«Here comes your man»: acoso y rebelión entre hombres en un thriller muy logrado

Por Horacio Otheguy Riveira

La atmósfera exigida por una obra que aúna testimonios reales con una intriga de ambiente policíaco, se encuentra cómodamente asentada en la intimidad de la Sala Tarambana. Los espectadores asistimos a un encuentro entre dos antiguos compañeros de colegio. Vibran en el ambiente las carcajadas de uno y la ansiedad angustiosa de otro. La falsedad del buen rollo se despoja de ataduras poco a poco, el violento pasado, un bullying feroz, los prejuicios sociales bañados de sexualidad opresiva irán dando cuenta de situaciones sorprendentes.

ESCENA 1. Una habitación austera. Dos camas individuales. Un par de mesillas de noche. Entra MORALES (treinta y tantos años) con una bolsa grande y un traje en una funda. Prudente, inspecciona el espacio y deja sus cosas con cuidado encima de una de las camas. Con expresión seria, suspira, busca alguna emisora de radio fórmula mientras se quita parte de la ropa y entra en el lavabo. Suena la música. Instantes más tarde, sonido de ducha y también una voz que habla desde el pasillo. Entra TORRES (misma edad que MORALES) arrastrando una maleta con ruedas y móvil a la oreja, en plena conversación. Sonríe mientras observa la habitación. Ve la cama ocupada por la bolsa de MORALES y pone su maleta al lado de la otra. Mira con curiosidad alrededor mientras se quita la chaqueta o se desabrocha la camisa. También saca una funda de traje que lleva en la maleta, lo cuelga en cualquier sitio y sigue hablando…

TORRES: —(…) De acuerdo, sí (Baja o quita la música que sale de la tele). Entonces, podemos ponerlo en marcha. Le echaré una última ojeada al marco legal. El lunes a primera hora lo hablamos (…) Espero poder estar en condiciones de trabajar (ríe. Mira otra vez alrededor). Esto promete (…) ¿La fiesta? Mañana por la noche, hoy hemos llegado los que nos ofrecimos para ayudar a montarlo todo (…) En la antigua casa de campo de la escuela. Está en obras (…) Todo manga por hombro, sí (…) Somos tantos que nos toca compartir habitaciones (…) No, Gonza y Vila están juntos en una. Me han dejado colgado, como siempre (…) Acabo de entrar en la mía (ríe. Se oye un ruido desde el lavabo). Oye, te dejo, que me quiero presentar a mi compañero de «litera». Gracias. Descansa (…) Lo haré. Hasta el lunes (sin dejar de mirar hacia el lavabo). ¿Hola? (…)

Siguiendo los cauces del gran teatro psicológico del siglo XX, resulta muy gratificante el ligero aroma de algunos maestros como una influencia natural, histórica (léase Tennessee Williams, William Hanley, Jean Genet, Edward Albee…). El dominio del gran teatro intimista no es fácil de encontrar en el teatro de hoy en día, demasiado afligido por las prisas del público o las puestas en escena muy espectaculares. Aquí, dos antiguos compañeros de colegio serán fraternales enemigos, perfectos desconocidos que se verán obligados a formar parte de la memoria común como si se les obligara a entrar en un caserón lleno de telarañas y oscuras escaleras de caracol que ninguno de los dos querría retomar.

Desde las butacas somos compañeros de ruta, no espías a través de la cerradura. El testimonio documental se viste de una puesta en escena muy atmosférica, ideal para dar cabida a un texto que nos irá envolviendo en una suma de tenebrosas revelaciones. Sin distracción posible, como un buen thriller. También sin estridencias, pues la mayor de las violencias adquiere un tono de vértigo interior que cuenta con dos excelentes actores para ofrecer los matices necesarios. Y lo más importante: ambos personajes saldrán de la encerrona muy distintos a los conocimos al principio.

Marc Ribera es Morales, el actor de una serie de éxito, «el poli de la tele», un hombre reservado que reprime no más empezar un ataque de ansiedad. Sergi Cervera es Torres, el tipo simpático de risa fácil. Los dos tienen ases bajo la manga, y una densa trama detrás que podríamos titular «Historia de un silbido», un silbido de adolescente que se agazapa en la terrible oscuridad de un acoso criminal que da lugar a un personaje ausente del que se habla mucho y que simboliza un tipo de conducta muy reconocible a lo largo de la Historia de la homofobia, que hoy adquiere dramática relevancia.

Los dos únicos actores desarrollan un trabajo en el que sus recursos se deslizan con una sorprendente elegancia: en la falsa comedia o el drama desgarbado controlan sus emociones y disparan dardos a su vez muy medidos. Dos profesionales a los que el texto y la dirección les exigen una disciplina férrea, pues la responsabilidad de sus personajes y las situaciones en que se embarcan así lo reclaman.

