The Doors: La música de la libertad sesentera

Doors

Por Juan Israel Aldana Núñez @juanisraldana. 

La contradicción es el signo de The Doors, grupo de rock formado en Los Ángeles (California) en julio de 1965 y disuelto en 1973, que representó la ruptura con las ideas de armonía, amor y paz que imperaban en la llamada década dorada, los sesenta, el utópico decenio y la revolución cultural, el antibelicismo, la psicodelia, el uso abierto e ilusorio de drogas, el amor libre, la crítica a lo establecido.

Destacar que el nombre The Doors proviene del libro de Aldous Huxley “The Doors of Perception” (Las puertas de la percepción), inspirado a su vez en un pasaje del poeta William Blake: If the doors of perception were cleansed, everything would appear to man as it is: Infinite.. («Si se abrieran las puertas de percepción, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito»).

Con la poderosa figura de Jim Morrison al frente, y tres músicos de primer nivel (Ray Manzarek en los teclados, Robbie Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería), lograron en escasos años de vida, convulsionar al mundo del rock y lograr que su música se distinguiera de la del resto de agrupaciones de aquel tiempo; incluso de las más aparentemente densas y vanguardistas.

Con apenas seis discos grabados en estudio, la formación original tuvo un inicio fuera de serie con un álbum prácticamente perfecto. Por desgracia, los conflictos internos y, muy en especial, la personalidad depresiva y adictiva de Morrison condujeron a que, poco a poco, el cuarteto entrara en un tobogán y que al final la caída en picado fuera inevitable.

Con todo, durante el lapso de tiempo de la formación, hubo instantes de genio y sensibilidad, momentos de arte y creación que hicieron que, al final de cuentas, todo el desgaste, todas las tensiones, todos los resquemores e incluso todas las tragedias, valieran la pena; y es que Jim Morrison es hoy día, a más de treinta años de su muerte, uno de los iconos indiscutibles de los sesenta y de todo el siglo XX.

Al lado de la del Che Guevara, la imagen de su rostro, con la mirada desafiante y la cabellera ondulada flotando al viento, es inconfundible y amada en todos los sectores económicos, sociales y culturales del mundo.

Morrison sigue siendo un ídolo de multitudes que ha trascendido ya a varias generaciones. El tiempo que todo lo borra hace que las cosas malas se desvanezcan y sólo quede el buen recuerdo de ciertos personajes.

El estilo musical de esta banda se basa en una mezcla de blues y psicodelia. Destacar que la ambición original de The Doors, fue integrar satisfactoriamente elementos de diversas artes, entre ellas la poesía, el teatro y, desde luego, la música.

Morrison y Manzarek consideraban que el rock podía convertirse en una nueva religión dionisíaca, que ofreciera al público una experiencia comparable a la tragedia griega o el éxtasis chamánico. Aquí se percibe la influencia que tuvo para la banda y, en concreto para Morrison, la lectura de la obra de Friedrich Nietzsche.

La banda se ganó reputación como un estimulante, revoltoso y entretenido acto. Con su buena pinta, presencia magnética y sus pantalones de cuero, Jim Morrison se volvió un ídolo pop y un “sex symbol”, aunque se veía limitado con las restricciones morales del estrellato.

El grupo es recordado especialmente, por sus chamanísticas presentaciones; sin embargo, algunos miembros de “la clase dirigente” sentían que la música de la banda, no era más que música de rebeldes norteamericanos.

Jim Morrison llego a decir:” Me gusta cualquier reacción que pueda causar con mi música. Simplemente cualquier cosa que deje a la gente pensando. Digo, si puedes lograr que una pieza entera llena de borrachos, realmente se despierte y piense, estas haciendo algo”.

Aunque Morrison recibía gran parte de la atención, incluyendo su imagen en las carátulas de los discos, el era categórico en que todos los miembros de la banda debían recibir igual reconocimiento.

Mientras Morrison nunca se sintió cerca de su familia real, era extremadamente protector con los miembros de su banda. Según se dice, una vez le dijo a Ray Manzarek que nunca se sentía cómodo en una situación social a menos que Ray u otro miembro de la banda estuvieran con él.

Mucha gente concuerda que el veía a The Doors como su familia de reemplazo. Sistemáticamente rechazó cada oportunidad de un álbum como solista que se le ofrecía, y hasta después de su muerte los miembros de la banda se negaron a reemplazarlo.

Tras la trágica muerte de Jim Morrison en 1971, el grupo como tal dejó de tener razón de ser. Pero lógicamente, la industria musical no podía dejar escapar este jugoso filón de merchandising, de modo que hasta nuestros días han aparecido innumerables vídeos, recopilaciones, discos piratas, etc…. En 1973, en San Francisco no era difícil encontrar a Jim Morrison, reencarnaciones o gente que decía haberle conocido en algún momento.

Actualmente Densmore, Manzarek y Krieger siguen ligados al mundo de la músic,a después de intentar continuar con su carrera musical manteniendo el nombre del grupo sin Morrison. Algo que obviamente no funcionó y que conllevó un estrepitoso fracaso comercial.

Por su influencia sobre otros grupos y su éxito comercial, muchos consideran a The Doors, una de las bandas más importantes de la historia del rock. Aún hoy, las reediciones de sus discos originales, así como las recopilaciones y discos en directo, siguen atrayendo a un público joven, que no tuvo oportunidad de conocer a la banda en su época de esplendor.

Y es que los mitos musicales, merecen siempre conocerse, venerarse y trascender.

 

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