Carmen Gallardo en el épico «Rey Lear» de la Compañía Atalaya

Por Horacio Otheguy Riveira

Una vez más Carmen Gallardo incorpora facetas alucinantes de personajes excepcionales de la historia del teatro, pero por vez primera lo hace en la piel de un hombre en el convulso devenir de la grandeza a la miseria, de la prepotencia a la humildad. La primera actriz de una Compañía de carácter coral como Atalaya es el centro neurálgico de este Rey Lear en versión y dirección de Ricardo Iniesta, y al mismo tiempo se deja arrastrar, llevar, ascender y caer por el oleaje colectivo característico de la Compañía. Todos juntos convocan a las fuerzas irresistibles de esta obra de alcance infinito, que parece extender su carisma a nuevos y refulgentes aspectos.

Es esta una versión reducida en la que están muy bien sintetizados los elementos en juego, especialmente desarrollado todo el engranaje en un mosaico de intensidad creciente. Un teatro total con estructura cinematográfica que permite el juego de escenas paralelas, siempre con los cuerpos y las voces de los intérpretes en movimiento coreográfico. Un tratamiento operístico en la música y la actuación distante, a veces los acercan al teatro asiático de máscaras. Es decir: teatro puro en cuanto a la plena disposición de actores y actrices, pero abierto a muchas otras disciplinas y con un uso de la escenografía realmente espectacular con muy poco. La energía que desprende el monarca en su crisis se traslada fácilmente a la tolvanera de ambiciones de nuestro tiempo, sin necesidad de adaptar ropa ni utilizar teléfonos móviles u otros objetos de hoy, como se suele hacer en numerosas versiones de clásicos.

Sin embargo, este Rey Lear es atemporal, al tiempo que cuida el lenguaje en el que se reconocen frases y diálogos de Shakespeare. Toda la adecuación a los intereses de la Compañía Atalaya sirven al texto original con disciplina fascinante y un exceso de energía que conviene a la epopeya de la que se trata.

Como sucedió con Madre Coraje y sus hijos, Así que pasen cinco años o La Celestina, Rey Lear es, sin duda, una plasmación sobrecogedora de un clásico. Y en él —como Nuria Espert en catalán y Glenda Jackson en inglés— Carmen Gallardo brinda una asexualidad fantástica al impresionante personaje masculino; una primera actriz de enorme talento que gusta mucho mezclarse con sus compañeros en el saludo final. Y el gran patio de butacas del Teatro Fernán Gómez, lleno como hace tiempo no se ve, les aplaude de pie.

 

Dirección y Dramaturgia:  Ricardo Iniesta

Reparto:

Lear: Carmen Gallardo
Kent : Joaquín Galán
Regan: María Sanz
Gloucester: Raúl Vera
Cordelia: Elena Aliaga
Goneril: Silvia Garzón
Bufón: Lidia Mauduit
Edgar: José Ángel Moreno
Edmund: Javi Domínguez
Oswald: Elena Aliaga
Albany: Raúl Vera
Corwnall: Joaquín Galán
Rey de Francia: José Ángel Moreno

Espacio Escénico:            Ricardo Iniesta
Composición Musical:    Luis Navarro
Dirección Coral:               Marga Reyes y Lidia Mauduit
Vestuario:                         Carmen de Giles y Flores de Giles
Maquillaje, peluquería
y estilismo:                      Manolo Cortés
Texturizado y acabado
escenografía:                   Ana Arteaga
Utilería y atrezzo:            Sergio Bellido
Coordinación técnica:    Alejandro Conesa
Coreografía:                     Juana Casado
Diseño de Luces:             Alejandro Conesa
Espacio Sonoro:              Emilio Morales
Ayudante de Dirección: Sario Téllez
Asistente de dirección:  Rocío Costa
Videos:                              Félix Vázquez
Fotos:                                Luis Castilla
Distribución:                    Victoria Villalta
Producción:                     Paz L. Millón
Administración:              Rocío Reyes

 

TEATRO FERNÁN GÓMEZ. CENTRO CULTURAL DE LA VILLA. HASTA EL 1 DE MARZO 2020

 

 

 

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