Maestría de Esther Ortega al componer una atormentada neurosis en “Suaves” de Gon Ramos

Por Horacio Otheguy Riveira

Un obra abierta con una estructura muy beckettiana (clara influencia de Krapp o la última cinta magnetofónica) en la invasión de imágenes surrealistas sin discurso aprehensible, sin asomo de lógica estructural, tan abierta que mientras el autor intenta un componente de relación madre-hija, yo veo una soledad claustrofóbica de alguien que se cree madre desnaturalizada, pero que en realidad está absolutamente aislada en un bosque a merced de sus terrores más oscuros.

En la puesta en escena resulta tan leve el modo en que se involucra el personaje de la hija, que a su lado la madre despótica con vanos esfuerzos de “suavidad” materna se sumerge con rara intensidad en una boca de lobo interior propia del manicomio que ella misma menciona. Su dimensión de inescrutable imposibilidad de contacto con la realidad llega al máximo clímax al taparse los ojos y gritar después de variopintos monólogos. Grita en un ambiente de luz tenue, de una tristeza desasosegante, y lo hace entre tonos diversos, catártica liberación para el personaje y para la actriz que grita y llora e irrumpe en amago de carcajada para volver a llorar. Aunque abrace a su hija, yo creo que ésta no ha existido más que en alguna parte de su mente desquiciada porque se ha quedado a solas consigo misma, alejada de todo intento de empatía con el mundo. De allí que la actriz se vaya quitando la mucha ropa que lleva encima para finalmente abandonarse en un abrazo. Con abrazo o sin él, no hay más que soledad endiabladamente oscura sin lazos de iluminación con la propuesta del autor-director, quien también asegura algo que no veo en ninguna parte: “La obra para mí, en definitiva, es un intento de curar esa culpa ligada a los lazos familiares, haciendo estallar el vínculo materno-filial. Esto inicia la construcción de la independencia de una niña que ha sido criada toda su vida en unas circunstancias de aislamiento con respecto a la realidad que conocemos y por la imposibilidad de una madre que no pudo asumir que su visión del mundo se transformara irreversiblemente al tener una hija. Este estallido deja dos mundos separados para siempre, pero poseedores de una luz nueva y necesaria para empezar a vivir de manera radicalmente honesta”.

La propuesta de creador y el análisis del crítico tienen en común la subjetividad de sus puntos de vista. Suaves no parece una obra acabada, sino un intento que se pierde en senderos endogámicos, ya que difícil resulta comprender el proceso de puesta en escena con el que se ha llegado hasta aquí entre autor-director e intérpretes.

En el resultado final, dos actrices que ya han trabajado juntas en espectáculos muy distintos, consiguen que me sumerja en esa relación tortuosa y procure respirar con similar agobio. Esther Ortega empieza con insistentes murmullos de “madre mía, madre mía” para luego subirse a una noria terrorífica, y no solo sale airosa sino que consigue crear lazos con su partenaire, Carolina Yuste, y darle pie para forjar ella también a una niña que hereda los rasgos tenebrosos de la locura materna al creer que la femenina regla “es hacer pis con sangre”.

De las obras que conozco de Gon Ramos es esta la más oscura, la menos lograda porque abusa del círculo surrealista y carece de un desarrollo potente que enriquezca el material de arranque. Si bien no tiene la riqueza imaginativa de Yogur piano y La familia no, supera el mero ejercicio de taller actoral que significó Un cuerpo en algún lugar, y se recrea en una especie de psicodrama liberado de ataduras… tal vez incipiente búsqueda de nuevas dramaturgias.

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Otras obras con Esther Ortega 

Actriz: Séneca, de Antonio Gala

Actriz: Fortune Cookie, de José Manuel Mora

Actriz: Las hermanas Rivas, de Adriana Roffi y Mariano Rochman

Ayudante de dirección: True West, de Sam Shepard

Ayudante de dirección: Como si pasara un tren, de Lorena Romanín

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SUAVES

Dramaturgia y dirección Gon Ramos
Intérpretes Esther Ortega y Carolina Yuste
Dirección de producción Jordi Buxó y Aitor Tejada
Producción ejecutiva Pablo Ramos Escola
Diseño gráfico Patricia Portela
Fotografía Luz Soria
Comunicación Pablo Giraldo
Asistente a la dirección Luis Sorolla
Una producción de El Pavón Teatro Kamikaze

EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE. Del 6 de febrero al 2 de marzo 2019

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