Diez recomendaciones teatrales para el otoño madrileño

Por Horacio Otheguy Riveira

Como es habitual, la capital del reino ofrece un amplio panorama de géneros diversos para los amantes del teatro. Espectáculos muy variados a cargo de profesionales ambiciosos. Distintas disciplinas pertenecientes al campo de las artes escénicas recorren el humor, la tragedia, el musical o el drama aportando reflexiones y emociones a partes iguales. Al singular universo teatral llegan comediantes bien dispuestos a exhibir secuencias de vidas ajenas para que los espectadores intenten redescubrir la suya propia contando con las dificultades propias de cómo organizar una obra de teatro.

Diez recomendaciones de obras teatrales para el otoño madrileño de 2019 por orden alfabético. Algunas representaciones se presentan en pocas funciones por compromisos de programación de la sala correspondiente.

  1. ADIÓS ARTURO. Teatro Calderón. Hasta el 22 de diciembre 2019. Producciones La Cubana. Una nueva producción de La Cubana con su renovada revista española con muy original humor disparatado para toda la familia, con sátira social incluida y numerosas sorpresas. «A partir de la muerte a los 101 años de edad, de un polifacético artista muy famoso internacionalmente, Arturo Cirera Mompou, nacido en la ciudad en 1917, el público conocerá el verdadero guion de la vida de éste conocidísimo escritor, pintor, escultor, coleccionista de arte, poeta, compositor musical, dramaturgo, actor y director. No podemos desvelar más. El secreto y la sorpresa vuelven a ser los protagonistas del espectáculo y el público lo descubrirá en su momento. Decir, eso sí, que Adiós Arturo es un canto a la vida y de cómo hay que vivirla intensamente, dejando en evidencia todas las convenciones sociales y las tonterías que nos dificultan el poder hacerlo. Una loca comedia, con toques surreales y que, como siempre, estará aliñada con las cosas que nos caracterizan y al más puro estilo La Cubana: con participación del público, sorpresas y mucho humor».

2. ANASTASIA. Teatro Coliseum, sin fecha límite, con Navidades incluidas. Con gran elenco y orquesta en directo.

El conflicto de la muchacha que fue hallada herida y sin memoria por las calles de Moscú se representa con bailes y canciones siempre orgánicos, que fluyen con naturalidad, sin vacíos ni tiempos muertos que agoten al espectador, en un crecimiento constante con variaciones escenográficas sorprendentemente rápidas, como los muchos cambios de vestuario y caracterizaciones de los artistas, del primero al último, en una siempre seductora acción con mucho de eficaz ritmo cinematográfico. Con un segundo acto de gran resolución humorística a la vez que de mayor espectacularidad.

En definitiva, una función para mayores de 6 años, que puede hacer las delicias del público más diverso. Un montaje que aúna gran cantidad de profesionales detrás de la escena, gracias a los cuales la iluminación hace posible que se vea muy bien desde cualquier parte de la sala, el sonido permite que hasta los coros (generalmente confusos) se entiendan, y un nivel coreográfico a la altura de su excelente cuerpo de baile, entre los cuales reciben las mayores ovaciones los tres bailarines clásicos que brindan una única maravillosa escena en un gran teatro con los protagonistas en una escena clave, mirándose de palco a palco. Teatro dentro del teatro como magistral secuencia de un desfile de escenas inolvidables, acompañadas brillantemente por una gran orquesta en vivo.

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3. EL CASTIGO SIN VENGANZA. Compañía Nacional de Teatro Clásico. Teatro de la Comedia. Del 6 de noviembre al 22 de diciembre 2019. De Lope de Vega. Dirección: Helena Pimenta. Con David Soto Giganto, Fernando Trujillo, Joaquín Notario, Lola Baldrich, Carlos Chamarro, Rafa Castejón, Beatriz Argüello, Javier Collado

En un ambiente de exquisita elegancia, con el escenario iluminado y vestido como si de un ser vivo se tratara, El castigo sin venganza, de Lope de Vega, según la dirección de Helena Pimenta, se erige como un espectáculo de pasiones que corren velozmente hacia el terror desencadenado por un hombre poderoso que teme perder el honor, su capacidad de influencia, todo poder. Joaquín Notario y Rafa Castejón componen magistralmente situaciones clave en una trama que se recrea en el amor paternal bien correspondido por su único hijo, hasta que este se abandona en una pasión jamás imaginada, y lo hace como un adolescente que vive su gozo ilícito con la ilusión de que nunca se descubra. Y en medio de ellos, el objeto de su deseo, una superior Beatriz Argüello, que va de la idealización máxima a la máxima afrenta.

