Revolucionarias amazonas en espléndida versión de Magüi Mira

Por Horacio Otheguy Riveira

Magüi Mira se yergue victoriosa como la primera mujer en la Historia que se ocupa de estas mitológicas mujeres guerreras. Hasta la fecha sólo hombres crearon obras al respecto (teatro, ópera, cómic, cine), y todos ellos abatidos por la fuerza de un mito que les parecía fascinante y terrible, el de una relación tan apasionada que corona el amor con el vértigo de la muerte que el poeta alemán Von Kleist describió con la ferocidad de una mujer capaz de comer a besos a su amado, ya que “quien actúa de corazón puede confundir besos con mordiscos”. Pero en esta ocasión, el violento amor posesivo es acompañado por un ejército de amazonas que lo desprecia, pues continúa la lucha hacia una victoria absoluta de la mujer frente a la sumisión reclamada por los hombres:

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

Valientes héroes griegos

que fuisteis tan altivos

tan hombres y tan fieros

hoy sois nuestros cautivos

El resultado es un espectáculo de gran belleza en el que destacan las creaciones insólitas de Loles León y Silvia Abascal, dentro de una fantástica puesta en escena con muy interesante reparto, arropado por una evocadora banda sonora de Marco Rasa.

Mitología grecolatina, romanticismo alemán, sensibilidad y talento españoles unidos en un homenaje desgarrador y a la vez luminoso a la capacidad de elección de las mujeres frente al mundo en guerra dirigido por los hombres.

Un coro de bailarinas-cantantes en constante acción, aquí sobre una de las montañas diseñadas por Curt Allen-Wilmer. Montañas rocosas donde se perfilan los duros rasgos de dioses y animales que marcan el compás de un mundo de rebelión femenina.

 

El poeta y dramaturgo alemán, Heinrich von Kleist (1777-1811), fiel a su concepción apocalíptica de la existencia se suicidó a los 34 años. En su lápida se imprimió una de sus frases cargada de confianza en la muerte: “Nun, o Unsterblichkeit, bist du ganz mein. Ahora, ¡oh inmortalidad!, eres toda mía”. Sobre esta maravilla de acabar con todo se vuelca en su Pentesilea escrita entre 1805-1807. En 2002 el director alemán Peter Stein trajo a este mismo Teatro romano de Mérida su versión de esta romántica consagración del amor-pasión que Von Kleist llevó a la realidad cuando encontró a su alma gemela, pues tras pasar una noche juntos en un ambiente paradisiaco, Henriette Vogel recibió un solicitado tiro en el pecho, y él se descerrajó otro en la boca.

Magüi Mira aprovecha el brío y la belleza del texto original sobre aquellas mujeres guerreras, pero el amor imposible de la valiente líder Pentesilea por Aquiles, se transforma en una fuente de vida y preponderancia de la libertad frente al enamoramiento como cadena que asfixia. Estas Amazonas forman parte de un espectáculo de potente creatividad y contagiosa energía de femeninos impulsos. Total, una apasionante obra de envolventes aventuras que atraviesan los prejuicios para avanzar salvando muchos peligros, con una confianza absoluta en sus propias fuerzas cuando “una flecha de amor emponzoñada” traspasa el alma de la reina.

Desde la Ilíada de Homero en la Antigua Grecia, las amazonas lideradas por la reina Pentesilea son mujeres guerreras dispuestas a vencer a los hombres en sus dos campos de batalla: la guerra que se traen griegos y troyanos, y el lecho en que yacen los cautivos a merced de las luchadoras que así les gozarán para quedar embarazadas y después dejarles en libertad. Si nacen machos, se les mata. Si niñas, se incorporarán a una existencia cotidiana donde la capacidad de lucha es esencial. Valientes con un solo pecho para que calcen bien los arcos de donde brotan flechas certeras. En este entorno, Pentesilea contradice lo estipulado y se dispone a entregarse a Aquiles, quien, también enamorado, reniega de los viriles principios de su gente que se mofa de la posibilidad militar de las mujeres. Los bravos machos ansían tirarse a hembras sumisas que entre las amazonas no han de tener lugar. Vértigo romántico, mitológico e histórico que se resuelve en un ambiente de gozoso esplendor visual para que finalmente la muerte alcance a la enloquecida pareja bañada en sangre, mientras las raudas féminas siguen su camino.

Marco Rasa ha creado una música y un espacio sonoro de atractiva dimensión cinematográfica. Entremezcla felizmente la furia de la jauría de perros y elefantes que acompaña a las combatientes con la ternura o voluptuosidad de sus estilizados cuerpos que Lorenzo Caprille ha vestido como si fueran desnudas.

Olivia Molina (De repente el último verano, Tristana) y Karina Garantivá (Runners, Festen) —con una novel Ondina Maldonado— conforman el trío de princesas: una sola voz desesperada ante los devaneos de su reina, enérgicas siempre, hermosas en sus movimientos, febriles en su encendida pasión de guerreras, sensuales en su voluntad de permanecer fieles al mandato de Loles León, suprema sacerdotisa forjada en matices nunca antes desarrollados por esta actriz de marcada tendencia humorística, aquí bregando por convencer a Silvia Abascal que mate de una vez a Aquiles (“no lo necesitamos para nada”) y eche a volar en libertad. Dos formidables actrices que encuentran en la dirección de Magüi Mira la senda idónea para entregarse a un gran esfuerzo que acaba por recibir las justas ovaciones de miles de espectadores entusiasmados (agotadas las entradas para todas las funciones, cada una con un aforo de 3160).

