Marina Hidalgo: “lo que de verdad me interesa es ofrecer a mis lectores un viaje entretenido”

Por Sonia Rico (Blog: Adivina quién viene a leer).

Hoy viene a leer Marina Hidalgo la autora de La locura de las mariposas.

-Marina, eres psicóloga de formación y profesión. ¿De dónde sale tu vena escritora?

Siempre he sido una enamorada de la literatura. Mis padres me han explicado mil veces que de chiquitita tenía mucho interés por leer libros de mayores porque los de niños se me quedaban cortos. Luego tenía que ir preguntando el significado de algunas palabras o expresiones ¡claro! Uno de los primeros libros que leí, siendo una niña de solo siete u ocho años, fue “Don Camilo” de Giovanni Guareschi. ¿Te lo imaginas? En seguida empecé a fantasear con finales alternativos, personajes inventados… En mi época de estudiante escribí algún cuento… Supongo que era cuestión de tiempo que me pusiera a escribir en serio.

-Ésta es tu primera novela. Cuéntanos de donde surgió esta excelente idea de aunar brujería y locura.

La idea viene de muy lejos, de cuando estudiaba la carrera de Psicología. Recuerdo que una vez, hablando sobre la anorexia nerviosa y otros trastornos de la conducta alimentaria, una profesora criticó el hecho de que se consideren enfermedades modernas cuando seguramente habían existido desde siempre, aunque con algunas diferencias.  Aquello me impactó y empecé a pensar en cómo debía ser la vida de una persona enferma mental en la Antigüedad, en la Edad Media, en el siglo XVII… Se me ocurrió que debían parecer mucho más enfermas de lo que en realidad eran, incluso debían dar miedo, algunas podrían ser confundidas con brujas…

-¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Cuánto tardaste?

Tardé dos años entre preparar el guión y escribir propiamente. No sé si eso es mucho o poco, supongo que depende de cada uno. Intento escribir todos los días pero con el trabajo y dos hijos pequeños… ¡A mis días les faltan horas! Además, yo no empiezo a escribir hasta que no tengo un guión más o menos completo de qué va a pasar en cada capítulo, qué puedo contar antes y qué tiene que ser desvelado al final… A veces es algo tipo “Alba llega a casa y empieza a leer el diario” y luego ya me dejo llevar en el proceso de escritura; pero otras veces se me ocurren ya en el guión frases enteras o incluso conversaciones que luego transcribo tal cual a la novela. El guión es como mi brújula, impide que pierda el norte, aunque luego los personajes hablan por sí solos e imponen su carácter.

-¿Y el de documentación? Porque, aparte de ser una novela con contenido psicológico, tiene contenido histórico al hablarnos de la Inquisición, la brujería, sobre gemología también.

Tienes razón, tuve que documentarme mucho para escribir “La locura de las mariposas”. Siempre me ha gustado mucho la Historia, es una disciplina que me tomo muy en serio y quería que los hechos, los personajes, quedaran bien enmarcados. De hecho siempre he sido una gran lectora de novela histórica y me encanta esa oportunidad de viajar en el tiempo gracias a una novela. También tuve que leer mucho sobre Psicología, aunque sea psicóloga, porque yo estoy especializada en dificultades de aprendizaje así que no sé mucho sobre salud mental. Aunque, de todas formas, creo que el proceso de documentación para mi primera novela ha durado toda mi vida porque en ella hay mucho de mí, de cosas que he aprendido, de anécdotas que me han pasado, de curiosidades que un día descubrí y que las he incluido (como quien no quiere la cosa…) en la historia.

-¿Hablaste con algún experto en brujería, Inquisición, con algún religioso para ayudarte en tu investigación? ¿Qué tal fue la experiencia?

Como te he dicho, llevo toda mi vida documentándome. Me pasó al escribir “La locura de las mariposas” y me sigue pasando ahora. Un día tienes una conversación o incluso una discusión con alguien y resulta que, veinte años después, todavía te acuerdas de ella. Eso es lo que me pasó con el tema de la Inquisición. Se podría decir que el capítulo en el que Alba discute con el sacerdote es prácticamente autobiográfico, solo que yo tenía quince años y se me ocurrió sacar el tema con el párroco de mi barrio, que era muy conservador.

-Es una novela de la que sales habiendo aprendido cosas. ¿Es éste el tipo de novela que te interesa?

Yo no sé si las personas que leen mi novela aprenden algo o simplemente pasan el rato. Es verdad que muchas veces me han dicho que es una novela que te hace pensar porque te remueve por dentro y casi te obliga a posicionarte… Pero, sinceramente, lo que de verdad me interesa es ofrecer a mis lectores un viaje entretenido, un viaje en el tiempo y también por las emociones. Yo lo que quiero es que los lectores disfruten, que se dejen llevar, que desconecten de sus rutinas diarias… Si, además, resulta que aprenden algo yo creo que debe ser sobre sí mismos.

-En cuanto a la brujería y todas las injusticias que se cometieron, ¿no te parece que somos las mujeres las grandes perdedoras de la Historia?

Si pienso en todas las mujeres que murieron por culpa de la Inquisición o incluso por otros motivos, en otras épocas… Supongo que podría decirse que sí, que salieron perdiendo. Pero no creo que eso las convierta en perdedoras, el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. El problema es que la Historia ha estado siempre en manos de los hombres y, bueno, ellos han hecho lo que han podido, con su testosterona y tal… Jajaja… ¡Sin duda el mundo sería otro en manos de las mujeres! Pero cada vez hay más mujeres que destacan en más ámbitos de la sociedad, la economía y la política. Eso siempre es una buena noticia. Además, las mujeres seguimos teniendo un papel primordial en la educación de nuestros hijos, de las generaciones futuras. Yo misma estoy muy orgullosa de educar a dos hijos varones que estoy segura que algún día serán grandes hombres a los que la igualdad entre géneros les parecerá lo más normal del mundo.

