«Doce líricas para un nuevo mundo», de VV. AA.

Por Jorge de Arco.

Dos años atrás, los Cuadernos de Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander, daba a la luz Doce visiones para un nuevo mundo. ¿Hacia dónde camina el ser humano?, un volumen que reunía los relatos de doce destacados escritores contemporáneos, en los que se abordaba “la cuestión de lo que estaba por venir conjugando la ciencia ficción con lo cotidiano (…) y en donde utopías y distopías convergían en sus originales creaciones.”

Ahora, en esta misma colección, se edita Doce líricas para un nuevo mundo. ¿Hacia dónde camina el ser humano?, una compilación que remite al género poético como “hoguera que nos entibie e ilumine con su más profunda llama desde el canto a la vida en toda su infinitud de matices y formas”. Antonio Colinas, Antonio Lucas, Aurora Luque, Carlos Pardo, Chantal Maillard, Clara Janés, Fermín Herrero, Jorge Riechmann, Luisa Castro, Raquel Lanseros, Vanesa Pérez-Sauquillo y Vicente Gallego, alumbran este conjunto, pleno de esperanzas, de miedos, de anhelos, de heridas, de dichas… y resueltos en íntimos y personalísimos cánticos, que se tornan -aquí agrupados- compromiso común.

Sobrevuela estas páginas la esencia de un discurrir vitalista y real al que el ser humano está sometido frente a un ciclo cósmico e interminable. Revitalizando el pensamiento de Empédocles -tan vigente hoy día-, dos fuerzas antagónicas parecieran seguir librando una batalla constante: el Amor, que tiende en toda su circunstancia a reunificar lo plural, y la Discordia, que aviva el desorden múltiple. Frente a tal dicotomía, surge el logos, el discurso poético capaz acabar con lo arbitrario, de definir aquello que incite y alcance a la razón y a lo sentidos.

En su presentación, Francisco Javier Expósito incide en la complejidad de un presente convulso e incierto. Por tanto, el poeta debe ahora, más que nunca, ayudar “a aclarar la nebulosa que nos confronta y a acariciar nuestras propias plenitudes y vacíos, ahondando en lo que nos conmueve desde una perspectiva insólita las más de las veces”. Y, es cierto que, no faltan en esta antología, propuestas que traspasen la existencia de una verdad objetiva, de una autenticidad que en su mismo acto vehicule un diálogo interior, propicio a identificar una naturaleza moral y cómplice, una conducta, en suma, dadora de un porvenir trascendente. Así pareciera también expresarlo Luisa Castro al par de su decir:

 

Por eso nada de lo humano
florece sin su sacrificio
espléndida pureza del mañana
que ha de terminar
fundiéndose con la tarde.

 

En su epílogo, José María Parreño remarca la importancia de la poesía por ser idónea para “restituir la unidad del mundo”, porque en su ilimitada dimensión “cuestiona el estatuto de nuestra percepción habitual de los fenómenos, los deconstruye y sugiere otros significados posibles”. Unos significados, sí, donde coexista el sugestivo caleidoscopio de lo vívido y corazonado.

En estas doce propuestas convergen, pues, los vínculos que nos hacen arte y parte de una convivencia tan ancestral como natural. Además, se avista la posibilidad de armonizar un universo ordenado donde todo tenga su lugar y sea permisivo con el origen de lo perdurable y de su inequívoca mudanza.

Queden, como visible acercamiento a dicha dimensión, los versos de Raquel Lanseros:

 

El héroe no rehúye fortuna ni desgracia,
ni la lucha con su candente pálpito,
ni el órdago insaciable de la vida.
Cuando llora, son de niño sus lágrimas,
no hay piel más fina ni embajada tan tierna
¿Puede existir postura más heroica
que la propia conciencia de la fragilidad?

 

Doce líricas para un nuevo mundo

VV.AA.

Cuadernos de Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander, 2023

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