Los tres protagonistas coronan de briosa energía un Lope de Vega de 1634 de gran actualidad aportada por la minuciosa versión de Álvaro Tato, respetuoso en lo esencial, adaptando el texto original a una cadencia contemporánea de gran alcance, muy cercana a la desatada violencia de nuestra época en la piel de personajes universales que trascienden los límites del tiempo.

4. JUGUETES ROTOS. Teatro Español. Sala Margarita Xirgu. Hasta el 10 de noviembre 2019. Escrita y dirigida por Carolina Román. Con Nacho Guerreros, Kike Guaza. 

En estos Juguetes rotos la trama se despliega entre las características de las novelas románticas más populares, dándole la vuelta a la forma y el contenido de aquellas historias de amores imposibles ante mujeres que se miran y no se tocan, un material tradicional que ahora recibe una ardiente visita de temas antaño prohibidísimos.

Las relaciones peligrosas, tortuosas y finalmente felices, cuando no desdichadas para siempre, de los folletines radiofónicos o las películas de, por ejemplo, Sara Montiel se traslucen en la búsqueda de redención gay, en el dramático deseo de ser otro, de ser otra, y también se reelaboran los densos diálogos a menudo cursis de la época. Y además se permite entrar a saco en ecos eróticos tan singulares que resistieron todas las censuras, como aquel cuplé Tápame, tápame, tápame, que tengo frío…, y sobre todo se trasluce una versión homo del célebre Tatuaje que estrenara la muy diva, fiel al régimen, Concha Piquer: Él vino en un barco, de nombre extranjero. Lo encontré en el puerto un anochecer, cuando el blanco faro sobre los veleros su beso de plata dejaba caer. Era hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón. En su voz amarga había la tristeza doliente y cansada del acordeón…

5. LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO. Teatro Lara. Después de dos meses de verano a sala llena, los martes a las 20 horas. Del 5 de noviembre al 17 de diciembre 2019. Adaptación y dirección de Ramón Paso. Con Ana Azorín, Inés Kerzan, Jordi Millán, David DeGea, Ángela Peirat, Guillermo López-Acosta.

Esta versión castellana de Ramón Paso permite que un ilustre habitante del Más Allá como Oscar Wilde (coronado de múltiples premios, éxitos y consideraciones especiales después de muerto, traducido a numerosos idiomas) se instale en un teatro-reliquia de Madrid y se ubique de tapadillo en un palco. En nuestra imaginación está allí, tras atravesar el túnel del tiempo. Ejecuta sonrisas que a ratos se convierten en carcajadas, sobre todo al presenciar el desparpajo de cuatro personajes femeninos a los que él no dio la debida trascendencia pero que aquí brillan con mucha gracia, notable fuerza. Personajes auténticos, los de las mujeres, mientras que los hombres son unos peleles siempre dispuestos a engañarse a sí mismos y engañar a quien se precie con tal de creerse seductores, decididos a que ellas les quieran.

Un juego vodevilesco magistralmente creado en inglés y estupendamente escrito y dirigido en castellano por Ramón Paso: un debut a la sombra de su admirado Wilde para la creación de una comedia cargada de ensueños, triquiñuelas y aventuras deliciosamente divertidas por una Compañía, la PasoAzorín Teatro, que por primera vez se introduce en un género sumamente delicado, un teatro en el que profesionales veteranos han encallado por equivocar el tono british de una función que, ante todo, necesita respirar la autenticidad de los maravillosos personajes que la habitan, sin limitaciones culturales ni geográficas: la tía Augusta, Lady Bracknell, domina su espíritu malicioso con tanto encanto que la queremos llevar a casa, incluso con el riesgo de ser destrozados con su imbatible capacidad de juzgarlo todo y a todo oponer una sentencia inclaudicable ligada al poder económico y la apariencia social. Es la espléndida Paloma Paso Jardiel quien encarna esta criatura de edad avanzada que parece bailar y cantar junto a señoritas adorables, enamoradizas como ellas solas, prendadas de falsos ernestos cuya conquista está jugada con la precisa, y preciosa, maquinaria del arte del vodevil.

6. Los hijos. Teatro Pavón. Del 28 de noviembre 2019 al 5 de enero 2020.

La acción transcurre en un futuro cercano, y trata sobre las consecuencias de una catástrofe en una central nuclear, ahondando en la responsabilidad que tenemos hacia las generaciones futuras.

