que el mar olvida en la arena al retraerse, la piedra pulida y sin aristas, lamida después de tanto vaivén, que los niños devuelven a las aguas provocando en la superficie saltitos plas plas chof. Te voy a ahogar a ti primero, cabrón. Me has dado otra vez algo contra lo que rebelarme y me gusta permanecer ante ti en este estado de agitación. Mientras vibro, vivo. Nuestro amor es una guerra que nos mantiene alerta y de la que no vamos a salir ilesos los dos. Poco a poco nos pinchamos los poros.

Hay días maravillosos en los que amanezco con su boca en mis pezones y entonces nos desperezamos y sabemos que somos jóvenes, guapos y artistas. Todo el cuarto está revuelto y conserva un atractivo aspecto de amenaza, lleno de alfileres, plagas y pinzas. Pero otros, sin embargo, o quizás sean esos mismos, hartos ya de culpar a la familia, al Estado, a la rutina, al capitalismo, al patriarcado, aburridos, insoportables, excéntricos, desvaídos, jugamos a aniquilarnos y no tenemos dinero. La ciudad no nos ofrece demasiado, quizás paseos extraviados por naves como arrecifes, entre el feísmo arquitectónico estamos a salvo de fingir. Todavía estamos buscando algo con lo que matarnos. Mientras tanto nos provocamos arcadas con los dedos y la lengua trepándonos la garganta. Como los adolescentes alimentando los contenedores, necesitamos que algo explote. No tenemos paciencia. Solamente sabemos consumirnos rápido.

A las cinco recito, a las siete dibujas prototipos, a las diez planeamos islas, soluciones, a medianoche nos damos cuenta de que aún no hemos escapado pero la semana tiene varios días y sin embargo ya no creo en nada de esto. Pensar en ti es tocar el sudor, a veces bailamos pero ya no tenemos tantas ganas. Quizás nos hayamos asomado demasiado a nuestros abismos y ahora sólo nos quede ya el mercurio. Tú primero, le digo, no, tú, y protesto, siempre haces lo mismo. Esto nos pasa por habernos tomado demasiado en serio y ahora no sé qué viene. Bebe, sabrá fatal pero es rápido. Y otra vez me insiste, fue idea tuya, miro la copa plomiza, con una sustancia desbordante y gris, tan fulminante, tan bella, de eso nada, no fue idea mía. Fantaseo con que se lo acerca a la boca de sultán, nuestro último beso solamente puede ser químico, muy pesado, brillante, muy tóxico, letal. Pero todavía estamos buscando. Y si uno bebe antes que el otro, uno se sacrifica, pero cuál. Qué sería peor, irse, quedarse, ahora ya no sabemos distinguirlo y ya es tarde para preguntarse si el dolor era en realidad tan necesario. Nuestro amor siempre fue un combate pero ahora ya está. Lamentarse es estéril, preferimos la furia. Bebe. Qué pasa, ahora ya no vas de punk. Me gustaría verlo tambalear, notar sus extremidades resbaladizas como pescados, sus labios enfriándose en los míos y tornándose cada vez un poco más cobalto, ver cómo asoman por todos sus agujeros hormigas exploradoras que van deprisa para comunicarle a las otras que han encontrado comida. Me gustaría ver que abandona los gruñidos por suspiros y que en el último aliento aúlla por un regazo con los párpados pesados, niño. Y me excita saber que mientras empuñamos estas copas viscosas, densas y formidables como pulpos, y brindamos, él también fantasea con que un metal mortífero me abrasa la faringe. Salud y frente a frente nos buscamos los ojos, también en esto vamos a llegar a la vez.

Queremos vernos caer. Queremos ver hasta dónde hemos dilatado este nosotros.

Sobre la autora

Nerea Pallares Vilar (Lugo, 1989)

Soy escritora, periodista e investigadora. Yasmina Reza y Roy Andersson: el absurdo realista en el teatro y el cine actual es mi tesis doctoral en la Universitat Pompeu Fabra.

Me gusta la vida en los barrios. La observé en algunos bastante interesantes; la judería en Córdoba, Ballintemple en Cork, Gràcia en Barcelona, Monte Alto en A Coruña. Siempre quise vivir en San Telmo, en Buenos Aires.

Adoro leer y escribir. Como lectora, admiro especialmente a las argentinas nacidas en los 70: Samanta Schweblin, Ariana Harwicz, Mariana Enríquez, Selva Almada. Como escritora, fui miembro de la décima promoción de la Fundación Antonio Gala, residente en la editorial Axóuxere, escribí el libro de relatos Sidecar

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10 respuestas a Los Relatos de Culturamas: Todavía estamos buscando, de Nerea Pallares

  1. La autora hace una muy acertada y creíble vivencia emocional de la promiscuidad suicida de los bohemios nacidos en los años setenta (casi como los que, de jóvenes, vivimos la bohemia del existencialismo en los años ’60.
    A través del relato, no solo logra insertar a los personajes en la inmadura excentricidad de un segmento de la juventud europea, sino destacar el fiel testimonio de su tiempo, tal como creo, corresponde a un narrador literario que se precie de tal.
    Con respecto a su admiración por ciertas mujeres argentinas, la comprendo; soy de los argentinos que padecemos su intolerante y prepotente rebeldía.

    Eduardo Jorge Arcuri
    2 noviembre 2017 at 16:40 pm

  2. Muchas gracias por su atenta lectura y los detalles que destaca. Nos alegramos de tener lectores de ese nivel, y esperamos que algún día nos envíe uno de sus relatos.
    Saludos cuentistas desde España

    Los Relatos de Culturamas
    4 noviembre 2017 at 10:08 am

  3. Relato visceral, un grito de dolor ante situaciones conflictivas en las que escojas cualquier opción siempre encontrarás resultados nunca satisfactorios.

    lobisac
    15 enero 2018 at 12:14 pm

  4. Maravillosa escritora Nerea, espero leer muchas mas cosas suyas

    Carmen González rancaño
    15 enero 2018 at 12:40 pm

  5. Espero que quien lea este comentario haya antes disfrutado tanto como yo del texto, y así no anticiparle las dos frases que enmarcaría porque, siendo las vísceras de la escritora, las he expulsado como mías:
    “Te voy a ahogar a ti primero, cabrón.”
    “Salud y frente a frente nos buscamos los ojos, también en esto vamos a llegar a la vez.”
    Quien no haya escupido esas frases al leerlas como pura rabia en medio del ritmo del escrito, necesita más un polvo que un relato. Tremendo Nerea, enhorabuena.

    Andrea Aguilella
    15 enero 2018 at 14:35 pm

  6. Sencillamente, GENIAL.
    Genial en su contenido y en su expresión literaria.

    Hilda
    15 enero 2018 at 15:28 pm

  7. Muy crudo, la pared enfrente de la espada.

    Marc
    15 enero 2018 at 17:15 pm

  8. “Todavía estamos buscando” es un Excelente relato en su forma y en su contenido

    Paco
    15 enero 2018 at 17:27 pm

  9. El relato “Todavia estamos buscando” suficiente para sentir y vibrar. Gracias por ser capaz de expresarlo.

    Raquel Vilar
    19 enero 2018 at 23:02 pm

  10. Todavía estamos buscando.
    Garra, agilidad y precisión para un relato en el que cada frase evoca un mundo. Un gemido ambiguo, placentero y doloroso al mismo tiempo. Sin artificios.

    Anónimo
    23 enero 2018 at 14:34 pm

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