‘El peor de los tiempos’, de Alexis Ravelo

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El peor de los tiempos
Alexis Ravelo

ALREVÉS

Barcelona, 2017

359 páginas

El sesentón Eladio Monroy –pensionista de la Marina, ex jefe de máquinas y detective aficionado– harto del penetrante olor a mierda que despide nuestro país, sigue mezclándose entre la fauna del bar Casablanca, teniendo complicidad y sexo con la librera Gloria y encontrando el cariño de su hija Paula. Bien mirado, no es poco. Otros, con menos, tenemos que buscarnos la vida en la inclemente jungla de asfalto.

Otro progenitor moribundo, Pepiño Frades, amigo de Monroy y a quien éste no veía desde hace 20 años, encarga al detective que encuentre a su hija, Elvira Frades. Desaparecida sin dejar rastro en Las Palmas, adonde acudió para estudiar en una escuela de modelos, Frades desea reconciliarse con ella antes de que sea demasiado tarde.

El «Mike Hammer de la calle Murga» se entrevistará con primas, seguratas de discoteca, gorilas, proxenetas, viejas prostitutas, hasta estrechar el cerco de Elvira, Viri Foxy en los ambientes prostibularios de la isla… El ambiente arrabalero (por ejemplo, el que se respira en las Rehoyas), ese ambiente pobre de barrio de casas de protección oficial, contrasta poderosamente con los sitios por los que transita la familia Dorta.

Compuesta por el padre, Félix Dorta, un cacique que partiendo de los contactos que hizo durante el franquismo para calificar terrenos destinados al turismo ha llegado a ser un poderoso empresario que crea el grupo Fedorsan (que incluye desde una naviera a concesionarios de automóviles), y los hijos, Humberto, el primogénito y heredero del grupo empresarial, y Rodrigo, un tarambana cocainómano y putero, la conocidísima familia Dorta vive en confortables y lujosísimos chaletazos, conduce los mejores cochazos y hasta dispone de casas de retiro para desconectar cuidando flores silvestres…

Como sucede en este tipo de historias el protagonista suele tener un amigo en la policía que lo ayuda y previene. El comisario Déniz facilita datos esenciales a Eladio para la búsqueda de Elvira Frades, pero se niega a investigar cuando Monroy propone llevar el caso hasta su final. Déniz ruega a Eladio que, localizada la chica, deje la investigación.

Es Eladio Monroy el protagonista absoluto de El peor de los tiempos. Hay que decir de este personaje que la fama que tiene entre los muy abundantes lectores del noir resulta muy justa. Está trazado con la energía y sabiduría de los grandes héroes del género. Lector de Houellebecq y Montaigne (desprecia a Javier Marías y Enrique Vila-Matas en lo que resulta ser una muestra de exquisito gusto literario, algo que no se consigue en un día), sabe ser expedito y calzar unas hostias de espanto, bien con ayuda de una porra extensible o bien con sus puños de acero.

Eladio Monroy se ve obligado a salir de su retiro para buscar a Elvira, la hija de su viejo amigo Pepiño Frades. En principio, no hay misterio: parece un asunto sencillo, cuestión de entrar y salir, patear un par de calles, hacer algunas llamadas, conseguir una dirección o un número de teléfono. Pero el rastro de Elvira Frades conduce a sórdidos territorios a los que se accede por la puerta de atrás de los salones más lujosos.

Así arranca la quinta de Eladio Monroy, el Mike Hammer de la calle Murga, experto en meterse en líos y en salir de ellos a hostia limpia.

La serie Eladio Monroy

Eladio Monroy no es policía ni detective. Ni siquiera un periodista. Pensionista de la marina, complementa su mísero sueldo con encargos bajo cuerda. Tan sarcástico como sentimental, tan culto como maleducado, se enfrenta a cada problema con astucia, perplejidad y grandes dosis de mala baba. No es que le apetezca andar por ahí investigando a la gente y haciendo justicia. Lo único que quiere es ir echando días para atrás en la ciudad que lo vio nacer. Pero, irremediablemente, siempre acaba viéndose obligado a hacer cosas que nadie hará si no las hace él.

Las novelas de la serie Eladio Monroy se inscriben en el hard boiled más clásico y, al mismo tiempo, resultan absolutamente singulares. Ambientadas en Las Palmas de Gran Canaria, bucean en las contradicciones de la sociedad española y las ponen de relieve en argumentos autoconclusivos plagados de giros, humor y violencia.

Por supuesto, Monroy no está solo. Siempre puede contar con la fauna del bar Casablanca (Casimiro, Dudú y el Chapi); con el comisario Déniz; con Manolo el comunista y ese fantasmagórico grupo de colaboradores que se autodenomina La Asamblea; con su hija Paula y con Mónica, pareja de deshecho de esta; y, sobre todo, con Gloria, su vecina, amiga con derecho a roce y librera habitual. Estos y otros personajes rodean a Monroy en su día a día, mostrándole que no todo es infierno.  

Alexis Ravelo (1971) es un escritor calvo que nació y sobrevive a régimen de cervezas y bocadillos de chopped en Las Palmas de Gran Canaria. De procedencia humilde, su primera novela, Tres funerales para Eladio Monroy, supuso un inesperado éxito que le ha llevado a escribir otros tres libros con el mismo personaje: Solo los muertosLos tipos duros no leen poesía y Morir despacio. Ha perpetrado, además, otras dos novelas de semen y sangre: La noche de piedra y Los días de mercurio. Tres libros de relatos (Segundas personasCeremonias de interior y Algunos textículos) y media docena de libros infantiles completan hasta ahora su bibliografía, si exceptuamos volúmenes colectivos y antologías, como Relato español actual, de Fondo de Cultura Económica, y Por favor, sea breve 2, de Páginas de Espuma.

Imparte talleres de escritura en centros educativos, bibliotecas y prisiones, diseña y coordina actividades de animación a la lectura y colabora semanalmente en programas radiofónicos.

Ocupa un lugar relevante en la narrativa canaria actual y se ha destacado, de su estilo, su eficiencia narrativa y su habilidad para combinar la amenidad y la reflexión en argumentos de claro compromiso ético.

Sospecha que Dios está de vacaciones.

Que el dolor no lastre tu vida

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