-Hablemos sobre las brujas. Eran consideradas mujeres solitarias, no se habían casado ni tenido hijos… ¿Quiénes son las brujas de hoy?

Me gusta que me preguntes por las brujas. Hay una imagen muy distorsionada de lo que fueron y las películas, los cuentos, etc no han ayudado mucho que digamos. Para mí las brujas no eran mujeres malvadas que tenían poderes, preparaban pociones y todo eso. De hecho, ya en el tercer capítulo de mi novela queda claro que la historia no va de eso. Eran mujeres reales, eso está documentado, así que lo que hacían también era real. Pero ¿qué hicieron? ¿Ser diferentes? ¿Cuestionar dogmas? ¿Quizá divertirse de maneras prohibidas? Yo creo que, si hoy en día hay brujas, seguramente son aquellas que siguen haciendo ese tipo de cosas. Son las valientes, las que plantan cara, las que se hacen escuchar… Las que dan miedo a los hombres. En ese sentido, todas deberíamos ser un poco brujas.

-¿Cómo fue adentrarte en la investigación de ese periodo tan oscuro de la Inquisición? Porque vemos te has documentado muy bien. Incluso nos preguntábamos si has visitado o sabes de la existencia del Museo sobre la Inquisición en Ronda ( Málaga).

Todavía no conozco el museo de Ronda pero estoy segura de que lo visitaré algún día. Al principio me planteé hablar de la Inquisición un poco más por encima, explicar su funcionamiento, los juicios, etc. No tenía previsto detenerme en los métodos y aparatos de tortura. Esto cambió de repente cuando, paseando con mi familia por una feria medieval, descubrí una exposición itinerante sobre la Inquisición. Habían construido máquinas de tortura a partir de dibujos antiguos y también había expuestas muchas herramientas de la época. Pasé más de una hora mirando y remirando todo aquello, tomando notas, haciendo fotos… Era tan real, tan cruel, que en algunos momentos tuve que contener las lágrimas. Me impactó tanto que salí de allí con la convicción de que debía compartirlo.

-Acerca del lenguaje que utilizas en el diario. Es un lenguaje actual que se puede entender bien, alejado de las expresiones que se podrían encontrar en el s.XVII. ¿Tomaste esta decisión de forma meditada, para acercar los textos al lector? ¿No crees que utilizando el lenguaje de la época hubieran ganado fuerza?

Fue una decisión muy calibrada. Por una parte, tenía muchas ganas de sumergirme en todos los sentidos en esa oscura época y eso incluía también el lenguaje, claro, pero deseaba por encima de todo que mi novela fuera accesible a todo el mundo. ¿Te ha pasado alguna vez estar leyendo un libro y sentir que tuerces el gesto porque vas encontrando palabras rebuscadas y pedantes que te frenan? ¡No lo soporto! Quería escribir con mi propia voz incluso los capítulos del diario de Margarita. Sin embargo, supongo que para quitarme la espinita, quise incluir al final algunos textos cien por cien de la época que son también un guiño a los más puristas.

-¿De dónde piensas que sale el miedo, el arremeter contra los que consideramos diferentes a nosotros?

Según la RAE, el miedo es la “angustia por un riesgo real o imaginario” y creo que esta definición ya responde bastante bien a tu pregunta. Cuando alguien que es diferente a ti aparece y te cuestiona o incluso te reta, cuando pone en riesgo lo que quieres o lo que crees que necesitas… Primero sientes miedo y luego arremetes contra ello con todas tus fuerzas porque, para ti, lo justo es el status quo. Si, además, tenemos en cuenta lo “imaginario” entonces el miedo no tiene límites. La imaginación humana puede ser terrorífica y la respuesta a ella se convierte entonces en perversa y desmedida.

-En cuanto a los personajes. ¿Crees que muchas mujeres tienen a  Daniel en su vida para descolocarlas? ¿Y a una Chantal para hacerles la vida un poco más complicada?

Muchas hemos tenido a un Daniel en nuestra vida… Aunque debo decir que Daniel no es real sino un personaje hecho con pedacitos de diferentes personas que he conocido. Con un Daniel al lado, aprendes mucho de los hombres y sobre todo de ti misma pero, llegado el momento, buscas alguien mejor. Sin embargo Chantal… ¡Creo que muchos hombres se casarían con ella!

-¿Estás escribiendo o pensando en escribir otra novela?

Sí, estoy escribiendo. De hecho, desde que empecé con “La locura de las mariposas”, no he parado de escribir. Como suelo decir, ¡no puedo no hacerlo! El principal proyecto que tengo entre manos es otra novela pero debo decir que no es el único. También estoy trabajando en un libro de relatos cortos y en otro de cuentos infantiles.

-Y nuestra pregunta obligada. Nosotras pensamos que a veces un libro cae en tus manos y te cambia la vida, por el tema que trata, por la época en que lo lees… ¿Cuál sería el libro que consideras que cambió tu vida?

Es una pregunta complicada pero si es obligada… Primero tengo que explicar que no soy una persona religiosa y sin embargo creo en… No sé. ¿El destino? Puede sonar raro (¡seguro que sí!) pero veces me parece que veo señales, quizá coincidencias, mariposillas en el estómago… Es como si algunas cosas pasaran porque tienen que pasar y no importa si intentas evitarlas o buscas caminos alternativos porque al final acaban pasando. Es extraño, ya lo sé. En fin… Me quedo con El Alquimista, de Paulo Coehlo. Es una pequeña gran historia de cómo un hombre decide creer en las señales (en este caso, un sueño) y salir en busca de su destino.

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