Amy y la biblioteca secreta

o tengo mucha suerte, porque mis padres me compran los libros que pido, pero no todas las familias actúan igual. Además, las hay que no pueden permitírselo. Pero para eso están las bibliotecas: para garantizar que todas las personas puedan tener acceso a la lectura. Por eso empecé la Biblioteca de Libros Prohibidos y por eso iba a conseguir hasta el último de los libros censurados por la señora Spencer.

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La relación entre sus libros y yo se remonta a algunos años atrás, cuando mi madre me regaló El dragón transparente. Yo entonces no sabía nada de usted, y casi nada de libros, pero era una niña solitaria y un poco bicho raro, que vivía en su propio mundo, exactamente como Gulliver, el dragón protagonista, y también me sentía transparente a ojos de todo el mundo.

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