La india en que viví

LA INDIA EN QUE VIVÍ

ALEXANDRA DAVID-NEEL

La línea del horizonte

Yo nunca fui a la India como turista; a lo largo de los muchos años que pasé allí, me limité a estudiar los aspectos profundos de la mentalidad religiosa de los indios. ALEXANDRA DAVID-NÉEL

Hay grandes viajeras y grandísimas viajeras. Y luego está ella. DOMINGO MARCHENA (La Vanguardia)

Esta mujer interpretó su partitura sin estridencias y todavía hoy su memoria vive asociada a la belleza de los Himalayas y de sus mágicas presencias invisibles. ÁLVARO VAN DEN BRULE (El Confidencial)

Es una de las exploradoras más singulares del siglo XIX. Una mujer que rompe el álgebra que el sedentarismo impone para una dama de bien. ANTONIO LUCAS (El Mundo)

Una pionera del feminismo, que retó a las convenciones de la época. LAURE DOMINIQUE AGNIEL (Biógrafa)

De todos los países que esta gran dama recorrió en una vida entregada al estudio y el vagabundeo erudito, India se despliega como un mundo de sabiduría inabarcable. No hay un caso comparable a lo largo del siglo XX, no lo hay entre otras viajeras, expl Joradoras o estudiosas de su época si nos atenemos a la complejidad de su experiencia in situ y no en las frías bibliotecas. Fue única, singular, una insólita mezcla de coraje, curiosidad intelectual, inteligencia, y resistencia física y emocional.

La escritora que aparece en estas crónicas es ya una mujer serena, culta, segura de sí misma y de sus conocimientos, que afina visitando y debatiendo con sabios brahmanes —hablaba pali, hindi, sánscrito, escribía en inglés a pesar de ser franco-belga— ganándose su respeto, y participando en ceremonias a las que pocos extranjeros eran invitados. Se codea por igual con maestros y sadhus, con ricos marajás o doctos europeos; siempre discreta y vistiendo ropa local. Recoge información sobre los dioses, sus cultos y ceremonias, los textos sagrados, las costumbres, y no duda en desenmascarar con humor y astucia a falsos sadhus, sanyâsins y gurus de toda condición;  reniega del sistema de castas y aporta valiosa información sobre la vida de las mujeres indias. Su relato sigue siendo hoy una lectura deslumbrante.

ALEXANDRA DAVID-NEEL

(Saint Mandé, 1868 – Digne-les-Bains, 1969).

De origen franco-belga es una de las personalidades más atractivas del siglo XX. Budista, feminista, anarquista, orientalista, cantante de ópera, viajera, exploradora y escritora. Interesada desde muy temprano en las religiones comparadas, el anarquismo —por influencia del geógrafo y amigo de su padre Élisée Reclus—, el feminismo y la filosofía oriental, empezó a viajar desde muy joven. Primero por Suiza, España e Inglaterra, mientras se iniciaba en el budismo y la teosofía. Después estudió canto y piano comenzando una carrera como cantante de ópera que la llevó a Hanoi, Atenas y Túnez, donde conoció al que será su marido: Philippe Néel, con el que le unirá una profunda amistad hasta su muerte.

Asia y, especialmente, India, Tíbet y China, se convertirán en el eje de su vida intelectual. A India viajó en diversas ocasiones, la primera siendo muy joven. Después, lo que iba a ser un viaje de dieciocho meses se convirtió en una rica y desacostumbrada experiencia que la llevó a India, Nepal y Tíbet (1911-1925) durante 14 años. Su gran hito como exploradora lo marca su arduo viaje a Lhasa en 1924, ciudad cerrada a los extranjeros. Dejó medio centenar de importantes publicaciones (ensayos, traducciones, crónicas de viaje) entre las que destacan estas memorias escritas como resultado de sus viajes al país a lo largo de cinco décadas.

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