‘Las lágrimas de San Lorenzo’, de Julio Llamazares

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Ficha:

Título: Las lágrimas de San Lorenzo

Autor: Julio Llamazares

Editorial: Alfaguara

Julio Llamazares (León, 1955). Aunque se licenció en derecho pronto cambio los trastos de abogado por los de periodista, novelista, ensayista, guionista y poeta. Las lágrimas de San Lorenzo fue finalista al Premio de la Crítica de Castilla y León (igual que en 2015 con su novela Distintas formas de mirar el agua).

La historia que narra Llamazares en esta novela podría considerarse intranscendente, de las que no nos lleva a ninguna parte. Sin embargo, creo que hay algo en ella. Es una novela de nostalgias, de encuentros y de adioses; sobre lo efímero que es todo en nuestras vidas, como las lágrimas de San Lorenzo en esa noche mágica.

Un profesor acude a Ibiza con su hijo para ver esa lluvia de estrellas que se produce cada año el 10 de agosto. Padre e hijo no viven juntos, el niño vive con su madre en París, y el narrador de esta historia apenas tiene ocasiones de estar con él, y ha llegado el momento de intentar acercarse, incluso de recuperar la complicidad. Cuarenta años atrás, el padre de este profesor también lo había llevado a ver la misma lluvia de estrellas. Durante esa noche, tumbados al raso, padre e hijo charlan. El niño está deseoso de saber de su padre, de las estrellas, de la vida. El padre por su parte responde queriendo encontrar la relación entre todas esas cosas y su propia vida; reflexiona sobre su relación con la madre de su hijo y otras mujeres que pasaron por su vida, con sus padres y otros familiares; reflexiona también sobre las ausencias vividas y las que ha provocado.

“Hacía tiempo que no la visitaba y no por falta de compasión, ni de cariño, que ha ido en aumento, sino de fuerzas para enfrentarme a la realidad. Desde hace varios meses, mi madre ya no me reconoce y ni siquiera habla cuando le pregunto…”, así, por ejemplo, se refleja el miedo del profesor al paso de los años, a la velocidad con la que pasan los años y apenas nos damos cuenta; a la incapacidad de recuperar cada instante pasado porque muchas veces lo que consideramos importante no nos permite disfrutar de instantes únicos con familiares o amigos.

Pero no solo la melancolía del narrador es el tema principal de esta novela. En Las lágrimas de San Lorenzo, la reflexión que Llamazares quiere despertar en el lector es otro de los puntos fuertes. De forma paralela al pensamiento del narrador, cada lector puede ir haciendo una revisión de su propia vida.

En contraposición al veloz paso del tiempo que analiza el profesor mientras observa la lluvia de las perseidas, la narración de Llamazares nos envuelve en un lento avance por las páginas de su novela. Los tiempos perfectamente marcados para poder analizar cada detalle de una descripción, de una narración o de un diálogo. La pausa perfecta para poder perdernos en los pensamientos del narrador. La necesidad de velocidad del niño para saber más y vivir más. Todo ello hace de esta novela una lectura placentera para una tarde de descanso en la que poder desear “¡Ojalá la vida no se terminara nunca!”.

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