Con un reparto excepcional conformado por Adriana Ozores, Susi Sánchez y Joaquín Clemente, la obra se desarrolla en una “pequeña cabaña de la costa este” en la que viven, desde el desastre ocurrido en la central nuclear local en la que trabajaban, Hazel y Robin, dos científicos nucleares retirados. A pesar de que la electricidad está racionada y de que poseen un contador Geiger para medir cualquier signo de radiación, intentan mantener una apariencia de normalidad. Ahora Robin cultiva, mientras que Hazel practica yoga y se mantienen en contacto con Lauren, su hija mayor. Pero cuando de pronto se presenta Rose, una colega física nuclear que no han visto en 38 años, su vida aparentemente ordenada se ve interrumpida, y se sentirán obligados a reflexionar sobre el impacto de sus vidas en las generaciones venideras.

Los hijos nos interpela sobre el futuro que llega desde un pasado que se acaba. Desde el pasado de la relación afectiva de tres amigos que trabajaron juntos toda su carrera y sobre el futuro de los millones de personas anónimas de una generación que se abre paso. Y entre el pasado de unos y el futuro de los otros, el presente del planeta como vínculo entre todos ellos.

7. Madre Coraje y sus hijos. Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero. Hasta el 17 de noviembre 2019. De Bertolt Brecht. Versión y dirección: Ernesto Caballero. Con David Blanco, Bruno Ciordia, Raquel Cordero, Paco Déniz, Ángela Ibáñez, Paula Iwasaki, Ignacio Jiménez, Jorge Kent, Blanca Portillo, Janfri Topera, Jorge Usón y Samuel Viyuela

Ana Fierling, Madre Coraje, sufre en medio de una larga guerra, disfruta de algunos toques de diversión sexual, es bromista, negociante empecinada, y muchas otras cosas más, pero nada que ver con la madrecita buena del teatro de la época, con capacidad para una dureza implacable, propia de los desesperados y de los pobres, los que no tienen tiempo para perderse en zarandajas moralistas. Por eso para algunos espectadores de todas las épocas (también de ahora mismo, según escuché a la salida del teatro) les resulta muy chocante, “esta tosquedad, esta manera sin filtros de mostrarnos el horror de la guerra y de la gente inocente”.

En este trayecto, Blanca Portillo se entrega de un modo excepcional. Es mi quinta versión de Madre Coraje, y habiendo aplaudido a todas las protagonistas, esta me resulta incomparable. La analizo tal cual y se me borran todas las demás. Me atrae e inquieta el duro personaje que nunca pierde intensidad. Pero hay dos escenas en las que mi admiración es absoluta, permitiéndome sentir una tristeza profunda, a la vez que honda reflexión. La primera secuencia se da cuando vaticina el futuro de sus hijos con ellos separados entre sí, dándole la espalda, y otra al encontrarse con el cadáver de uno de ellos. En proscenio, el cuerpo y la cara de la actriz dan pautas de asombrosa comprensión de su trabajo. Dos ejemplos de un proceso con muchas apariciones admirables: cómo mira a sus compañeros, cómo les toca, cómo vibra toda la Compañía alrededor de una mujer que no abandonará su lucha jamás. También crece en su impresionante comprensión de la dinámica del texto. Y cuando sale a agradecer los primeros aplausos, el sudor de su camiseta, los ojos empañados, la actitud física todavía terca de su personaje, y el dolor intenso de haber recorrido la columna vertebral de una existencia desgarradora… dan la pauta de su esfuerzo tanto físico como psicológico en el que sus recursos actorales logran, tal vez, la creación más importante de su carrera (en una evolución notable desde Hamlet y La hija del aire).

8. Marie Antoinette. Ballet. Teatros del Canal. Tres funciones: 13, 14 y 15 de noviembre 2019.

Por encargo de Laurent Brunner, director de Château de Versailles Spectacles, Thierry Malandain crea Marie Antoinette en 2019, basándose en sinfonías de Joseph Haydn.

Tras Cenicienta (2013) y La Bella y la Bestia (2015), creadas también por iniciativa de la Ópera Real de Versalles, Thierry Malandain llevará al escenario a otra figura perteneciente al imaginario colectivo, a veces de forma caricaturesca. Pensemos por ejemplo en “l’Autrichienne» o, incluso, en el apodo «Madame Déficit”, tremendamente revelador.

Sin embargo, más allá de fiestas, bailes y ornatos, es menos conocida su pasión por las artes, el teatro, la música y la danza. Así, aunque contaba con personal cuya responsabilidad era satisfacer todos sus deseos, Marie Antoinette se encargaba personalmente de organizar los espectáculos de la Corte y se involucraba incluso en la organización de los de París. Fue mecenas de numerosos artistas, fundamentalmente de Christoph Willibald Gluck, su profesor de música en Viena y a quien hizo mudarse a París o del coreógrafo Jean-Georges Noverre (considerado uno de los padres del Ballet Moderno), a quien colocó como maestro de ballet en la Ópera en 1775. Aficionada al canto, intérprete de clavecín y arpa, participó en varias comedias mostrando predilección especial por las arietas. Pero, indudablemente, el papel de su vida fue el de Heredera y, posteriormente, Reina de Francia entre eventos de etiqueta, ociosidad, frivolidad e intrigas.

