Benjamin Peret en la Isla de la Bruja

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Foto: Consuelo del Arco

Por Antonio Costa Gómez.  La isla de Sein es la roca donde se levanta el faro más increíble de Francia. En ella se levanta el faro de la Bruja o de la Vieja. En ese estrecho entre la punta de Raz y la isla de Sein las tormentas mataron a muchos navegantes. Declararon la punta de Raz Gran Sitio de Francia, van allí millones de personas. Porque es el fin de Bretaña, es la nariz de Francia en el océano. Es asomarse al infinito y la soledad y el asombro. Los fareros estaban allí en condiciones muy difíciles. Y, sin embargo, los últimos fareros en 1995 protestaron porque se mecanizara el faro, se negaron al último relevo. Y es que lo mecanizamos todo, al final la vida se va a empobrecer de una manera increíble. Julien Gracq sintió allí un deseo de plenitud, Marcel Proust hizo un viaje inevitable.

Y allí Benjamin Peret le escribió en 1949 a André Breton una declaración de amistad eterna, “Toda una vida”. Benjamin Peret atacó todas las solemnidades y rigideces, luchó por el trotskismo visionario, dijo que se meaba en las pirámides, escribió “El vizconde pajillero”, cantó a los generales que celebran la patria con el ojo en el culo del soldado, habló melancólicamente con una patata. Y en 1949 estuvo con André Breton en la isla de Sein y le dijo que soltara todo: “Soltad todo decías para bogar sin norte y sin estrella a través de las tempestades hacia las huelgas atormentadas de ágatas y de minas embrujadas / sirena de los grandes fondos riendo como un bosque”. Se entusiasmó con él recordando: “Remonta las corrientes llevando los adioses del verano / hasta los pudores acurrucados en la alcoba de las nieves esperando el violín que crea los aleluyas”. Recordó con él: “El tiempo estaba en las auroras boreales invisibles en espera del diccionario / tú lanzaste el Manifiesto del surrealismo como una bomba explotando en vuelo de paradisiacos vaciándose en los sótanos”. Debió de ser innombrable dejarlo todo entre aquellas olas furiosas.

 

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