Una de suspense al borde del terror: «Tarántula» con Laia Alemany en el centro del drama

Por Horacio Otheguy Riveira

Ante el suspense el teatro se queda mudo. De los variados géneros que acomete, este es el más difícil, no por su compleja estructura, que también, sino por la temible competencia del cine y la literatura que lo tienen dominado, secuestrado, atrapado como el género por excelencia, el más popular desde tiempo inmemorial. Son tantas las referencias desde obras mediocres que repiten siempre lo mismo a obras maestras inolvidables, que hace difícil contar una historia más personal y lograr que desde el texto a los últimos detalles hagan verosímil, por ejemplo, la angustia de una mujer repentinamente ciega… en peligro.

De allí que, de entrada, esta obra titulada Tarántula —ya de por sí capaz de poner los pelos de punta—, haya cautivado a Armando del Río y Laia Alemany a formar empresa para unirse a Álex Barahona y formar un trío diferente con referencias cinéfilas que no habrá que evocar, ya que el autor-director Tirso Calero se adelanta y muestra sus nobles cartas; las cartas boca arriba y tras el telón una trama minada de sorpresas:

Alfred Hitchcock y Agatha Christie estaban permanentemente en mi cabeza cuando empecé a escribir “Tarántula”. Aficionado al suspense desde muy joven, después de haber escrito varias comedias, sentía la necesidad de dar un giro en mi carrera como autor, adentrándome en un género tan fascinante como arriesgado en el mundo teatral. El thriller.

La acción se desarrolla en un elegante ático de una gran ciudad, prácticamente en tiempo real. Así, durante 90 minutos sin descanso, ofrecemos un ejercicio de suspense, un policíaco con aroma clásico pero con ritmo vertiginoso, una trama llena de giros y sorpresas para que el espectador quede atrapado y juegue a intentar adivinar el sorprendente desenlace. El suspense clásico de “La ratonera” o “10 negritos”, el punto de partida de la mujer ciega acosada de “Sola en la oscuridad” o el arte del engaño de “The game” o “Sospechoso habituales” son algunos de los referentes de la obra que he tenido el placer de escribir y dirigir.

Silencio, se ensaya. El desnudo escenario del teatro, lleno de cables, reflectores, escenografía incompleta… se va poblando hasta acercarse a lo que será la representación real.
Ya se pasó del «Silencio se ensaya» a las butacas pobladas de anhelantes espectadores. Los intérpretes más allá de los nervios del estreno; la escenografía y el diseño de luces a merced del miedo de una mujer y los equívocos comportamientos de dos hombres. El misterio está servido. El teatro de suspense revive en una sala que ha conocido intensas emociones parecidas, cada una en verdad única en su género.

La iluminación tiene mucha importancia en la creación de la atmósfera de la función. Ha sido ideada por Juanjo Llorens, un creador de notable creatividad tanto en las posibilidades de grandes circos, como en monólogos de severo dramatismo. En el amplio abanico de sus talento, toca ahora inquietar con una mujer aparentemente débil en una historia truculenta.
Inquietante metáfora que mantiene en vilo una historia de ángeles y demonios inesperados.

«La gran mayoría de los terafósidos son depredadores nocturnos y matan a su presa al inyectar veneno a través de sus colmillos. La hambrienta tarántula, espera parcialmente escondida en la entrada de su guarida para emboscar a la presa que pase por ahí. Tiene pelos sensibles para detectar y localizar una potencial víctima por las vibraciones que ésta emite por el movimiento. Algunas especies usan su fibra de seda para detectar el movimiento (cuando alguna presa acciona una línea de seda). Como la mayoría de las arañas, no pueden ver más que luz, oscuridad o movimiento y perciben el mundo a través del sentido del tacto. Generalmente parecen elegir a su presa dependiendo de cuán peligrosa la perciben, el tamaño de la potencial presa…

Sinopsis: Sara Reverte fue una antigua modelo que ahora tiene 42 años y se acaba de casar con el prestigioso juez Adolfo Bernabéu. Sara se ha quedado ciega a causa de un accidente automovilístico.

El 31 de diciembre, mientras la ciudad celebra la llegada del año nuevo, se va a enfrentar al asalto en su casa de dos atracadores… pero nada es lo que parece y Sara va a demostrar que es una mujer con muchos recursos.

Al igual que hacen las tarántulas para defender su territorio, Sara Reverte está dispuesta a todo para sobrevivir en la noche más peligrosa de su vida.

 

 

Laia Alemany
Armando del Río
Álex Barahona

Autor y director: Tirso Calero
Escenografía: Lorena Rubio
Diseño de luces: Juanjo Llorens
Diseño de sonido: Daniel Peña (Mubox Studio)
Música original: Mariano Marín

Una producción de Cromagnon Producciones.

TEATRO REINA VICTORIA. MADRID

 

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Otros misterios teatrales reseñados en CULTURAMAS:

Cocina, de María Fernández Ache, 2016

El jurado, de Luis Felipe Blasco Vilches, 2016

La habitación de Verónica, de Ira Levin, 2017

La casa del lago, de Aidan Fennessy, 2018

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