“La boda de tus muertos”, de Pablo Canosales: tormento en familia y fantasía liberadora

Por Horacio Otheguy Riveira

Un coche a punto de perderse cargado de inquietudes: van en él, rumbo a una boda de otro miembro de la familia, padres e hijos que no se entienden, se replican, comentan, ríen y se enfadan en el comienzo de una función que avanza a paso redoblado por sendas clásicas del teatro del absurdo.

Después de casi 70 años de existencia de este género impulsado por el rumano Eugene Ionesco, ya sabemos que lo absurdo de nuestra vida cotidiana bebe de un realismo exasperante. Y en La boda de tus muertos los personajes se exasperan bastante, víctimas de los sufrimientos “naturales” que desencadena la incomprensión familiar: un nido del que brotan todas las angustias, pero también la avidez de superarlas. Esto último es lo que sucede en esta versión escenificada de una familia boca abajo ideada por su autor y director Pablo Canosales (La necesidad del náufrago, Musarañas), buen conocedor de un estilo en que se mueve con buen ritmo en notable cercanía a la comedia musical. Hay momentos en que poco falta para que los cinco intérpretes se pongan a cantar y bailar. De hecho, la música que se escucha desde el comienzo, variada y simbólica, tiene mucho que ver con el argumento.

Como un abanico se despliegan entuertos reconocibles en el marco del esperpento nacional que se permiten volar en un brillante contexto surrealista por medio del cual los personajes rompen amarras en una fiesta donde cada espectador podrá averiguar por sí mismo de qué muertos se trata. El humor se tiñe de negrura en una embarcación escénica donde prevalece la necesidad de ternura, de apoyo, de ser aceptado tal cual es.

En un desarrollo escénico muy vivo, de creciente interés, es la madre posesiva y autoritaria de Lucía Bravo (La cena de los generales, Móvil) quien se zambulle en la desesperante (y divertidísima) ocasión de expulsar sus demonios en completa libertad. Sara Mata (El hombre en llamas, Una prostituta llamada España), exhibe una sensualidad amarga, propia de quien no sólo está incómoda en familia, sino también consigo misma.  César Sánchez (Luces de bohemia; Tomás Moro, una utopía) aporta su entrañable veteranía en el conjunto del reparto como un maitre fuera de lo común. No sólo porque en su bandeja no hay más que vacía apariencia de fiesta mayor, sino porque es el alma de la función: acertadamente histriónico, pero también el hombre que podría entablar con el único hijo la auténtica relación padre-hijo que éste desea, interpretado con afinado humor y a la vez enérgico dramatismo por Víctor Nacarino (La necesidad del náufrago en el teatro; El barbero de Sevilla en la ópera). El padre mandamás que en realidad no puede mandar menos va por cuenta de la conocida eficacia de Mauricio Bautista para la comedia contenida (Veneno para ratones, en el teatro; Cosi fan tutte en la ópera).

Foto ideal de una familia que se las trae. Todo comienza con un viaje en coche montado con el vigor realista del teatro del absurdo: el prometedor comienzo de una comedia dislocada con retrato familiar de amarguras mal encajadas.

 

De izquierda a derecha: Víctor Nacarino, Lucía Bravo, César Sánchez, Mauricio Bautista, Sara Mata: padres, hijos y jefazo de mesa, tal vez el buen padre soñado, la fantasía radiante de un mundo posible.

 

LA BODA DE TUS MUERTOS

Autor y director: Pablo Canosales

Reparto: Mauricio Bautista, Lucía Bravo, Sara Mata, Víctor Nacarino, César Sánchez

Ayudante de dirección: Esther Alonso
Escenografía y vestuario: Tania Tajadura
Iluminación: Carlos Marcos

Fotografía: Jesús Mayorga Estudio
Diseño gráfico: María Costero
Compañía: Sieteatro Producciones

Teatros Luchana. Viernes 20,15 horas, hasta el 25 de mayo 2018

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