‘El Talmud’, un libro interminable

JESÚS MILLÁN MUÑOZ.

Basándose en La Torah/Pentateuco los rabinos judíos durante dos milenios han estado elaborando un libro de crecimiento, analizando cientos y miles de cuestiones.

Por lo cual, diríamos, que es el libro en camino, que se va haciendo más largo de la historia, hasta dónde conocemos. Generaciones de rabinos y expertos discuten cuestión sobre cuestión, aportando razones, argumentos, datos. Creando nuevas preguntas o cuestiones, con que al final se ha convertido en una enorme Enciclopedia, en un enorme sistema o código jurídico y religioso, en el cual, cualquier cuestión humana y divina se trata a la luz de los cinco libros de Moisés.

Pero que en definitiva, quizás, sea el ejemplo de mayor racionalización de un texto sagrado, o tomado como sagrado por una comunidad/pueblo a lo largo de los siglos. Es una forma de crear/criar un libro y una forma de criticar ese mismo libro. De alguna manera, la crítica más profunda a dichos libros de la Biblia, es el mismo Talmud, porque está constantemente en evolución.

Análisis y descripción.

Esencialmente, existen dos tradiciones, el Talmud denominado de Jerusalén, y, el Talmud de Babilonia. Este último es como la ciencia que está in fieri, siempre se está haciendo/rehaciendo. No se podría entender el/al pueblo judío, la religión judía, la sociedad y la comunidad judía de siglos anteriores y actuales, si no fuese por la enorme influencia de este texto. Supongo, que los entendidos o expertos de este libro, los rabinos y maestros de la ley judía, serán un tanto por ciento pequeño dentro de dicha sociedad. Pero toda la comunidad tiene y ha tenido y tendrá influencia de multitud de cuestiones tratadas en estos textos. Es un constante observar, analizar, argumentar, pensar partiendo de los textos bíblicos, se le añaden nuevas preguntas, con lo cual, al final, se materializa/cristaliza distintos conceptos de todos los saberes humanos, de ayer y de hoy, que podríamos indicar, que son analizados a la luz de la razón, a la luz del saber de cada época. El Talmud es como una rueda del saber que constantemente va creciendo.

Se dice, que en un vagón de tren que va Nueva York, ciudad, un grupo de talmudistas, todas las mañanas, en el viaje, han alquilado dicho espacio, y comentan dichos textos. Se tiene la costumbre desde hace un siglo, que la edición del Talmud de 2.700 páginas, cada día, se comenta-analiza-describe-argumenta una página de ese Talmud, con lo cual, cada siete años y medio, se termina dicho análisis. Y, se empieza otra vez de nuevo, parece ser que ya llevan unas treces veces ese ciclo…

Pienso, que en general, la capacidad del pueblo judía, reitero en general, que tienen de analizar, se debe al Talmud, si alguien, en su familia, por educación ambiental, porque se haya introducido en el Talmud, por la sabiduría y conocimiento de dicha obra que se permea a la sociedad judía, etc. Alguien que haya estado en contacto con dicha obra, puede después, está acostumbrado, a analizar cualquier otra cuestión de la vida, sea del saber que sea, sea de la temática que sea. Si alguien ha aprendido y se ha entrenado en ese contaste razonar y analizar, y percibir distintos puntos de vista, puede ser capaz después de utilizar el mismo método, para la ciencia o la psicología o la economía o… Al final, entre serio y en broma, se dice que fue Marx y qué fue Freud y que fue Einstein, que fue Husserl, que fue Kafka, que fue Proust, qué es Soros, en última instancia, sino talmudistas…

El Talmud, se sea o no se sea creyente judío –yo, no lo soy-, o se sea ateo o agnóstico, o se sea de otra religión o de otra ideología, El Talmud es un verdadero monumento a la humanidad y de/desde/para la humanidad. Igual que valoramos las grandes edificaciones de toda la humanidad. El Talmud, junto al Tripitaka, La Summa Teológica de Tomás de Aquino, son una enorme obra de reflexión de y sobre el ser humano… Son grandes monumentos a la comprensión de lo humano, con intersección e interrelación de lo divino, de un texto sagrado, en este caso de la Torah.

En conclusión. Opino, que el cristianismo, debería haber continuado con este método de análisis y de exposición, es más, pienso que la Summa Theológica de Tomás de Aquino, podría haber sido un libro base y básico para seguir aplicando dicho método de reflexión y racionalización. Y, un comité, formado cada generación de entendidos y expertos y sabios, podrían haber ido añadiendo y completándolo dicha obra.

Y, pienso que el cristianismo en Occidente habría evolucionado y progresado de forma más constante. Porque habría ido asimilando y analizando y criticando, cientos y miles de cuestiones, filosóficas y teológicas y de ciencias sociales y morales, a la luz, de los parámetros y dimensiones de cada presente. Por lo cual. Cuando en una cuestión tratada por el Aquinate, cuatro mil y pico existen, se plantea un problema, se aportan diez respuestas a favor y en contra, y después una conclusión. Se podría haber aportado otras propuestas o reflexiones o conclusiones.

Y, habría sido un libro y obra abierta, en crecimiento, como lo es y ha sido y será el Talmud. Pienso que este error, todavía el cristianismo católico podría rectificar, podría estudiarlo. Porque es esencial para este movimiento, una síntesis esencial, de cientos de cuestiones, para que todo el mundo, al menos, tenga una orientación…

One thought on “‘El Talmud’, un libro interminable

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *