José María Pou en Viejo amigo Cicerón: «¿Qué podemos hacer juntos?»

Por Horacio Otheguy Riveira

La Latina: un teatro perfectamente preparado para protegernos del Covid, con José María Pou, espléndido, en una obra que en 70 minutos ofrece volumen de ideas y emociones como si fuesen dos horas de superproducción, ya que un erudito y dos estudiantes en una biblioteca de hoy, son también Cicerón, su esclavo liberado y su adorada hija. Historia, drama, memoria, pasado y presente en un entorno de notable intriga teatral. Tengamos noticia previa o no del filósofo y político de la Antigua Roma, que deslumbró a la Ilustración europea del siglo XVIII, aquí nos visita con suficiente energía para que le prestemos atención en un espectáculo muy atractivo.

Estrenada en 2019 dentro de la 65 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, y en medio de una amplia gira, llega ahora al Teatro La Latina de Madrid.

Sobre Marco Tulio Cicerón se escribió mucho. El hombre que vivió desde el 3 de enero del 106 a.C. al 7 de diciembre del 43 a.C. fue un político muy valiente frente al dictador Julio César, y luego ante Marco Antonio. Un hombre del que un contemporáneo escribió: «¡Ojalá hubiera sido capaz de soportar la prosperidad con mayor autocontrol y la adversidad con mayor energía!». Contradictorio y voluble como cualquier gran intelectual de todos los tiempos, revive aquí en una versión  de Ernesto Caballero, quien entra de lleno en un teatro histórico integrado en el presente de manera fluida, naturalmente coloquial.

En este Viejo amigo Cicerón desaparece desde el comienzo toda losa discursiva, ninguna referencia a la antigüedad resulta abrumadora, pues el personaje de aquella Roma Imperial deambula entre nosotros como si nos topáramos con él en la Biblioteca Nacional o apareciera en en medio de una de nuestras habituales discusiones políticas.

En esta ocasión, el texto de Caballero advierte desde el comienzo que la acción transcurre en una antigua Roma soñada en una biblioteca actual. Y es entre estos libros donde las voces de una juventud atemporal intentan acercarse al corazón del romano. Se entrecruza el pasado y el presente con una rica síntesis dramática por parte del autor, ya que en apenas 70 minutos consolida documentación y apuesta personal con la misma riqueza demostrada como director y autor de la espectacular versión de las Comedias Bárbaras de Valle Inclán (Montenegro), o como autor de la excepcional travesía de Juana la loca (Reina Juana). Si en aquellas obras maestras lucieron su talento Ramón Barea y Concha Velasco, ahora es José María Pou quien aprovecha magistralmente la riqueza del texto y la minuciosa puesta en escena de Mario Gas. Con qué naturalidad son divulgadas densas reflexiones, y de qué manera tan admirable se entrometen éstas en conflictos cotidianos. Personas al fin. Humanismo a ultranza y entre interrogantes. Autocrítica de quien fuera gran amigo de Julio César, cuyo asesinato creyó indispensable para evitar su deriva autoritaria, pero que a la vez fue el comienzo del fin de su propia existencia.

El recorrido histórico busca las claves de un talento poco común en un jurista y político que fue a su vez un pensador trascendente que ha vagado siglo tras siglo enseñando, cuestionándose y avanzando en la difícil empresa de vivir y pensar, de hacer y reflexionar, de huir de peligros y de afrontarlos con la mayor valentía posible. El propio título de la obra está ligado a la voluntad del dramaturgo Ernesto Caballero, aquí también con capacidad de historiador, que comparte con nosotros su reencuentro a través del tiempo: Viejo amigo Cicerón. Amistad donde se refugia el autor con audacia de poeta, en esa búsqueda interior-exterior donde nos invita a reflexionar sobre ética, moral, justicia y convivencia, guiados por el célebre orador Cicerón. Una de las figuras fundamentales de la política y el pensamiento de la antigua Roma, quien mantuvo la coherencia de sus convicciones políticas incluso en las circunstancias más adversas. Un amigo sabio al que no le tiembla el pulso para confirmar que no hay absolutos, sino caminos que se entrecruzan alrededor de humanas ambiciones. Y lo hace con una estructura narrativa con su buena dosis de intriga, de emoción contemporánea.

