‘Rimbaud, el indeseable’, de Xavier Coste

EDUARDO SUÁREZ FERNÁNDEZ-MIRANDA.

«Alianza Editorial» acaba de publicar Rimbaud, el indeseable, del ilustrador e historietista francés Xavier Coste. Estamos ante la biografía de uno de los personajes más fascinantes de la literatura universal: Arthur Rimbaud. En la primera página del cómic encontramos a un enfermo Rimbaud en el Hospital de la Concepción, en Marsella; es 27 de mayo de 1891 y están a punto de amputarle una pierna. El genio francés moriría poco después.

En la página siguiente un flashback nos traslada 21 años antes. Un tren sale de Charleville-Mézières, su lugar de nacimiento, en dirección a París. Un joven Rimbaud se ha escapado de casa y dirige sus pasos a la capital francesa.

A lo largo de Rimbaud el indeseable vamos recorriendo, a través del arte pictórico de Xavier Coste, las dos vidas de Rimbaud: “La del joven poeta adolescente que llega a París necesitado de reconocimiento, sabedor de que trae consigo un mensaje insólito, que vive una relación sulfurosa y destructiva con Paul Verlaine, y que descubre que en la escritura no está la verdadera vida”. Y por otro lado, con veinte años, y después de haber abandonado la poesía, Rimbaud “decide enrolarse en el ejército, que deserta y comienza una vida errante para terminar trabajando como gris comerciante de armas y de esclavos en África”.

El cómic ha necesitado de un importante trabajo de documentación. Xavier Coste ha creado unos diálogos verosímiles y rigurosos, para lo que ha contado con las cartas que Rimbaud escribió a lo largo de su vida. A su madre, a Georges Izambard y Paul Demeny, conocidas como ‘Cartas del Vidente’, en las que el poeta francés expone su visión de la poesía, o la correspondencia con Paul Verlaine, otro de los protagonistas de este cómic. La tumultuosa relación que ambos mantuvieron supuso el germen de algunos de los poemas de Arthur Rimbaud. Una temporada en el infierno, el único libro de poemas que Ribaud preparó para su publicación, fue terminado tras una terrible discusión: Un depresivo Verlaine disparó a Rimbaud sospechando que iba a ser abandonado por el joven poeta. París, Bruselas y Londres son paisajes urbanos por los que deambula la pareja de artistas, en un recorrido de alcohol y violencia.

Esas páginas contrastan con las dedicadas a su etapa africana. Los paisajes caóticos “de colores desteñidos parecen proyectar la inquietud y el desorden de los protagonistas, pensamientos que asaltan sus cerebros enfebrecidos”. Allí su vida se hace insoportable. El 20 de febrero de 1891 le escribe a su madre: “La mala alimentación, el nocivo alojamiento, la muy ligera vestimenta, las preocupaciones de toda índole, el tedio, las molestias continuas en medio de negros canallas por su estupidez, todo esto afecta muy profundamente sobre la moral y la salud, en muy poco tiempo. Un año aquí vale cinco en otra parte. Se envejece muy rápido, como en todo Sudán”.

Como señala la editorial, Rimbaud, el indeseable ofrece un retrato franco de Arthur Rimbaud: manipulador, desvergonzado, a veces francamente grosero, siempre brillante y poseído de una vitalidad arrolladora, símbolo de la rebeldía juvenil en todo su esplendor.

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