«Primavera del agua», de Luis Rosales

Luis Rosales siempre en la memoria

Por Pedro García Cueto.

   La editorial Renacimiento ha editado con la ayuda de Luis Rosales Fouz que ha hecho la selección de poemas, Primavera del agua, donde brilla de nuevo el espíritu de un poeta inolvidable como fue Luis Rosales.

   Con un prólogo del gran Gabriele Morelli, este libro, con su cubierta de rayas de diferentes colores y su pequeño tamaño es de nuevo una joya, porque dentro contiene la verdad de un poeta que siempre dejó su hondura en la poesía, que regaló al verso su transparencia, su honestidad, su humanidad.

   Pocos como Rosales hicieron del sentimiento religioso un encuentro verdadero, pocos han trascendido a través de la palabra poética a la fe y a la creencia en algo más de esta vida tan difícil donde caminamos desde la incertidumbre. Gabriele Morelli dice en su acertado prólogo acerca de La casa encendida, que es pura llama, deslumbramiento que nos ciega:  «La aparente realidad de transforma en un lugar poblado de ecos interiores en el que el yo dialoga consigo mismo, bajo la presencia del tú y otros tú del entorno familiar y doméstico, sujetos alternantes del monólogo-diálogo·».

   Porque La casa encendida es un diálogo con los ausentes que siguen en la casa, como luz que penetra en los corazones que llamean de sus habitantes, son seres que se hacen transparentes para el poeta, convirtiendo todo en un acto de fe y esperanza.

   Fue Rosales la bondad personificada y en el libro lo demuestra a través de poemas que son destellos, como en “Acción de gracias por estar a tu lado”:

Gracias por abril si siento
su creciente maravilla,
gracias por esta sencilla
plenitud del sentimiento,
gracias porque suena el viento
y entre los álamos reza,
gracias, sí, al fin, la tristeza
se convierte en mi destino,
gracias, Señor, el camino
terminará donde empieza.  

    Fe a raudales, espíritu que transita por el mundo con la claridad del que espera una nueva vía para continuar la senda trazada, cuando la muerte sea ya toda oscuridad y transparencia. No hay antítesis posible, la vida se alza triunfadora y una nueva vida espera, encarnada en otra forma, en espíritu.

    Este poema pertenece a Abril, donde Rosales ya muestra su fe abiertamente. De Rimas (1951), cito este poema que es un fulgor, una llama que se convierte en océano de claridad, recuerda a la muerte de su madre y se llama «Con Gerardo junto al lecho de muerte de nuestra madre»:  «Cierra los ojos que miran / las sombras de lo que vieron. / Ciérralos bien. Todo ha sido.  / Ya nunca estaremos ciegos, / ya nunca estaremos solos; / veremos mientras callemos».

     La capacidad de ver más allá de la muerte a los seres amados es esencial también en su obra, palpita en cada rincón de su poesía.  Y en Diario de una resurrección, dice en el poema «Algo queda en el aire», lo que supone mirar adentro, acercarse a la verdad, porque el poeta ahonda en el sentido de la vida, hace una poesía existencial que penetra en nosotros y nos lleva a mecernos:

Cuando estoy junto a ti,
siento la misteriosa sacralidad del cuerpo femenino
que al extenderse llena el mundo.
Es importantes, desde luego,
sin embargo no basta;
hay que acercarse un poco, un poco nada más, para
verte mejor…

   El poeta habla del cuerpo, pero también del bautismo que enlaza de nuevo su poesía con su honda religiosidad, porque pocos han visto tan claro el poder de la fe como Rosales.

   Nos hallamos ante un repaso a su obra, desde poemas que nos abren ventanas, que contienen esperanzas, anidados en la alegría del ser. Y llegará a decir en el poema «Sobre el oficio de escribir» del libro citado antes, que «un cristal es igual que un amor», porque mira el poeta desde la ventana, a la sierra y ve el universo, porque su mirada limpia ahonda todo lo que toca, lo que contempla, lo que es luz entre sombras.

   Si hay algo que queda por decir es el amor de su hijo para recoger toda esta poesía en un libro, ya que la admiración al padre queda patente, la elección de una editorial que ha hecho de su sello la gran poesía como Renacimiento, de la mano de Abelardo Linares, amanuense que siempre ha traducido el misterio del lenguaje en poesía.

   Un libro necesario para recordar a un poeta inolvidable, que nos dejó una obra que ya es inmortal.

PRIMAVERA DEL AGUA

EDICIÓN DE LUIS ROSALES FOUZ

CON PRÓLOGO DE GABRIELE MORELLI  

LUIS ROSALES  

RENACIMIENTO  

2022  

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