También se presentan dos bandos opuestos en simbólicos tres hombres, pero con otro color, uno ligado a la parodia, como si la puesta en escena se decidiera por una burla de trazo grueso de los belicosos caballeros dejándolos como graciosos coristas de revista con penachos y amaneramientos, veleidosos tontorrones que Antonio Hortelano defiende bien, con su conocido dominio de la comicidad (Una semana nada más, Nuestras mujeres), junto a un tenso e inexperto galán como Maxi Iglesias (debutante en el teatro en el musical El guardaespaldas): un dúo de soldados “poca-cosa” que intentan frenar la ciega pasión de Aquiles, interpretado por Xabier Murua (Los buitres, La cocina), que convence en el dificilísimo papel de ser un hombre-dios minimizado como un adolescente prisionero del fascinante poder de Pentesilea.

La iluminación de José Manuel Guerra se extasía sobre el devenir de estas criaturas excitadas y excitantes, mientras que Curt Allen Wilmer (Hamlet, Muñeca de porcelana) compone un suelo de niebla y ceniza y dos grandes rocas montañosas en las que parecen esculpirse cabezas de elefantes sobre las que se mueven, sigilosas o raudas como panteras, unas amazonas nacidas en este 64 Festival de Teatro Clásico de Mérida con vocación de eternidad, versión literaria y escénica firmada y dirigida por una mujer: acontecimiento único en la Historia.

Loles León, Suma Sacerdotisa. Silvia Abascal, Pentesilea. Y las tres princesas que luchan por mantener la independencia, evitando las cadenas del amor: Karina Garantivá, Ondina Maldonado, Olivia Molina.

Ulises (Antonio Hortelano) y Diomedes (Maxi Iglesias), dos héroes griegos un tanto patosos ante la pasión de Aquiles (Xabier Murua), dispuesto a amar a la reina de las amazonas vivo o muerto.

Xabier Murua y Silvia Abascal en un amor enloquecido bañado en sangre aportando esfuerzo, talento y emociones fingidas y propias de enamorados padres de una niña en la llamada vida real. (Foto Oguh Otein).

PENTESILEA. Aún es la noche, pero allí en el valle, a través de un claro en las nubes, veo la primera luz del sol sobre la cabeza de Aquiles. Viene hacia mí y lo quiero vencido.

LA SUMA SACERDOTISA. ¡Qué le importa Aquiles a nuestras mujeres!

GRITOS DE LAS AMAZONAS,

SUMA SACERDOTISA. ¿Corresponde a una Reina, hija de diosas, emprender la lucha, sólo para conseguir a un macho? ¿A un cautivo más?

PENTESILEA. ¡A mí me importa!

SUMA SACERDOTISA. Estás perdida, Pentesilea. Sólo siembras tu desgracia.

PENTESILEA. ¡Lo cazaré! Traeré vencido por los caminos a ese dios coronado.

(…)

PROTOE. Está sorda a la voz de la razón.

ASTERÍA. Se ha enamorado.

MEROE. Ha ensuciado su corazón.

PENTESILEA. Hablad, insensatas, hablad. Nada me importa. Una flecha de amor emponzoñada ha traspasado mi alma.

LA SUMA SACERDOTISA.  No hay amor. El amor engaña y perjudica. Hay hombres que sometemos en batalla para coronarlos de rosas y engendrar con ellos la vida en nuestras entrañas…

PENTESILEA. No quiero escucharte. Mi corazón se abre y Aquiles se acerca.

SUMA SACERDOTISA. ¡Insensata Pentesilea!¡Escuchadme bien! Esta batalla ya está ganada y concluida. No sigamos a la Reina en su locura y recemos para que no caigan más cabezas.

(…)

CORO, PRINCESAS Y SUMA SACERDOTISA CANTAN LA CANCIÓN DE LA VICTORIA:

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

Valientes héroes griegos

que fuisteis tan altivos

tan hombres y tan fieros

hoy sois nuestros cautivos

 

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

 

A nuestros pies caídos

cual dóciles bellotas

gozad en nuestro nido

la más dulce derrota

 

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

 

¡Oh, salve, victoriosas,

luchasteis hasta el fin,

la Fiesta de las Rosas

será vuestro botín!

 

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

¡Victoria, mujeres! ¡Victoria!

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Autora: Magüi Mira, basada en Pentesilea (1805-1807) de Heinrich von Kleist

Dirección: Magüi Mira

Reparto: Silvia Abascal, Loles León, Maxi Iglesias, Xabi Murúa, Antonio Hortelano, Olivia Molina, Karina Garantivá, Ondina Maldonado

Coro: Nanda Abella, Mireya Arauzo, Cruz García, Lula Guedes, Yadira Rodríguez, Mar Mandli, Eva Manjón, Mariola Peña, Alexandra Pino, Xenia Sevillano

Iluminación: José Manuel Guerra
Escenografía: Curt Allen Wilmer- Estudio deDos Arquitectura y Escenografía 
Música Original: Marco Rasa
Vestuario: Lorenzo Caprille
Diseño de Peluquería y Maquillaje: Leticia Rojas
Coreografía: Yoshua Cienfuegos
Ayudante de Vestuario: Eduardo de la Fuente
Ayudante de Producción: Alejandra Freund
Redes Sociales: Esther Casillas
Jefe de prensa: Esther Alvarado

Fotos: Jero Morales/Festival de Mérida

Dirección Técnica: David Pérez Arnedo
Jefe de Producción: Marco García 
Ayudante de Dirección: Hugo Nieto
Productor Ejecutivo: Jesús Cimarro

Teatro Romano de Mérida, del 8 al 12 de agosto 2018

 

 

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