“Horror”: insólita experiencia de un teatro sin palabras

Por Horacio Otheguy Riveira

Sólo del 3 al 6 de enero en el Teatro Valle Inclán de Madrid, una gran Compañía holandesa ofrece 80 minutos de un espectáculo teatral audiovisual, homenaje al cine de terror con alma propia. Una experiencia sobrecogedora que, basándose en parámetros del género y aprovechando elementos de la cinematografía clásica, aporta una mirada poéticamente surrealista: Una mujer regresa con el novio y un amigo a la casa familiar. La casa está maldita por un trágico evento sucedido en pasado, algo le ocurrió en aquella casa a la hermana mayor de la mujer. Nadie sabe exactamente qué fue lo que pasó allí, sin embargo su espíritu vengativo se muestra ante ellos. En una serie de flashbacks, el pasado de la familia reaparece poco a poco: unos padres crueles, unas jóvenes sufrientes… La hermana más joven se enfrenta brutalmente con el pasado oculto. La única manera de sobrevivir es enfrentarse a la terrible verdad y procurar vencer todas las amenazas que esperaron mucho tiempo para volver a actuar.

Excelentes efectos especiales combinados brillantemente con números de magia, cuentan con un grupo de intérpretes que tienen la ocasión de ofrecer sus habilidades actorales en una puesta en escena de gran precisión coreográfica que acaba con un despliegue impactante de dotes de bailarines acrobáticos. El espacio sonoro y la música original resultan fundamentales en todo el espectáculo, con el leit motiv de la banda sonora creada por el polaco Krzysztof Komeda (1931-1969) para La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski (Rosemary´s Baby).

La Jakop Ahlbom Company, con sede en Ámsterdam, Países Bajos, es la responsable de este auténtico festín para los amantes del género, nunca antes llevado a escena en España.

 

 

La fascinación de Jakop Ahlbom por las películas de terror empezó a temprana edad. En su juventud devoraba todas las películas del género que caían en sus manos. Disfrutaba de sus absurdas fantasías y efectos especiales, de los acontecimientos extremos, de la sensación de una oscuridad desconocida y del subidón de adrenalina que desencadenaban en el espectador. También le intrigaba el humor negro de las películas: la combinación de slapstick (*) y de surrealismo las hacía a la vez cautivadoras y aterradoras.

Horror es un especial homenaje al género. El espectáculo utiliza un lenguaje visual impactante y novedoso para llevar al teatro un género muy poco explotado en las artes escénicas y con imágenes nunca vistas. No falta el sentido del humor y el tono poético que caracterizan las obras de Jakop Ahlbom.

Una obra sin palabras para enfatizar el carácter puramente visual y gestual de los personajes. Sus fuentes de inspiración para elaborar un lenguaje expresivo muy personal, reside en películas como El resplandor (1980) de Stanley Kubrik, La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski, The Evil Dead, The Ultimate Experience in Gruelling Horror (1981) y Pesadilla en la calle del infierno (1984) de Wes Craven.


Ocho actores y muchos efectos especiales dan vida a escenas que remiten al horror y los miedos que tienen los seres humanos. Miembros que se salen del cuerpo, ojos que se saltan de las cuencas, una chica que pierde a su novio en el bosque y que encuentra sus miembros mutilados esparcidos en el mismo lugar donde los árboles cobran vida y acaban absorbiéndola… Todas estas escenas nacen de la improvisación de los actores sobre las bases de un guion previamente elaborado. Es fundamental enfatizar el lado humano y despertar la compasión de la audiencia que empatizará con los personajes, con sus miedos y sus vulnerabilidades y sentirá ternura hacia ellos.

Jakop Ahlbom hace aquí también una reflexión sobre el carácter de los miedos que alberga el ser humano: según él, las personas temen fundamentalmente perder lo que les hace sentirse seguros y protegidos. Los seres humanos se apegan a personas, lugares y situaciones pensando que no cambiarán y temen que desaparezcan. Paradójicamente, tanto las películas de terror como este particular tributo de Jakop Ahlbom, provocan que todo lo que parecía seguro se ponga en peligro provocando la angustia y desesperación de los personajes. Además, la adrenalina sube y el instinto de supervivencia y conservación emerge con una fuerza inusitada. Se cuestiona también sobre las motivaciones internas del perseguidor: ¿qué le lleva a cometer esos actos terroríficos, elementos externos o una fuerza interna que había sido reprimida durante demasiado tiempo? En esta obra nos transportaremos a un mundo de terror y magia, donde el público no podrá evitar involucrarse con los personajes, temer que mueran, desear que se salven, levantarse de sus asientos, quiere gritar y reír…

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(*) Slapstick: Subgénero de la comedia que se caracteriza por presentar acciones exageradas de violencia física que no derivan en consecuencias reales de dolor.

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Idea y dirección Jakop Ahlbom (foto)
Dramaturgia Judith Wendel

Reparto (por orden alfabético)
Luc van Esch
Yannick Greweldinger
Judith Hazeleger
Silke Hundertmark
Sofieke de Kater
Gwen Langenberg
Thomas van Ouwerkerk
Reinier Schimmel

Equipo artístico

Escenografía Douwe Hibma
Iluminación Yuri Schreuders
Vestuario Esmee Thomassen
Maquillaje y peluquería Nienke Algra

Música Wim Conradi
Ayudante de Vestuario Kyra Wessel
Fotografía Sanne Peper
Diseño de cartel Javier Jaen
Producción
Jakop Ahlbom Company

Dentro del Ciclo “Una mirada al mundo”, del Centro Dramático Nacional (CDN) en eTEATRO VALLE INCLÁN. DEL 3 al 6 DE ENERO 2019

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