Y en momentos fugaces de pronto triunfa uno que otro toque de buen humor:

MARCO TULIO Cierto, debo armarme de paciencia. Hay que esperar que César regrese. ¿Pero, dónde está César? ¿Qué hace? Lleva meses desaparecido.

TIRÓN Se empeñó en perseguir a Pompeyo hasta Egipto y allí se encontró con otra guerra civil entre dos pretendientes al trono faraónico. Tomó partido por uno de ellos y venció, así de sencillo.

MARCO TULIO Pero, ¿por qué César se ha dejado envolver en una causa que ni le va ni le viene?

TIRÓN (con complicidad a Tulia) Envolver, esa es la palabra exacta.

MARCO TULIO No entiendo.

TIRÓN Tulia, cuéntaselo tú.

TULIA Pues, todo empezó cuando Cleopatra, la reina de los vencedores, se introdujo en el palacio de César envuelta en una alfombra, con intención de verse secretamente con nuestro invicto general…

MARCO TULIO ¿Envuelta?

TULIA (divertida) En una alfombra.

MARCO TULIO (perplejo) ¿En una alfombra?

TULIA Un esclavo de la reina se hizo pasar por vendedor de alfombras y tapices, reclamó la presencia de César con ánimo de mostrarle su mercancía… ¿No has visto la película?

TIRÓN César, con gusto, aceptó el ofrecimiento. Entonces, el fingido mercader extendió uno de los rollos y de repente: ¡Sorpresa!

TULIA Emergió radiante la “amazing” Elisabeth Taylor, es decir Cleopatra.

TIRÓN Cesar quedó al instante embelesado por los encantos de la reina, que le invitó a acompañarla en una travesía de placer por el Nilo.

Cuando en otro inesperado momento de la representación alguien nos lanza una pregunta, ya sabemos que podemos tocar fondo en la unión de la historia y el presente, del pasado y el futuro: «¿Qué podemos hacer todos juntos?» Tal vez esas cinco palabras entre interrogantes nos lancen a la conclusión de que para cualquier comunidad no hay fuerza mayor que la de la solidaridad. Pero también nos propone enfrentarnos a una esperanza bañada de angustia: ¿Hay, no solo en España, sino en Europa, una personalidad como la de Cicerón en estos tiempos convulsos, después de haber padecido dos guerras mundiales y varias guerras civiles? Tiempos similares en la codicia del negocio de la guerra, y el autoritarismo enmascarado en muchas democracias.

Viejo amigo Cicerón trae, de la mano del teatro, la voluntad de intentarlo con las manos tendidas de quienes saben que no hay mayor lucha por la justicia… que la que no ha empezado todavía.

 

La iluminación da realce a la muy acogedora escenografía, y destaca el fondo neblinoso por donde surgen personajes y la Historia se abre camino…

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Otras creaciones de José María Pou

Tierra de nadie, de Harold Pinter

Moby Dick, de Melville-Cavestany

Sócrates, de Mario Gas y Alberto Iglesias

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Con José María Pou, Alejandro Bordanove, Maria Cirici

Imágenes registradas de: Jose Luís Alcobendas, Ivan Benet, Aleix Peña, Xavier Ripoll, David Vert

Autor: Ernesto Caballero
Director: Mario Gas
Escenografía: Sebastià Brosa
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario: Antonio Belart
Espacio Sonoro: Orestes Gas
Vídeo escena: Álvaro Luna
Ayudante de dirección: Montse Tixé
Ayudante de iluminación: Rodrigo Ortega
Ayudante escenografía: Paula Font
Dirección de producción: Maite Pijuan
Producción ejecutiva: Marina Vilardell
Jefe de producción: Álvaro de Blas
Dirección oficina técnica: Moi Cuenca
Oficina técnica: David Ruiz
Regidor: Paco Montes
Sastre: Cristian Magallanes
Técnico sonido: Pablo de la Huerga
Construcción escenografía: Arts-cenics y Taller escenografía Joan Jorba
Confección vestuario: Època y Goretti

Agradecimientos: Teatre Nacional de Catalunya y La Perla 29

Una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y el Teatre Romea de Barcelona

TEATRO LA LATINA

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