Juan Manuel Uría y Ángel Unzu conjugan en “Impromptu” el lenguaje plástico y el musical

 

Redacción.- Acaba de publicarse en la editorial El Gallo de Oro el disco-libro “Impromptu” donde se conjugan armónicamente los lenguajes plástico y musical. Por un lado, en el apartado de la pintura, el poeta Juan Manuel Uría despliega sus trazos libres y espontáneos, casi un baile sobre el papel; por el otro, en la música, está el músico Ángel Unzu, de larga y reconocida trayectoria. Pinturas a tinta y temas musicales compuestos con el guzheng, un instrumento musical chico de cuerda considerado de los más antiguos, según los documentos escritos en la dinastía Qin (antes del 206 a. C.). De la unión de ambos autores, de la conjunción ambos lenguajes, surge una obra de arte única donde la intuición, la improvisación y el azar, obedecen a la raíz o fuente de la que mana la auténtica belleza: la poesía. Una obra cuya semilla surge en el 2021, en un paseo por México, cuando a Juan Manuel se le ocurre la idea de publicar un libro solo con imágenes, una suerte de haikus visuales muy sencillos que respondan a la misma intuición que el haiku escrito. Piensa también, tal como confiesa en la nota introductoria del libro, que a esas imágenes le iría bien un acompañamiento musical. Contacta con Unzu, a quien conoce de hace tiempo, sabedor de su maestría musical, y le propone sumarse al proyecto, aceptando él de inmediato. Ambos autores comienzan así a “jugar”, deliberan, van concretando cada aspecto del proyecto, disfrutan del propio proceso creativo. Ángel decide usar para sus composiciones el citado guzheng, dejando de lado la quizá previsible guitarra, para introducir la experimentación con un instrumento que no conoce. Con él improvisa 21 temas que son los que forman el disco. Dice Ángel, en su nota introductoria, en acertada analogía, que si para Juan Manuel el papel es el soporte y el pincel la herramienta, para él el soporte es el silencio y el guzheng la herramienta; las manchas de tinta sobre el papel y las notas musicales serán los “dibujos”, que en el libro se abrazan a la perfección, en una armonía no buscada, sino que es consecuencia de dos autores que, conociendo el marco conceptual (las reglas del juego) han creado desde la libertad, cada uno desde sus respectivos lenguajes creativos. Así, en el diálogo de ambos creadores, surge una obra que es más, mucho más que la suma de las partes. No se acostumbran estas obras colaborativas, pero deberían darse más a menudo, precisamente porque generan obras de arte únicas, dialógicas, dotadas de una belleza especial, quizá como consecuencia de la comunicación creativa, que obliga a cada autor implicado a salirse de su cauce habitual. También de su ego. Porque el diálogo, el buen diálogo creativo, se debe hacer siempre desde la humildad y el desprendimiento.

En él, además de las pinturas (60 tintas aproximadamente) y el disco (21 temas, como ya se ha dicho) se añaden dos notas introductorias, explicativas del proceso creativo de cada autor; unos pentagramas modificados; unas notaciones musicales extraídas a posteriori (recuérdese que los temas musicales son improvisados y así se graban); unas recomendaciones de interpretación de dichas notaciones, y una notas aclaratorias finales. Todo ello hace de “Impromptu” una maravillosa obra de arte, una rareza editorial, un libro de poesía que usa para su materialización tinta y música. Los autores (así lo dicen en las notas aclaratorias) recomiendan “leer” el libro mientras se escucha el disco, lo cual multiplica el efecto estético. Sea así. Háganse con el libro-disco y déjense llevar por una corriente  placentera de evocaciones poéticas. Saldrán, sin duda, con el espíritu renovado.

Ángel Unzu es un guitarrista y compositor nacido en Pamplona y residente desde su infancia en San Sebastián. Tiene editados a su nombre ocho discos con música original que camina entre el jazz, el folk y la música contemporánea. Composiciones en ocasiones para guitarra sola, arropada en otras por variadas formaciones: orquesta, big band, dúos, tríos, o el cuarteto de jazz con el que ha editado su disco Orain. En 1995 apostó por mostrar su obra como concertista solista, incorporando paulatinamente al repertorio sus nuevas composiciones. Por otro lado ha participado en la realización de 200 discos de diferentes artistas vascos como intérprete y en ocasiones como arreglista y productor, participando también en los directos de la mayoría de ellos, con guitarra, bouzuki y percusión. Además ha trabajado para teatro, como intérprete en varias BSO y tiene editado el libro 10 pequeñas piezas para piano.

Juan Manuel Uría es un poeta y artista plástico nacido en Errenteria en 1976. Ha publicado los libros de poesía: Puerta de coral, ¿Quién es Werther?, Transformaciones, Manzana de vaho, Las huellas del límite, Hablar porque la muerte, Lilith, Harria y el libro de haikus K´amékuarhu. Como aforista ha publicado: Dos por la mañana, La ciencia de lo inútil, donde reflexiona sobre la poesía y la creación poética, y Dos por la tarde. Junto con el fotógrafo Juan Antonio Palacios ha publicado el fotolibro Harria-La piedra. Entre sus últimas publicaciones están Infancia es lugar, un libro de género inclasificable en el que vierte su visión sobre la infancia, Apuntes donde pintura, donde reflexiona sobre la pintura y la creación plástica, el poemario La belleza fragmentada y, en colaboración con José Luis Trullo, Remiúrgica. Como artista plástico ha ilustrado libros propios y de otros autores y expone periódicamente parte de su obra.

 

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