Imprescindible no contar el desenlace, y ahora mismo frenar por mi parte la narrativa de lo que sucede en escena con este Here comes your man (canción muy popular que se traduce en Aquí está tu hombre) donde el sufrimiento de un chaval alcanza cotas terroríficas, pero que tal vez su largo brazo del horror alcance con mayor virulencia a quienes ejercieron con entusiasmo el papel de cómplices: compañeros, autoridades, padres… Y la víctima luchando para dejar de serlo y concebir nuevas posibilidades de ser un hombre en libertad, despojado de traumas.

«MORALES: —Creo que hemos hablado más estos diez minutos que llevamos que durante los ocho años largos que fuimos a la misma clase (ríe).

TORRES: —¡Es verdad! Debe ser porque eres actor, y los actores sabéis mucho de psicología y esas cosas y os es fácil hacer que la gente se abra con vosotros.

MORALES: —O puede que sea porque salgo en la tele. A la gente le encanta venir a explicarme sus mierdas (TORRES lo recibe como un corte. Al darse cuenta, MORALES lo intenta arreglar) … Así que ya no juegas a fútbol…

TORRES: —Sí. Sí juego. En un equipo amateur con González y Vilaseca. ¡González!, ¿sabes?, ¡y Vilaseca! Como si todavía estuviéramos en el patio del cole.

MORALES: —Ah.

TORRES: —…Como si el tiempo no hubiera pasado. ¿Te acuerdas de ellos?

MORALES: —Claro que me acuerdo de ellos. Eran también de los que jugaban a fútbol en el patio.

TORRES: —¡Eso es! ¡Los tres siempre en el mismo equipo!

MORALES: —Y los dos con los que ibas a todas partes.

TORRES: —¡Efestiviwonder!

MORALES: —Les recuerdo.

TORRES: —Mis mejores amigos de toda la vida.

MORALES: —Caramba.

TORRES: —Ya verás cuando los encontremos y te reconozcan.

MORALES: —No creo que me reconozcan.

TORRES: —¿Estás de coña? Todo el mundo ve tu serie. ¡Todo el mundo!

MORALES: —(…)

TORRES: —O al menos, nuestras mujeres (ríe).

MORALES: —(…)

TORRES: —(Le mira como si estuviese ante un ídolo) Oye, que voy a ir bajando… Me quiero tomar una cervecita y acabar de cerrar cosas del trabajo, así ya me olvido. Dijeron que los que llegábamos hoy nos encontrásemos en el hall en media hora, ¿no? ¿Cuántos somos los que ayudamos en la organización?

MORALES: —Ni idea. Tranquilo, sí, sí, ve tirando. Yo también aprovecharé para hacer cosas. Nos encontramos en un rato en el hall.

TORRES: —De acuerdo. (Entusiasmado) ¡Qué ganas de ver a la gente!

MORALES: —Sí.

TORRES: —Como todos hayan cambiado tanto como tú, voy a fliparlo.

MORALES: —(…)

TORRES: —¡Hasta ahora! (Sale de la habitación con el móvil y una tablet en la mano)

MORALES: —Hasta ahora.

MORALES mira hacia la puerta. Respira. Borra la sonrisa. Empieza a ordenar sus cosas. Mira la maleta de TORRES. Se mira al espejo. Empieza a peinarse. Se queda inmóvil mirando su imagen. Suspira» (…)

Con diálogos nunca discursivos manteniendo en todo momento el suspense de una intriga zigzagueante que mantiene al espectador en el borde de la butaca… todo el espectáculo es una llamada de atención sobre el acoso y derribo de conductas que creíamos desterradas hacia los que no se adhieren a los valores establecidos, así como a la capacidad de resistencia de aquellos que logran sobrevivir a la violencia y forjan nuevos modelos de conducta.

HERE COMES YOUR MAN (AQUÍ ESTÁ TU HOMBRE)

Autor: Jordi Cadellans

Dirección: Jordi Cadellans y Raül Tortosa

Intérpretes: Sergi Cervera y Marc Ribera

Asesoramiento literario: Muriel Villanueva

Diseño de escenografía/iluminación: Ricard Martí/Sergi Cervera

Vestuario: Tarambana Espectáculos

Iluminación y espacio sonoro: Betho Carvajal, Sara Esquivel

Composición musical: Momo Cortés

Fotografía: Antonio Garci

Producción ejecutiva: Nacho Bonacho

Distribución: Intxizu Bengoa. Nuevo Management

Prensa: David Hinarejos/Sergio Díaz

Una producción de Tarambana Espectáculos

SALA TARAMBANA.

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