A Ghost Story (2017), de David Lowery

Categoría: Cine,Críticas Cartelera,top2 | y tagged con | |

 

Por Jaime Fa de Lucas.

A Ghost Story es fiel a su título: se trata, literalmente, de una historia de fantasmas. Un hombre sufre un accidente y pasa a ser un fantasma –nada que no venga en la sinopsis–. Pero es un fantasma peculiar porque su aspecto, que recurre al imaginario de la Edad Media, se basa tan sólo en una sábana blanca y unos agujeros recortados a la altura de los ojos, casi como si se tratara de un disfraz de Halloween. Lowery parte de esta premisa para intentar reflexionar sobre la vida, la muerte, el paso de tiempo, la memoria… Otra cosa es que consiga expresar algo coherente y original.

Entiendo que habrá espectadores que se dejen arrastrar por la poética de A Ghost Story. El recurso de la sábana es potente, asoman algunas ideas aceptables y Lowery es capaz de lograr varios momentos emotivos con la relación de la pareja y la soledad del propio fantasma. Sin embargo, da la sensación de que hay mucho relleno en la historia, como si el director fuera consciente de que no tiene suficiente material para un largometraje y simplemente decidiera alargar las escenas. Un ejemplo de esto es el plano secuencia estático, de unos 6 o 7 minutos, en el que vemos cómo la protagonista se come una tarta. No hay nada que justifique la excesiva duración de esta escena –ni de muchas otras–.

Aunque las actuaciones no son nada especial y el uso constante de música para potenciar el impacto de las escenas acaba irritando, el apartado estético es impecable, con muchas semejanzas con Malick y la fotografía de Emmanuel Lubezki en El árbol de la vida y To the Wonder. Además, la imagen en formato cuadrado refleja a la perfección esa sensación de opresión que vive el fantasma y da un toque de relato clásico a la historia.

No obstante, –spoilers desde aquí– el desarrollo tiene varios problemas. Uno de ellos es que Lowery quiere transmitir una reflexión sobre el legado, la memoria, el paso del tiempo, y cae en la tentación de presentar un monólogo –el del hombre en la fiesta–, es decir, una verbalización directa de ideas. Esto cambia de forma repentina el tono silencioso y contemplativo que hasta ese momento tenía la película y por ello salta a la vista que se trata de un artificio narrativo para expresar una serie de reflexiones. Esto a su vez hace que la película sea menos consistente.

Desde un punto de vista conceptual, la idea principal de A Ghost Story apenas tiene peso. El hombre del monólogo, en un discurso bastante alejado de lo cristalino, llega a la conclusión de que da igual lo que hagas o dejes para los demás porque al final todo se acabará, el sol se apagará, etc. Lowery plantea esto como contraposición a la existencia de los fantasmas y la utilidad del legado personal, esto es, sí que hay un más allá y el legado sirve para que los fantasmas se liberen de las ataduras terrenales –como se ve al final cuando encuentra la nota–. El problema es que esta idea no transmite absolutamente nada y, básicamente, no tiene fuerza porque se evita dar explicaciones. ¿Por qué la nota de ella le libera? No se sabe… Es esa ambigüedad lo que hace que la película funcione a nivel poético, pero sea tremendamente débil a nivel intelectual.

En lo referente al apartado narrativo, en su segunda mitad Lowery no sabe hacia dónde llevar la historia y decide hacerla avanzar a través de la acumulación de elementos: se introducen elipsis salvajes, se añade un “eterno retorno” que no tiene sentido, aparece otro fantasma en la casa de enfrente, aparece incluso el fantasma del propio fantasma, se añade una paradoja temporal a lo Interstellar… Es evidente que no hay un tejido intelectual sólido que justifique y articule todas esas ideas y “apariciones”, de ahí que la película acabe pareciendo un lanzamiento de ideas poco desarrolladas, a ver si el batiburrillo engaña al espectador y hace que la película parezca profunda.

*

Observaciones:

– Si se trata de una reflexión sobre el tiempo… ¿Dónde está? ¿Qué relación profunda hay entre el “eterno retorno”, el fantasma, la muerte, el legado…?

– El fantasma se suicida y entonces regresa al pasado. Aquí se hacen suposiciones sin pensar sobre ellas. ¿Un fantasma puede morir? ¿Qué implicaciones filosóficas conlleva eso respecto a lo temporal y el legado?

– El fantasma es observado por su propio fantasma. ¿Qué dice esto sobre la muerte, el tiempo, la memoria…? Y si esto fuera así, ¿no tendría que estar todo lleno de fantasmas debido a los eternos retornos constantes que ya habría vivido?

Related Posts with Thumbnails

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *