«Un año y tres meses», de Luis García Montero

Por Pedro García Cueto. EL TEJIDO EMOCIONAL DE LUIS GARCÍA MONTERO  

   Llega editado por Tusquets un libro que abre en fisuras la mirada de un hombre ante la pérdida de su mujer, la de Luis García Montero. Poeta reconocido y gran ensayista, logra en este libro el difícil equilibrio de sostener el dolor y transformarlo en melancolía.  

  Hay en la mirada de García Montero un componente elegíaco, porque su mujer, Almudena Grandes, fue faro en muchos caminos de su vida, fue la ventana que se abrió a un universo de creación que los unía. Pero sabe el poeta, acostumbrado a las batallas emocionales, que la ausencia es una carga, un vacío que se asienta sobre el tiempo. Con el título de Un año y tres meses, todo se circunscribe a un periodo de la vida donde la enfermedad entró rauda y veloz, para herir a los seres que se aman.  

  Hay en el libro un amor que ya manifestó en libros anteriores, porque Almudena ha sido el centro de su creación en muchos de los poemas que escribió en Completamente viernes, dedicado a ella, pero también en otros libros, donde hay pasión, costumbre, pero cariño y luminosidad siempre. El amor, como un tejido, está presente en este libro que también evoca tiempos pasados, pero que se centra en la imagen de una mujer que perdurará siempre como un faro en su vida.

   Que el poeta diga en los versos finales del libro: «una historia de amor, / este año y tres meses. / Estos días finales que ya son, / ahora, recordados, / los más felices de mi vida»; es esencial, porque entiende el poeta granadino que la vida es también una vidriera rota, una ventana sin luz, una tarde que no atardece. Para Luis, el amor es también un hilo fino, que puede romperse, pero que siempre se recompone. Hay un tejido emocional en el libro que nos desarma, porque es sincero y navega en versos que nos llegan a todos.  

   Esa característica es clave en el poeta, siempre ha sabido transmitir la emoción que nos acompaña, el vacío de una tarde rota o el asombro de un amanecer nuevo. Poeta del amor, en este escenario del libro viven hospitales, donde Almudena debe pasar por el quirófano. Es entonces cuando uno se aferra, como un animal herido al otro ser, vulnerable, sin cabellera, pero que siempre vive, para el amado, en su esplendor.  

  Lo más hermoso del libro no es el escenario de dolor, sino que ese espacio está ocupado por un hombre que sigue amando como antes y que, asombrado ante el envite cruel de la muerte que se aproxima, escribe con lucidez a una mujer que ya permanece para siempre en su tejido existencial.  

   En el congreso de escritores, cuando Almudena estaba embarazada, el poeta sabe que el futuro hijo ya es el paisaje que los une, el nexo que convierte a cada verso en un canto de amor.  

  Hay un cielo triste de Madrid, hay hospitales, hay calles que son melancolía, como nos recordaba Sabina, hay cuerpos que se enlazaron en un amor que ya es eterno, porque creció para serlo, más allá de lo que decida la vida y la muerte.  

  Luis García Montero necesitaba este libro, para dar forma a todo ese tiempo de existencia compartida, donde el dolor era inmenso, pero estaba ella. Luego queda el duelo, el tiempo en el que uno puede mirar las fotos, el ordenador, los libros y sabe que no está su dueña allí. Este libro es un tejido emocional que vertebra la historia de un amor más allá de la muerte, un amor que sigue latiendo en el poeta y que nosotros, al leer el libro, sabemos que vivirá siempre.  

  Libro valiente, porque no oculta el reverso de la vida, que es el sufrimiento, tan lejano de los éxitos obtenidos y que a todos nos espera, pero que está tejido como si un amanuense descifrase un nuevo texto donde vive un cuerpo al que se necesita, cuando llega la soledad de la estancia vacía.  

  Este libro, que será leído por muchos admiradores de este gran poeta, es ya historia, porque nos habla del tiempo, de su paso, de la sombra que se cierne sobre nosotros, como nos recordó Pavese, pero siempre hay amor, mucho amor en cada verso.  

  Luis García Montero ha escrito un tapiz de emociones, un paisaje donde un rostro vuelve a ser joven y dos seres van de la mano, ya eslabonados hacia la eternidad.  

UN AÑO Y TRES MESES

LUIS GARCÍA MONTERO  

TUSQUETS  

2022

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