«Eneida» por LaJoven: una visceral aventura de teatro-circo

Por Horacio Otheguy Riveira

LaJoven vuelve de nuevo al clásico después del Proyecto Homero con una versión de La Eneida. Virgilio volvió la vista atrás y recogió el legado griego para hacerlo suyo. «Volvamos ahí, al origen, para preguntarnos ¿quiénes somos?» Y lanzan la pregunta revestida de los orígenes del siglo I aC, cuando al escritor se le encargó la glorificación del nacimiento de Roma tras la terrible guerra de Troya.

LaJoven afronta el desafío desde la perspectiva de los jóvenes estudiantes a los que se dirige, su público natural a través de Institutos, para quienes presenta sus funciones mayoritariamente en horarios matutinos. El público en general puede asistir a unas pocas representaciones donde la energía de sus intérpretes rinde tributo al esfuerzo cotidiano por consolidar una Compañía, cada vez más potente, dirigida y producida por profesionales veteranos pero siempre interpretada por artistas de entre 18 y 28 años.

En esta ocasión, Eneida es un retrato contemporáneo del drama europeo de violencia por territorios, dinero, pasiones religiosas y sexuales en el día a día de un Eneas que huye del horror en busca de un lugar donde dejar de esconderse. Y lo hace siguiendo los pasos que le indica el subtítulo de la función: Playlist para un continente a la deriva.

Los XII cantos de La Eneida son aquí una playlist con 12 temazos: música para una paliza, ritmos sensuales para…, canciones melancólicas, melodías de ensueño, idiomas variados en las letras, con una excelente banda de músicos igualmente jóvenes, estudiantes de la Escuela Creativa de Madrid, con arreglos y dirección de Alberto Granados, al piano también en escena. Con iluminación del maestro Juanjo Llorens, de extraordinaria precisión y riqueza de matices, vemos un espectáculo único.

Un asentamiento pobre, al margen de una ciudad mediterránea, acaba de ser destruido por un grupo de invasores al grito de “No os queremos aquí. ¡FUERA!”. Un joven huye de entre las llamas. Si ese barrio se llamase Troya y ese chico, Eneas, él tendría que buscar su lugar en el mundo con la promesa de un futuro posible. Eneas no se va a detener y está dispuesto a dejar todo atrás: su casa, el mar, el amor, los amigos, todo. “¿Es esto ser un héroe?” se pregunta. Virgilio usó el pasado griego para contar el presente de su Roma. Nosotros dialogamos con el poema latino para contar el ahora de esta Europa compleja y difusa; soberbia y exclusiva, a veces; generosa, radicalizada…

La violencia circular por la que atraviesa Eneas está íntimamente ligada a la que padece hoy Irak, Siria o Palestina; sin necesidad de mencionarlo se percibe tan bien como la de las bandas que asolan ciudades de todo el mundo o el abuso de poder machista sobre muchas mujeres… En un recorrido de hora y media, las líneas generales del horror de ver desaparecer los lugares donde se ha sido feliz se presenta con la pujante imaginación de jóvenes ardientes, divertidos, fascinados por el mero acto de vivir… en busca de un destino.

Los intérpretes de LaJoven tienen la calidad que nos tiene acostumbrados con el protagonista más veterano: Samy Khalil, cuyo talento ya le aplaudimos en muchas otras funciones (El señor de las moscas; Barro; Dentro de la tierra). Esta vez les acompañan bailarines de la Escuela de María de Ávila y artistas de la Escuela de Circo Carampa. La fusión, enormemente compleja de sincronizar, consigue emocionar con el esplendor de estupendos números circenses que brotan de la cotidianidad de los personajes como si el mundo estuviera poblado de gente que vuela, de amantes que retozan en un mágico espacio… como si acabara de inventarse.

Fotografías: gentileza de Antonio Castro

TEATRO CIRCO PRICE, DEL 8 AL 18 DE ABRIL 2021

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