«Aftersun»: El peso de los recuerdos

Por Judith Mata.

Acordarte de aquellos que ya no están, duele. Volver a nuestras memorias es un proceso doloroso y la imagen registrada tiene todo ese poder. Aftersun (Charlotte Wells, 2022) nos ofrece un viaje crudo a través de todos esos recuerdos a los que ya no podemos volver. Un retorno a esos momentos en que fuimos felices sin saberlo.

A pesar de ser una ópera prima, Wells sabe jugar muy bien con el proceso cinematográfico. La historia se compone plano a plano hasta formar un poema visual que culmina en el clímax y final de la película. Las metáforas, las miradas y el montaje dejan entrever todo eso que la cineasta nos quiere decir sin la necesidad de palabras. Poco a poco va anunciando el final. El espectador lo sabe, aunque no es motivo para dejar de disfrutar la cinta. Al contrario, sabiéndolo, cada vez se hace más crudo ser consciente de que la película debe acabar.

Aftersun es una historia sencilla, pero con matices tan complicados y que se nos escapan como en la vida misma. Todo podría ser tan fácil y, sin embargo, no lo es. Siempre hay algo de misterio, como si el espectador mismo también estuviera inmerso en el coming of age, descubriendo el mundo a la vez que nuestra protagonista. Tenemos preguntas sin respuestas que no entendemos, esa curiosidad infantil que nos mueve a necesitar indagar más. El sentimiento invade la pantalla a medida que transcurre el film. Pero tampoco nos importa mucho si no sabemos la respuesta, estamos disfrutando y, fuera de eso, ¿qué importa el resto?

La actuación, natural, sencilla y afín, conforma uno de los puntos más fuertes del film. Paul Mescal y Francesca Corio crean esa relación paterno filial que logra invadirnos de esa nostalgia que caracteriza el conjunto. Wells sabe combinar muy buen sus dos mundos. El padre, oscuro, de espaldas, con ese algo inalcanzable desde la perspectiva de una niña. Ella, siempre con luz, feliz, disfrutando del mundo a su alrededor. Esa contradicción es la causa de una constante calma tensa. Sabemos, pero no queremos.

Pero el final cae como un peso muerto. De repente, el espectador y la protagonista dejan de ser inocentes y se dan cuenta de la realidad. No hay forma de evadir los recuerdos, aún más, cuando son bonitos. El poder que tiene el cine es de ser capaz de transmitir eso y el de las imágenes registradas de recordarnos lo felices que fuimos. La repetición continuada de ese recurso es clave. Poco a poco se monta ese puzle dentro de la consciencia que completa la trama de la película. Hay que volver a la realidad, no hay vuelta atrás. Eso tan sólo es posible a través de las fotografías. El único objeto con el terrorífico poder de hacer eternos esos momentos.

One thought on “«Aftersun»: El peso de los recuerdos

  • el 23 octubre, 2023 a las 4:59 pm
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    Excelente descripción! Artículo con gran detalle y precisión. La película lo merece.
    ¡Gracias!

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