Entrevista a Jon Echanove, autor de ‘El ángulo de la felicidad’

REDACCIÓN.

Juan, un treintañero apocado y solitario, ha dedicado su vida adulta a cuidar de su madre y de su hermana, que sufre una disfunción cerebral. Casualmente, un día descubre un episodio oscuro de su vida familiar que le llevará a embarcarse en un viaje al otro lado del mundo para rescatar la poca decencia que aún conserva.

Jon Echanove reflexiona a través de El ángulo de la felicidad acerca de la complejidad de nuestro mundo interior y el impacto que el descubrimiento de una nueva cultura puede tener en nuestra percepción de todo lo que nos rodea.

  • El ángulo de la felicidad nos muestra a un protagonista treintañero, Juan, que lleva una vida gris y solitaria. Sin embargo, un viaje de trabajo a China dará un giro radical a su vida. De algún modo, ¿se trata de un libro que lanza un mensaje de esperanza a aquellas personas que sienten que su existencia es anodina?

¡Ojalá! La novela sugiere que transformar esa existencia anodina en otra vida más placentera, no requiere alcanzar grandes sueños o convertirse en un héroe. En la vida diaria y ordinaria también está el origen de la felicidad.

  • ¿Qué papel tiene la familia de Juan en esa vida tan desdichada?

Para muchos de nosotros, como para Juan, las relaciones familiares definen en gran medida que futuro creemos posible y cómo seremos en esa fantasía de vida. El drama familiar en el que Juan crece condiciona y limita brutalmente su capacidad de imaginar otra vida diferente.

  • Durante una temporada estuviste viviendo en Beijing. ¿Has situado allí buena parte de los hechos de tu novela por ese motivo?

Yo he tenido la fortuna de conocer una faceta de China diferente de la dimensión geopolítica y económica, y también lejana del exotismo que nos pueda transmitir su cultura. He tratado de que la novela reflejara la cotidianidad de gente común en Beijing: sus casas, la comida, sus trabajos, sus aspiraciones, las relaciones familiares…

  • ¿Qué es lo que más te atrae de la capital de China y qué veremos reflejado de ella en tu libro?

El optimismo. Es indudable que, habiendo crecido en Europa, es difícil no ver la pobreza y la falta de desarrollo en muchos ámbitos de la vida en China. Sin embargo, a pesar de esas posibles carencias, vivir en Beijing, y en China en general, transmite una intensa sensación de que todo es posible, de que mañana va a ser mejor y que uno puede influir de un modo determinante en ese futuro.

  • Sin hacer demasiado spoiler, ¿en qué medida el amor puede ayudarnos a superar situaciones difíciles del pasado?

Ser amado, no un amor platónico, sino uno terrenal, limitado e incompleto, pero que acepta la persona que somos, no a la que creemos que deberíamos ser, es una ventana para quererse a uno mismo. Sentirnos aceptados por una persona que ha sido ajena a nuestro pasado, nos permite valorarlo sin tener que identificarnos con él, y por lo tanto superarlo.

  • ¿Qué importancia juega el factor suerte en la novela a la hora de que el protagonista alcance la felicidad?

Mucha. En general, la suerte es un factor mucho más definitivo en nuestras vidas de lo que nos gusta reconocer, sobre todo cuando las cosas nos van bien. Pero para aprovecharse de la buena suerte, uno tiene que aprender a reconocerla.

  • En El ángulo de la felicidad también están presentes los miedos. ¿Supone el miedo y algunos recuerdos del pasado un bloqueo para ser feliz?

Yo creo que no es fácil tomar distancia con los recuerdos y miedos de nuestra infancia, de nuestros inicios en este mundo, y entender que son una respuesta a un contexto y a unas relaciones determinadas. Que no son inmutables ni determinantes de lo que somos. Desde esa perspectiva, sentir que el pasado te define en tu totalidad, puede ser un obstáculo a la felicidad.

  • El ángulo de la felicidad es tu primera novela. ¿Con qué retos te has encontrado a la hora de escribirla?

El gran reto de El ángulo de la felicidad ha sido simplificar el lenguaje y la trama sin que eso restara profundidad a la historia. Mi objetivo era relatar la vida cotidiana de un modo tan entretenido como leer una novela de aventuras y tan adictivo como una novela negra.

  • ¿Eres un escritor de brújula o de mapa?

Posiblemente más de brújula. O tal vez, un escritor perezoso de mapa. Me cuesta un horror poner por escrito todos los detalles de la novela que ya están decididos en mi cabeza.

Sin embargo, en los personajes secundarios soy totalmente de brújula. Se desarrollan a raíz de una frase, de un gesto, de una secuencia inesperada que de repente se convierte en algo fundamental para que avance la historia hacía donde había imaginado.

  • ¿Actualmente estás trabajando en una segunda novela? En caso afirmativo, ¿nos puedes adelantar un poco la trama?

Estoy ahora mismo metido de lleno en la siguiente novela, Los planes de Dios. Es también un libro costumbrista, ambientado en Manila que explora nuestra relación con el éxito, la pobreza y la violencia.

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