“El desdén con el desdén”: formidable debut de la 5ª Joven Compañía Clásica

Por Horacio Otheguy Riveira

El desdén con el desdén llega en manos de una nueva Joven Compañía con el entusiasmo y las capacidades a flor de piel habituales en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. El resultado no puede ser más brillante, en esta ocasión con la participación de un director fogueado en artes mayores del ingenio y la imaginación. También actor en otras producciones, Iñaki Rikarte es un rara avis del teatro que —junto a Carolina África como autora de la versión— consolida un espíritu dinámico, ciertamente audaz para afrontar un texto de 365 años con un lenguaje que aúna el clásico con lo contemporáneo de forma muy elaborada. Nada se ha dejado al azar en un texto sorprendente cuyos jóvenes intérpretes encaran con una soltura admirable. La capacidad humana para el enredo sentimental es en el divertimento un ejemplo modélico del siglo XVII, frente al conflicto de intereses políticos de las tragedias. La risa surge espontánea porque deviene del ridículo del que podemos ser capaces con tal de abrazar a la persona deseada, ¡LA MÁS DESEADA, SANTO CIELO! y tras este grito interior se lanza Carlos, porque desde el primer instante en que recibe un codiciado premio, ella le ignora, le desdeña tratándolo como si no existiera, y ese tratamiento de “invisible” le desespera y aumenta el interés por conquistarla. Todos los pasos a seguir van por cuenta del hombre sabio, Polilla, el criado que todo lo sabe y que, al fin de cuentas, poderoso en su humilde papel social, también se interesa por sí mismo… poniendo sus mil y un recursos al servicio del amor.

Irene Serrano, Nicolás Illoro y Mariano Estudillo, protagonistas del quiero y no puedo, debo y no quiero, pero deseo por encima de todo y me empeño en El desdén con el desdén para alcanzar mi objetivo. Excelentes protagonistas en una Joven Compañía muy bien integrada, aplaudida con entusiasmo por el público de cada función.

Enredados señorito y bufón en la busca y captura de Diana, a cada desdén más raciones de su misma medicina, hasta que sea ella la que desespere por el desprecio del muchacho: una acción que resulta tan efectiva como el criado advirtió en un comienzo. Pues la joven harta está de tanto pretendiente bobalicón que intenta presionarla, y si filosofa contra la dependencia amorosa, como si cada romance fuera una prisión, acaba buscando lo mismo con más afán del que jamás soñara:

CARLOS: Polilla amigo, el pesar

me quitas. Dale a mi amor alivio.

POLILLA: Aspacio, señor,

que hay mucho que confesar.

CARLOS: Dímelo todo, que lucha

con mi cuidado mi amor.

POLILLA: Lo primero, esos bobazos,

estos príncipes zoquetes,

presumiendo de jinetes

se están haciendo pedazos.

Ellos gastan su dinero,

sin que con ello la obliguen,

y de enamorarla siguen

el camino carretero.

Van muy mal, que esta mujer

es un caballo que vuela,

y si le dan con la espuela

más lejos la han de tener.

Y es tan cierta esta opinión,

que con tu desdén fingido

de tal suerte la has herido

que ha pedido confesión;

y con mi bellaquería

su pecho ha comunicado,

al haberme imaginado

doctor de esta ideología.

El germen de la pasión se escabulle una y otra vez hasta que alcanza no sólo a la pareja principal, sino a los amigos de ambos, todos ansiosos por disfrutar plenamente de los encendidos placeres amorosos con sinsabores incluidos sin más. Para ello, la actriz-directora y autora, Carolina África (ahora mismo disfrutando de la reposición de su comedia, Verano en diciembrey muy pronto Vientos de Levante) debuta en este papel durísimo de versionar a un clásico, y lo hace en lograda comunión con la imaginería de Iñaki Rikarte. Su texto fluye con el ritmo imprescindible para que La Joven 5.ª —guiada por Vicente Fuentes, maestro asesor de verso— pueda volar con alas propias.

La obra creada por Agustín Moreto (1618-1669) se estrenó en 1654, de manera que ahora, 365 años después, adaptado a los años 60 del siglo XX como mera referencia visual-musical, adquiere el vigoroso encuentro con modos y maneras divertidísimas y no por ello superficiales. Comedia clásica que reinventa el arte de amar con las armas del engaño bien templado en función de objetivos nobles, sin las intrigas palaciegas habituales entre las ambiciones por el dominio de los más débiles. Aquí no hay más posesiones que las del amor propio dolido ante el desdén que sólo ha de vencerse con otro para que al fin los hombres y mujeres que se miraban con recelo se lancen a disfrutar de abrazos donde toda lujuria está permitida.

  

 

 

El desdén con el desdén es título y argumento de una comedia fabulosa: Carlos, enamorado de Diana y desdeñado por ella, finge su propio desdén para conquistarla. Sobre esta contradicción, Moreto construye una estructura eficacísima en la que siempre prioriza el juego, abundando las situaciones donde los personajes se ven obligados a mentir, a disimular, a ocultar lo que sienten, conocedor de esa paradoja cruel de la comedia según la cual, cuanto peor lo pasan los personajes, más nos divertimos los espectadores.

Textos como éste destilan y requieren una energía y vitalidad extraordinarias. Encarnarlos es casi un ejercicio atlético. Por eso creo que es una gran noticia que se haya pensado en La Joven CNTC para devolverlo a las tablas. (Iñaki Rikarte)

 

Reparto: (Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico 5) Juan de Vera Martín, Mariano Estudillo, José Luis Verguizas, Pau Quero Muñoz, Nicolás Illoro, Aisa Pérez, Antea Rodríguez, Alba Recondo. Irene Serrano. Paco Rojas

Asesor de verso: Vicente Fuentes

Música: Luis Miguel Cobo

Vestuario: Ikerne Giménez

Escenografía: Mónica Boromello

Iluminación: Felipe Ramos

Versión: Carolina África

Dirección: Iñaki Rikarte

Producción: CNTC

TEATRO DE LA COMEDIA

Sala Principal:  Del 12 de marzo al 7 de abril de 2019
Encuentro con el público: 21 de marzo de 2019

Duración del espectáculo:  1 hora y 45 minutos

Más información

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Otras producciones dirigidas por Iñaki Rikarte:

Pulgarcito, versión y dirección

Dirección de Ildebrando Biribó, de E. Vacca con Alberto Castrillo-Ferrer

Actor en La calma mágica, de Alfredo Sanzol

Coautor y director en André y Dorine

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