Joglars cumple 55 años dando caña a la prensa en “Zenit”

Por Horacio Otheguy Riveira

Una admirable creación de la compañía de Els Joglars se estrenó con éxito en el Teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, y volverá a Madrid al Teatro Amaya, a partir del 10 de mayo en 14 únicas funciones. Para regocijo de quienes se quedaron sin verlo y de los que deseen repetir. Gran noticia de una función sumamente atractiva.

Un veterano periodista, aferrado a la petaca, parece el tipo más noble, una auténtica isla entre canallas como resto de un naufragio, pero pronto te enteras que explota y plagia a un becario y, en un rapto de locura temporal, se vuelve exhibicionista en un aeropuerto, a merced de los buitres de su profesión.

“Al viejo” le rodean un grupo variopinto de personajes que visten de gloria una tragicomedia implacable, escénicamente sublime con el arte refinado y sainetero, exquisito y ramplón de una compañía como Joglars, de incomparable talento.

El peor periodismo boca abajo recibiendo saetazos que lo mismo regocija a sus responsables, pues embarcados están en el cinismo de luxe con olor a estiércoles, esa cosa rara en que se ha convertido festejando políticos rastreros, regalando objetos de consumo y/o vendiéndolos en una caída en picado vergonzante. Todo lo presenta Joglars a través de situaciones hilarantes por las que escapan hilos de grasa que atan un final bien cargado de bolsas con mucho excremento, pero, eso sí, sin un ápice de grosera verborrea. Puro arte de comediantes que, ya con 55 años cumplidos, siguen al frente, en gozoso pie de guerra.

No dejes que la realidad estropee un buen titular.

¡Última noticia: Messi se ha rasurado el pubis!

El periodista escribe para ganar el Pulitzer. Sensacional primera parte donde se escenifican sus sueños/secuencias literarias, en un admirable ejercicio de teatro gestual.

 

Una foto publicada en portada es investigada por el veterano sabueso en compañía de su becario-criado en tiempos en que toda investigación es un artículo de lujo que ninguna empresa está dispuesta a pagar.

 

Señoras y señores, el circo mediático no tiene límites para ejercer de bufones siniestros con tal de salvar un negocio en bancarrota.

Incluso contaminado por el canallesco ambiente que le rodea, el veterano periodista (Ramón Fontseré) es el único que pone a salvo su lucidez y se hunde en la mierda consciente de lo que sucede. ,

 

Centramos nuestra mirada en los medios de comunicación. Algo que empezó con una pluma o un cincel, con el paso del tiempo se ha convertido en una máquina voraz de éxito y de poder que, bajo el imperio de las nuevas tecnologías, ha multiplicado su producción. El periodismo que nació de la necesidad de transmitir información vital para la sociedad, en parte se ha convertido en un negocio del entretenimiento, más centrado en alcanzar cuotas de mercado que en la descripción objetiva de los hechos. En este periodismo no importa la moral ni la ética, la finalidad es calmar la avidez y glotonería de la masa, presentada como una devoradora pantagruélica de información fresca y renovada constantemente. Con Zenit pretendemos, a través de la sátira, reflexionar sobre la responsabilidad, tanto de los medios como de quien los consume, de la deriva que ha tomado cierto periodismo, recordando que éste es un oficio imprescindible para la democracia. (Ramon Fontserè)

Y vaya si lo consiguen con un estilo de interpretación en el que todos los recursos están desarrollados con emocionante cuidado: son mimos, clowns, bailarines, actores y actrices de variados géneros donde la voz se aplica según la necesidad de cada situación. Brillante marco escénico con enlaces brillantes en un creciente despliegue de divertidas secuencias que dejan el poso amargo de la responsabilidad del lector de periódicos, el oyente de radio, el telespectador: todos cómplices de unos crímenes incruentos donde cada vez cuesta más encontrar inocentes.

Párrafo aparte merece la participación de “mi amado Tchaikovsky”, ya que varias partituras del genial músico ruso acompañan el proceso interior, tan contradictorio del veterano periodista. Siembra de intensidad emocional diversas escenas y ayuda a comprender la profunda dimensión de gran personaje un antihéroe lúcido que sólo encuentra sosiego en las creaciones de uno de los maestros del Romanticismo.

Una vez más para Joglars la capacidad satírica es sinónimo de teatro completo en el que se destruyen alegremente todos los “ismos” a favor de una mirada fresca sobre la vida cotidiana. Ayer tocó la prepotencia de los niños maleducados (VIP) o la autoparodia del mundo del teatro (El Nacional, en dos versiones: 1993 y 2o11). Zenit es una magnífica ocasión de festejar estos 55 años de eterna juventud.

 

Toda la compañía en un desternillante viaje en Metro donde nada es lo que parece.

 

 

Zenit. La realidad a su medida

Creación y producción de Joglars

Dramaturgia: Ramón Fontserè y Martina Cabanas

Dirección: Ramón Fontserè

Ayudante de dirección: Martina Cabanas

Intérpretes: Ramón Fontserè, Juan Pablo Mazorra,

Julián Ortega, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilà

Escenografía: Martina Cabanas

Vestuario: Laura García

Iluminación: Bernat Jansà

Sonido: Guillermo Mugular

Coreógrafos: Compañía Mar Gómez

Diseño cartel: ByG/Isidro Ferrer

Encuentro con el público: martes 4 de abril al finalizar la función.

Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero. Del 22 de marzo al 9 de abril de 2017.

Y del 10 al 25 de mayo, de miércoles a domingo (dos funciones el sábado), 14 únicas funciones, en el Teatro Amaya (Paseo del General Martínez Campos, 9).

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