«Creedme», una miniserie poco valorada de Netflix (contiene spoilers)

Por Laura Repeto Pastrana.

Sin duda, una de las maravillas que nos regaló Netflix el pasado 2019 y de la que muy poco se ha hablado fue Creedme. Una miniserie que, de haberse estrenado unos años atrás, habría pasado aún más inadvertida de lo que lo ha hecho en la actualidad. En total, ocho son los capítulos que conforman una historia llena de injusticias.

Protagonizada por Marie, esta joven adolescente de solo dieciséis años ya ha tenido que vivir situaciones de lo más duras para su edad. Después de pasar por diferentes casas de acogida, una noche es asaltada y violada por un desconocido. Pero lo peor viene cuando, tras reunir las fuerzas suficientes como para denunciar los hechos, nadie la cree. Primero es un hombre el que hace que la joven tenga que vivir la noche más dolorosa de su vida; un momento que, por desgracia, no olvidará jamás. Y más adelante, son dos los comisarios que, con métodos poco ortodoxos, comienzan a interrogarla haciéndola sentir injustamente humillada: preguntas inquisidoras que más parecen acusaciones que una amable invitación a relatar lo sucedido (¿no sería esto lo lógico en una situación así?), procedimientos innecesarios (Marie es obligada a relatar la historia en numerosas ocasiones), tono amenazante… En definitiva, la secuencia de un sinfín de despropósitos con los que lamentablemente, prácticamente cualquier mujer que denuncia tiene que lidiar.

Lo cierto es que me encantaría poder decir otra cosa. Pero es innegable que gran parte del calvario por el que pasa Marie es responsabilidad de hombres y no de mujeres. Y, a ver…, ¿no os habéis preguntado por qué? No sé a vosotros, pero a mí esto sí que me ha hecho preguntarme varias cosas y una de ellas ya la he planteado justo hace un segundo: ¿por qué son hombres (y no mujeres) los que normalmente comenten este tipo de injusticias?, ¿hay algo detrás que pueda explicarlo o es pura casualidad?

Es cierto que en muchas ocasiones recurrimos (hombres y mujeres) al empirismo para encontrar sentido a cosas que no somos capaces de explicarnos de otro modo. Por eso, es justo que os diga que en la serie también aparecen mujeres que actúan casi tan mal como los hombres. Y hablo de esta doctrina porque fue precisamente una señora (sí, una mujer) que vivió lo mismo que Marie la que tampoco fue capaz de creerla, y solo porque ella no actuó de la misma manera. Pero ¿acaso estamos todos cortados por un mismo patrón? ¿No se suele decir que cada uno es «de su padre y de su madre»? ¿No es un poco injusto creer que todos tenemos que sentir lo mismo?

Vale, existen mujeres cuya sensibilidad es nula, pero hay una cosa cierta y es que si por algo se caracterizan determinados hombres es por la falta de la misma. Como prueba de ello tenemos a los de esta miniserie. Por el contrario, justamente son dos detectives (mujeres) las que logran alcanzar la verdad. Y es que, ¿no será que el problema radica en la educación recibida? Vivimos en la cultura del machismo, en la que es más sencillo creer que Marie (y ahora no solo me refiero a ella, sino que la tomo como representante de un tipo de chica joven y con un pasado -si es que alguien de su edad puede tenerlo- difícil) se lo ha inventado todo; pensar que lo más probable es que alguien así, con sus circunstancias, viva instalada en la mentira y el resentimiento por la vida que le ha tocado.

Es una pena que Creedme no haya tenido el éxito del que sí han gozado otras series de Netflix. A pesar de, todo es relativo. Si echamos la vista atrás, hace 10 años quizá esta serie ni se habría producido. Pero por suerte, cada vez son más visibles las situaciones de abuso a las que nos vemos sometidas. Y no hablo de la situación de Marie, sino muchas otras por las que lamentablemente tenemos que pasar casi a diario. Tenemos voz y cada vez se nos escucha más alto y más claro. Después de leer esto, ¿cuántos le habéis dado vueltas a la frase que dice que «todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario» (¿de verdad?)? Creedme, en imperativo, casi suplicando… Yo no habría escogido un título mejor.

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