‘Ilíada’, de Homero

EDUARDO SUÁREZ FERNÁNDEZ-MIRANDA.

La Ilíada está ambientada en una época en la que los dioses intervenían en los asuntos humanos. Apolo, Hera, Zeus, o Afrodita, toman partido por uno u otro bando de esta épica historia.

El gran poema de Homero narra la legendaria historia de la guerra de Troya. El origen de esta mítica contienda se encuentra en el rapto de Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Paris, hijo de Príamo, en ese tiempo rey de Troya, prendado ante la belleza Helena, decide raptarla y llevarla a su patria.

Ante esta afrenta, los griegos, comandados por Agamenón, rey de Micenas, cruzan el estrecho que separa a Grecia del Asia Menor y ponen cerco a la ciudad de Troya, también llamada Ilión: “Cuando Helena, la mujer más bella de toda Grecia se casó con Menelao, todos sus antiguos pretendientes juraron que acudirían en auxilio del elegido si su esposa era seducida o raptada. Menelao exigió que se cumpliese el juramento y, con la ayuda de su hermano Agamenón reunió uno de los ejércitos más poderosos de la Antigüedad. Los aliados acudieron a su llamada desde toda Grecia y sus islas: más de mil barcos y cien mil guerreros pusieron proa hacia las costas asiáticas de Troya”.

El combate entre Aquiles y Héctor es uno de los episodios dramáticos que caracterizan la guerra de Troya. Aquiles, rey de los mirmidones, fue sumergido de niño en las aguas del Stix, río de los infiernos, lo que le hizo invulnerable, salvo en el talón por el que su madre le sostenía. En su lucha contra Héctor, Aquiles le da muerte. El dios Apolo, celoso de esta victoria, guía la flecha envenenada de Paris hacia el talón del héroe guerrero.

Ulises persuade a los griegos de que, para vencer a Troya, recurran a la astucia. Es así como deciden construir un colosal caballo de madera y abandonarlos a las puertas de la fortificada Troya. Los griegos fingen abandonar el asedio y los troyanos, creyendo ver en el gigantesco caballo un obsequio de los dioses, lo introducen en su ciudad. Los soldados, escondidos en el interior del magnífico animal, abren las puertas de la muralla.

Ya en el siglo VII a. de JC., estos trágicos acontecimientos narrados en la Ilíada, son reproducidos en ánforas y vasijas, lo que nos da idea del gran poder evocador de estos poemas.

Una perseverante labor de investigación y documentación ha llevado al ilustrador Eduardo Pelegrín Martínez “Calpurnio” a crear unos dibujos que plasman, de manera excepcional, la épica de esta historia. Para el autor ha supuesto “muchas dificultades, puesto que es una obra tremendamente seria, pero también ofrece ciertas ventajas, como que ha inspirado a los artistas desde hace más de 1.000 años y se ha reinterpretado mucho. (…) Lo que he hecho ha sido asumir la iconografía de las cerámicas griegas antiguas, con sus colores terrosos, e incorporarlas a mi trabajo”. Calpurnio ya había ilustrado la Odisea publicada en esta misma editorial.

La edición que presenta Blackie Books es la que hiciera Samuel Butler en los albores del siglo XX, y que tituló The Iliad of Homero. Rendered into English Prose for the Use of Those Who Cannot Read the Original. De este texto dijo Jorge Luis Borges que era, quizás, la más fiel de las versiones homéricas. La rigurosa traducción de la Ilíada está a cargo de Miguel Temprano García.

Para finalizar las palabras de Hécuba, de las Troyanas, versión libre del texto de Eurípides, que forma parte de esta edición: “De noche, tras las alambradas, te despertará el mismo sueño. Una y otra vez, una y otra vez. Soportarás las miradas y sus palabras: ¿de dónde vienen?, ¿qué hacen aquí?, ¡traen la guerra en sus entrañas! (…) Troya está en ti y mientras tú vivas Troya seguirá viva; aguantarás y no habrá tiempo, ni fuego, ni mentira que la derrumbe; aguantarás, Hécuba, para que el silencio no siga el crimen, para que la última palabra no sea de ellos, para que no se queden con toda la luz de este mundo”.

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