La gran ofensa: ¿dónde quedan los límites del humor?

Por Mariano Velasco

¿Se le ocurre a alguien una buena y efectiva manera de plantear al público la pregunta de cuáles son o dónde quedan los límites del humor? A los creadores de La gran ofensa, una brillante y oportuna comedia que estos días se representa en el Teatro Lara de Madrid, sí se les ha ocurrido cómo hacerlo: saltárselos.

¿Sobre qué se puede y sobre qué no se debe hacer chistes?  Ese es el punto de partida de esta tan divertida como trascendental obra que pone sobre la mesa, de la manera más original posible, un tema de gran actualidad. Y lo hace sin perderle ni un momento además el sentido del humor a un asunto que, a todas luces, se nos antoja muy pero que muy serio.

Dos cómicos (Cristian Valencia y Dani Amor), uno de ellos guionista y el otro actor, los típicos monologistas tan de moda ahora que abordan con guasa asuntos de actualidad y que, en este caso, no se cortan un pelo en lo que respecta los límites de su humor, comienzan por fin a despuntar, a salir en la tele en programas de máxima audiencia, a hacer virales sus vídeos en twitter…

Y entonces, llega la sorpresa: alguien se ha sentido ofendido por sus chistes. Poca broma.

Ofendido no, ofendidísimo. Hasta el punto de que a los ya muy populares humoristas les cae una demanda. Aquí es donde entran en juego en la historia dos elementos más muy a tener en cuenta: Mateu (Artur Busquets), el propio ofendido, una víctima del  atentado de Las Ramblas de Barcelona, suceso al que nuestros amigos han dedicado un crudo chistecito en un monólogo del programa de Buenafuente; y María Pilar (Betsy Túrnez), una desmadrada y juerguista abogada con cierta tendencia a ir demasiadas veces al baño, y no precisamente para orinar, que se hace cargo del marrón convencida desde el principio de que el caso está “ganadini, ganadini”.

Hay mucho de verdad en todo lo que se plantea en La gran ofensa, entre otras cosas porque intérpretes, directores, guionistas y productores saben bien de lo que hablan (la obra es producida por El Terrat, responsable de programas televisivos como Late Motiv o La Resistencia, entre otros). A buen seguro que en más de una ocasión se habrán tenido que enfrentar ellos mismos al dilema que aquí se plantea.

Ello se complementa además con continuas referencias a la realidad, a casos recientes bien conocidos por todos, asuntos que surgieron como bromas, más o menos acertadas, y que  acabaron en los tribunales, con lo que el espectador acaba siendo consciente fácilmente de que lo que aquí se está poniendo sobre el escenario es el día a día de la profesión de humorista.

Pero en todo este batiburrillo tan bien equilibrado de legalidad frente a ilegalidad, tolerancia frente a intolerancia, respeto frente a falta de respeto, hay un elemento muy importante o, por qué no, el más importante, que aquí no solo es que se tenga bien en cuenta, sino que además es que se acaba convirtiendo en el verdadero juez del asunto: sí, usted, el espectador.

No deja de ser una brillante manera de proponer que la solución al dilema planteado pasa por pensar que los límites al humor se los deba imponer a sí mismo cada cual, comenzando por los propios humoristas y terminando por el público.

 

https://youtu.be/LcYTeyeveBY

 

La gran ofensa

Teatro Lara

Dramaturgia: Dani Amor, Oriol Pérez, Serapi Soler, Cristian Valencia.

Reparto: Dani Amor, Artur Busquets, Betsy Túrnez, Cristian Valencia.

Dirección: Oriol Pérez y Serapi Soler.

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