A partir de dicho material, en el que la teatralidad juega un papel esencial, Thierry Malandain ha imaginado un ballet sobre la trilogía de las Sinfonías no. 6 “Le Matin” (la mañana) , no. 7 “Le Midi” (el mediodía)  y no. 8 “Le Soir”  (la tarde) de Joseph Haydn, en lo que son tres cuadros para evocar episodios determinantes en la vida de esta figura femenina que marca el paso de una época a otra.

9. ¿Quién es el señor Schmitt? Teatro Español. Sala Principal. Hasta el 10 de noviembre de 2019. De Sebastien Thiéry. Versión y dirección Sergio Peris-Mencheta. Con Javier Gutiérrez, Cristina Castaño, Xabi Murua, Quique Fernández, Armando Buika

El señor y la señora Carnero cenan tranquilamente en su casa, cuando de pronto suena el teléfono. Pero los Carnero no tienen teléfono. El misterioso interlocutor insiste en hablar con un tal señor Schmitt…

Y lo que es más extraño aún, los Carnero descubren que están encerrados en el interior de una casa que no parece la misma: los cuadros han cambiado, los libros no son sus libros, la ropa de sus armarios no les pertenece…

El pánico se apodera de todo. La pesadilla no ha hecho más que comenzar.
¿Son acaso el señor y la señora Carnero, sin saberlo, el señor y la señora Schmitt? ¿Quién está loco? ¿Quién está en posesión de la verdad? ¿Él? ¿Ella? ¿Los “otros”? ¿El espectador?
¿Quién es el señor Schmitt?

Una obra que, desde el principio, no busca cerrar la historia, sino que el público le ponga su propio final, ya que juega mucho con quién es realmente uno y qué busca en la vida; con lo real y lo inventado. Donde la negación de una realidad difícil, inquietante, perturbadora o simplemente insoportable puede volver ficcional lo meramente cotidiano, obligándonos a cuestionarnos qué es genuino y qué no.
Sébastien Thiéry tiene la prodigiosa capacidad de escribir una pieza meramente existencialista, prescindiendo de filosofadas metafísicas, y utilizando el atajo del humor absurdo inteligente y rápido, desencadena la sorpresa, y de pronto aparece el amor, y la risa. Y de paso, la vida.

10. ¿Y si nos enamoramos de Scarpia? Teatros del Canal. Entre el 6 y el 15 de noviembre 2019. Reyerta lírica de Albert Boadella. Con Antoni Comas, Carmen Solís, María Rey Joly. Director musical: Manuel Coves.

La soprano María Rey-Joly y el tenor Antoni Comas en uno de los muchos espectáculos donde brillaron con luz propia y obtuvieron gran éxito.

Las arias más brillantes de la lírica sirven como excusa para la pugna entre un director de orquesta y las dos sopranos que ensayan el repertorio para la gala del día siguiente. El enfrentamiento verbal y musical entre los tres tiene como base los argumentos operísticos. Argumentos que, según una de las partes en disputa, presentan los personajes femeninos bajo un concepto falso y anacrónico. Lo cual es interpretado desde el lado feminista como una vejación a la mujer moderna y liberada.

La propia controversia va creando cada vez situaciones más disparatadas, de tal forma que la música se convierte en efectivo militar de un bando contra el otro. Sin embargo, asistimos a la paradoja de ver cómo las razones objetivas y racionales son a veces arrinconadas por la emoción que causa el arte y la belleza.

En el espectáculo se interpretan fragmentos de La Bohème, Madama Butterfly, Carmen, Gianni Schicchi, Aida, Otello, Rusalka, Don Giovanni, El manojo de rosas, La Traviata, Les contes de Hoffmann, La tabernera del puerto, Samson et Dalila, etc.

El ensayo de una Gala Lírica con Voz de Mujer da pie a confrontar extremos ideológicos entre una feminista acérrima, una mujer cómoda en su situación y un músico-cantante aferrado a un machismo recalcitrante. Con mucha guasa, Boadella abusa del cinismo antifeminista, pero lo hace rodeado de un equipo musicalmente extraordinario dirigido por el maestro Manuel Coves.

CORTES DE AUDIO

María Rey Joly

Carmen Solís

Antoni Comas

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