Las manos cortadas, de Luis G. Martín

Por Javier Pérez. Fotografía: Pablo Álvarez.

Entre las novelas presentadas en la Semana Negra de Gijón de este año, hacemos hoy mención a Las manos cortadas (Alfaguara), de Luis G. Martín.

Las manos cortadas es una novela que no quiere llamarse histórica a pesar de que su trama transcurre hace casi cuarenta años, en los últimos días del gobierno de Allende y el golpe de estado que lo derrocó.

El título se refiere a las manos cortadas de Víctor Jara y a la represión de al dictadura de Pinochet sobre los grupos de izquierda que pretendían dar un aire nuevo al país, más fresco, más soviético y más colectivista.

La utilización de un momento alejado en un lugar apartado pretende, según Marta Sanz, presentadora de la novela, universalizar aquellos hechos y las pasiones que lo suscitaron. A medida que el tiempo y el lugar se alejan, los personajes pierden su identidad particular para convertirse en representantes de todos, o en arquetipos simbólicos.

En esta novela se trata, además, de reivindicar la política y la dignidad de los políticos. La renuncia que hoy en día hacemos a todo lo político y el descrédito de la política no pueden, según el autor, más que conducirnos a un desmemebramiento de las sociedades civiles y a una pérdida de los valores éticos a favor de los meramente económicos.

La novela se escribe a través de la autoficción, en la que el autor es a la vez personaje y narrador, intentando de ese modo acercar los sucesos, sin la distancia típica del narrador omniscente que, por necesidad, suele contemplar los hechos con objetividad y sin apasionamiento.

Las manos cortadas es, por tanto, un acercamiento a Chile, a su historia y a la memoria de otros que bien pudiera ser la nuestra. O a una parte de esa memoria, porque nada es completo cuando es apasionado. Así es el amor, digo yo…

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